Medellín

Víctimas de Granada aceptarán solicitud de perdón de las Farc

Habrá reconciliación entre excombatientes y afectados para pasar la página de la violencia.

Granada Antioquia

En el Salón Nunca Más de granadase recuerdan a las víctimas del conflicto armado.

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Cortesía Salón Nunca Más

22 de septiembre 2017 , 04:15 p.m.

En la memoria de Adriana Gómez sigue viva la imagen del 6 de diciembre del 2000, cuando su pueblo quedó destruido y había cadáveres incompletos bajo los escombros. De los 23 muertos, uno era su padre y otro su hermano de 12 años.

Ese día, las Farc cometieron en Granada (Antioquia) una de las peores tomas guerrilleras de la historia. El ataque duró 18 horas, detonaron un carro bomba con 400 kilos de dinamita, lanzaron cilindros y se escucharon ráfagas de fusil.

Tras 17 años, Adriana mirará a los ojos a desmovilizados de ese grupo y les dirá que los perdona por arrebatarle a su padre, a su hermano, por destruir su pueblo y por desplazarla del campo; que no guarda odio en su corazón y que les dará una oportunidad de reintegrarse a la vida civil.

Al igual que ella, otras 50 víctimas del conflicto armado de ese municipio del oriente antioqueño estarán en un acto de perdón y reconciliación con miembros de la desmovilizada guerrilla, que formó el movimiento político Fuerza Alternativa Revolucionaria del Común.

Ese sería el primer acto de perdón de las Farc como movimiento político, durante el proceso de paz que adelantaron con el Gobierno, además de Bojayá (Chocó), donde en el 2002 lanzaron cilindros bombas en la iglesia del pueblo, lo que dejó unas 119 personas muertas. La vereda La Chinita de Apartadó (Urabá) también fue escenario de reconciliación entre víctimas y excombatientes, tras 22 años del asesinato de 35 campesinos. 

Esta vez, las víctimas fueron quienes solicitaron ese acto de perdón. El encuentro será a las 10:00 a. m. de este sábado en el templo parroquial de Granada. Para ellas será un hecho histórico y necesario para pasar la página de la violencia, que dejó 460 asesinatos selectivos, 2.992  personas desparecidas, 59 asesinatos en 10 masacres, 98 víctimas de secuestro y  50 de violencia sexual, según el Centro Nacional de Memoria Histórica. 

Si Dios perdona, nosotros como seres humanos también podemos. Cargar esa cruz pesada del odio, del resentimiento y de venganza es algo que genera más violencia

En 1997, en Granada había 18.000 habitantes, pero por el paso del Eln, el frente noveno de las Farc, los bloques Metro y Héroes de Granada de las Auc, en el 2001 quedaron solo 4.000 personas. Gracias al retorno, hoy hay casi 15.000.

“Si Dios perdona, nosotros como seres humanos también podemos. Cargar esa cruz pesada del odio, del resentimiento y de venganza, es algo que genera más violencia”, dice Adriana.

Ella recuerda que en el 2000 ya se había ido más de la mitad del pueblo, pero la familia decidió quedarse. Sin embargo, ese 6 de diciembre, la legumbrería de su papá explotó.

Luis Hernán Gómez, quien sobrevivió de un ataque de las Farc y perdió a su hermano a manos de ese exgrupo guerrillero, también perdonó y les dirá: “A nombre de mi familia, acepto de corazón el perdón que solicitan con el propósito de que tengamos un nuevo país y se construya paz y reconciliación”.

Luis Hernán sobrevivió a la primera toma guerrillera de las Farc en Granada, registrada el 11 de julio de 1988. “Ese día secuestraron al director del hospital y a varias enfermeras para que curaran a guerrilleros heridos y enfermos. Fue un hecho histórico que partió en dos la historia de Granada, hasta ese momento, pensamos que la guerra solo pasaba en Urabá, al oriente no había llegado”, recuerda.

A su hermano, quien era exalcalde de Granada y designado como gerente para reconstruir el pueblo, lo mataron en el 2001. En esa época, las Farc estaban en un proceso de muerte selectiva, en la semana mataban hasta cuatro personas, aparecían cadáveres en el parque y en las carreteras. Por su hermano fueron hasta un bar del pueblo, quien ese momento estaba reunido con amigos.

“La idea es despojar nuestros corazones del odio y del rencor porque eso nos lleva a tener más sufrimiento. Si perdonamos y hay un verdadero arrepentimiento por parte de los victimarios, podemos vivir en un nuevo país”, recalca Gómez.

La idea es despojar nuestros corazones del odio y del rencor porque eso nos lleva a tener más sufrimiento

Jaime Fajardo Landaeta, constituyente de 1991 y exasesor de paz de la Gobernación de Antioquia,  asegura que en el país se trazan caminos de reconciliación y que ojalá estos actos de perdón no esperen solo a que se constituya todo el sistema de verdad, justicia y reparación, sino que sean ahora porque quedan resentimientos, muchos de ellos aprovechados por quienes no comparten el proceso de paz.

Estos actos de perdón son muy importantes para la reparación integral, construir memoria histórica y para la no repetición. Las víctimas apoyan el proceso y esperan que las Farc las busquen para decirles la verdad”, agrega Landaeta.

Jorge Mario Alzate, director de la Unidad de Víctimas de Antioquia,  explica que esta es una posibilidad enorme de avanzar hacia la reconciliación y la reparación de esta población que sufrió con crudeza por el conflicto armado. “Anticiparse a este tipo de actos de reconciliación es un complemento fundamental a lo que viene haciendo el Gobierno en reparación, retornos, indemnizaciones y memoria histórica”.

El director destaca que la jornada tiene un mérito mayor porque fue una iniciativa de las víctimas y las organizaciones sociales anticiparse con este tipo de actos con excombatientes de esta guerrilla desmovilizada. "Esto marca un antes y un después para estas comunidades”.

“Estamos hablando de más de 20 mil afectados por hechos victimizante desde homicidios, varias tomas guerrilleras, desapariciones forzadas, violencia sexual, minas antipersonal, masacres y el desplazamiento forzado”, dice Alzate.

El director añade que la comunidad granadina es un ejemplo de resistencia y trabajo de sus organizaciones sociales para la reconstrucción física y social, que hoy continúa con planes de retorno de desplazados y acciones como el desminado humanitario en veredas como Santa Ana.

Granada es ejemplo en el país de retorno, de reconstrucción del municipio, de paz y de reconciliación. Al mismo tiempo que el municipio vivió una guerra desgarradora, los habitantes hicieron resistencia y memoria histórica. Por ello, allí está el emblemático salón del Nunca Más, un museo para recordar a las víctimas y uno de los primeros espacios creados en el país para dignificar y recordar a las víctimas.

En el museo hay fotografías de los rostros de quienes murieron en masacres, en campos minados y en tomas, así como de los desaparecidos, de los niños y de los padres que se llevaron. El papá y el hermano de Adriana están entre esas imágenes que cuentan el horror de la guerra, pero también narran esa iniciativa granadina de buscar la paz.

DEICY JOHANA PAREJA M.
Redactora de EL TIEMPO
MEDELLÍN

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