Medellín

Medellín ‘se calienta’ aún más por mucho cemento y poco verde

Estudio de la Universidad Nacional evidenció que en zonas más calurosas hay una alta urbanización.

Temperatura en Medellín

Para una mejor regulación térmica, en la ciudad hace falta tener más arbolado urbano, que se distribuya en los barrios y las comunas y no solo en las zonas periféricas del área metropolitana.

Foto:

Jaiver Nieto/EL TIEMPO

10 de abril 2017 , 07:17 a.m.

La temperatura en la ciudad no solo aumentó como producto del cambio climático global sino también de un “cambio climático local”, según lo explicó Carlos Hoyos, profesor del Departamento de Geociencias y Medio Ambiente de la Universidad Nacional Sede Medellín, quien acompañó a Gisel Guzmán, estudiante de maestría de Recursos Hidráulicos, en una investigación sobre cómo la alta urbanización agudiza las “islas de calor” o zonas que concentran más altas temperaturas.

“Sobre todo en los centros urbanos considerables, el cambio de la cobertura superficial genera un aumento de temperatura”, apuntó el experto.

Esto porque la hierba y los árboles regulan mucho mejor el calor que materiales como el concreto, el asfalto y el pasto sintético.

Es así como al mediodía, mientras la temperatura a la sombra de un pasto puede oscilar normalmente entre 27 y 30 grados centígrados, la superficie del pavimento puede llegar hasta los 70 grados centígrados y la temperatura de las superficies afecta la del aire.

“Cuando ya hablamos de una ciudad, donde muchas de las superficies son duras por mucho pavimento y concreto, tenemos una temperatura mucho más cálida de la superficie, y esa termina calentando la atmósfera por encima”, dijo Hoyos.

Esto tiene efectos en todo, dijo el docente. Por ejemplo, los aguaceros se vuelven más intensos. “En las zonas urbanas esos eventos extremos son mayores debido a los cambios de cobertura superficial, porque la temperatura en general es mucho más alta”, dijo Carlos Hoyos.

Sobre todo en los centros urbanos considerables, el cambio de la cobertura superficial genera un aumento de temperatura

Es por esta razón que hacer caso a la necesidad de mejorar la cobertura vegetal urbana de Medellín y, en general de todo el valle de Aburrá, es importante, “no solo por ser ecologistas sino que esto puede traer otras consecuencias”, precisó el profesor.

Complementariamente, materiales como el cemento y el asfalto son impermeables, por lo que el suelo no regula la precipitación, como lo haría el pasto, que puede absorber el agua.

“Entonces estas situaciones extremas de lluvia, cuando se presentan, generan inundaciones más fácil”, dijo Hoyos.

El académico expresó que la necesidad de más árboles no es un tema de ambientalismo sino de balance. “Hay que aumentar la cantidad de árboles por habitante para una regulación térmica, no es hacer un llamado de que todo tiene que volverse verde, pero tenemos muchas superficies duras que podríamos cambiar parcialmente a pastos o árboles”, dijo.

Además, concluyó diciendo que conservar o volver a los antejardines, comunes en las casas anteriormente, es una buena forma de aumentar la cobertura verde de Medellín.

Temperatura en Medellín

Un mapa de calor muestra que el barrio Tricentenario, con árboles urbanos, es mucho más fresco que Castilla, barrio contiguo.

Foto:

Archivo particular

Crecimiento desmedido

Según datos de Área Metropolitana, autoridad ambiental, Medellín es la ciudad número 13 en el listado de las más densamente pobladas en el mundo.

Esto, según explica Eugenio Prieto, director de la entidad, tiene que ver con que el valle de Aburrá, que tiene en la parte más profunda un kilómetro y en la más ancha siete kilómetros de largo, concentra al 58,5 por ciento de la población de Antioquia.
Todo en un espacio que apenas representa el 1,8 por ciento del área total del departamento.

De los 10 municipios del valle de Aburrá, Medellín es el segundo más densamente poblado, con 67 habitantes por hectárea, según datos del Dane con proyecciones poblacionales para el 2016. El primero en esta lista es Itagüí, con 139 habitantes por hectárea.

Por su parte, en Bello, el segundo municipio en cantidad total de habitantes, solo viven 31 personas por cada hectárea de terreno.

La gran cantidad de personas que viven en el valle de Aburrá trae otro problema: el crecimiento de construcciones y casas ha sido hacia los costados de la cuenca topográfica, lo que trae riesgos graves, pues, según datos de Área Metropolitana, hay unas 284.000 personas viviendo en zonas de riesgo de deslizamiento en las laderas.

El centro, más caliente

En la comuna 10, La Candelaria, en la que se ubica el centro de Medellín, se registran las temperaturas más altas de la ciudad.

En promedio, la temperatura del aire es dos grados superior, aunque la temperatura de la superficie llega a ser hasta cuatro grados centígrados más caliente que la del resto de la ciudad.

Esto porque es allí en donde se concentran más construcciones, de vivienda y comerciales, y también un mayor tráfico vehicular y peatonal.

MARÍA ISABEL ORTIZ FONNEGRA
Redactora de EL TIEMPO

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