Medellín

‘Quiero trabajar en una multinacional, la voy a crear’

La historia de una empresa local que conquistó el continente. 

Empresario de Medellín

Giraldo siempre tuvo claro que deseaba generar una empresa grande e importante

Foto:
29 de mayo 2018 , 02:14 p.m.

Cuando Santiago Giraldo estaba en el colegio y le preguntaban qué iba a estudiar, no sabía qué responder. Lo único que había definido desde esa época era que tendría su propio proyecto, aunque no tuviera claro el negocio, el modelo ni el objeto de esa empresa que soñaba.

Su padre, Raúl Giraldo, fue el único de la familia que tomó el camino de emplearse hasta que tuvo la oportunidad de emprender. Creó Megaequipos, una compañía de alquiler de equipos para construcción.

Como la situación de la familia no era solvente, por causa de la economía resquebrajada del país, Santiago, desde muy joven hacía ventas entre sus amigos para ayudarse con sus propios gastos.

Como consecuencia de los altos niveles de estrés por la insolvencia, el padre del joven tuvo una baja de defensas que le ocasionó la muerte de forma repentina.

Lo paradójico es que ese inesperado suceso se convirtió en la oportunidad para que Santiago, a sus 23 años, y, posteriormente, para su hermano menor, Camilo, de ingresar en el negocio familiar y transformarlo.


Santiago no tuvo la oportunidad de compartir con su papá en el campo empresarial porque estaba muy joven cuando este falleció. Pese a eso, considera que su ejemplo fue en extremo valioso. “Nos dejó sembrada la semillita del emprendimiento. Le heredamos un modelo de negocio que, como la buena semilla, después creció y ha venido dando sus frutos de una manera fecunda”.

Así que un día pensé y me dije a mí mismo: si también quiero trabajar en una multinacional, la voy a crear y voy a trabajar en ella

Para dejar en claro la magnitud de la compañía que quería crear, explica que cuando estaba en la universidad y los compañeros conseguían sus prácticas universitarias en multinacionales, a todos les parecía algo admirable y todos envidiaban trabajar en una de esas compañías, incluso él que deseaba ser emprendedor y que sabía que las prácticas iban a ser validadas en cualquiera de los negocios que en ese momento ya tenía.

“Así que un día pensé y me dije a mí mismo: si también quiero trabajar en una multinacional, la voy a crear y voy a trabajar en ella”. Ya hecho empresario con Megaequipos, la decisión de la empresa fue salir por el mundo para ver cómo se construía en China, Estados Unidos y Europa.

En España, que tiene una buena ingeniería, se encontraron un producto costo-eficiente que se podía adaptar al mercado colombiano, con la certeza de que los usuarios pagarían por él. Pero no tenían plata para comprar esa tecnología. Así que tenían dos opciones: resignarnos o buscar la manera de adquirirla.
Con ese objetivo, Santiago hizo un primer viaje internacional en el que recorrió varias ferias del sector, a la vez que coordinó varias citas, pero nada. Se regresó a Colombia con las manos vacías. 

Pero la ilusión no se podía perder y llegó la recompensa. Alguien le habló de una firma que no había alcanzado a visitar y que podría estar interesada. Hizo una videoconferencia y 15 días después tomó de nuevo un vuelo a España. Fue así como firmó una alianza estratégica que hoy es Encofrados Inde-k, Latinoamérica una sociedad colombiana con capital y tecnología internacional, que le dio la oportunidad de entrar a jugar en un mercado que ha evolucionado.

Juan Carlos Yepes
Para EL TIEMPO
MEDELLÍN 

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