Medellín

Arquidiócesis de Medellín cumple 150 años de servicio a la comunidad

Las poblaciones más vulnerables han sido amparadas por medio de diferentes programas. 

Arquidiócesis de Medellín

En agosto de 1931 terminó la obra de la Catedral Metropolitana, tras la llegada del primer arzobispo de la Arquidócesis de Medellín.

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Esneyder Gutiérrez

11 de febrero 2018 , 12:01 p.m.

Desde el 14 de febrero de 1868, cuando el papa de la época decretó que la Arquidiócesis fuera trasladada desde Santa Fe de Antioquia hacia Medellín, se empezaron a tejer obras encaminadas a servir a la comunidad, a la par de su evangelización. El hecho fue precedido por el traslado desde y hacia los mismos lugares de la capital del departamento. Entonces, los habitantes de Santa Fe de Antioquia expresaron su descontento porque también perdían la sede central de la iglesia católica en la región.

Unos meses después, el primero de agosto de 1868, el arzobispo de Bogotá, Vicente Arbeláez, viajó para hacer la ejecutoria del decreto que instauraba la sede en Medellín.

Fue el 8 de diciembre del mismo año cuando llegó el primer obispo a la Arquidiócesis de Medellín, monseñor Valerio Antonio Jiménez. El próximo miércoles se cumplen 150 años desde la orden del traslado, sin embargo, en vista de que hay otros momentos históricos importantes, la conmemoración será durante todo 2018.

La historia de la Arquidiócesis de Medellín, que tiene hoy 722 sacerdotes diocesanos, 2.671 religiosas y 143 religiosos, está marcada por la solidaridad con las comunidades.

En 1910, se creó Hogares San José, un espacio para albergar y proteger a niños huérfanos de La Guerra de los Mil Días y que hoy persiste para dar educación, alimentación y vivienda a cientos de menores de edad. Seis años después, nació ‘la gota de leche’, un proyecto para los hijos de las mujeres pobres de la Medellín de entonces, relató el sacerdote Juan Ricardo González, delegado arzobispal para las comunicaciones.

Hogares San José se alista para recibir al Papa

Las obras de Hogares San José acogen a menores de edad, que encontraron en este proyecto social una oportunidad para recibir amor y dejar de lado su pasado lleno de abusos y violencia.

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Guillermo Ossa / Archivo EL TIEMPO

Estas iniciativas, que se remontan a los 100 años de existencia, se suman a otras que empezaron a fortalecerse en la década de los 60, cuando la Arquidiócesis de Medellín se unió a la apertura de la Iglesia para acompañar a las comunidades, pero también pensarlas en función de la promoción de la paz.

Según el sacerdote Julián Darío Gómez, director de la Pastoral Social, en vista del surgimiento de enfrentamientos entre grupos de jóvenes que luego fueron coaptados por armados, la Arquidiócesis se encaminó hacia la mediación y la resolución de conflictos.

También jugó un papel fundamental en la visibilización y atención de personas que llegaban desplazadas desde otros lugares de Antioquia por causa del conflicto armado y posteriormente, en las víctimas de desplazamiento intraurbano.

Hoy, desde la Pastoral Social se desarrollan programas, con apoyo de todas las parroquias de la ciudad, que benefician a las poblaciones más vulnerables. Ofrecen servicio a personas de escasos recursos, atención humanitaria ante emergencias, formación de comunidades en participación política y derechos humanos, estrategias para poblaciones como habitantes de calle, enfermos, reclusos, en situación de discapacidad, víctimas, entre otras.

Arquidiócesis de Medellín

La construcción de paz es una de las labores que por años ha cumplido la Pastoral social, especialmente desde la mediación y la resolución de conflicto.

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Cortesía Pastoral Social

Asimismo, en 1959 nació la fundación Barrios de Jesús, que en ese entonces construía viviendas para las personas de menos recursos económicos y que a lo largo de los años se ha transformado.

Hoy en día, en vista de las características geográficas de la ciudad, se enfocan en el mejoramiento de las casas de los ciudadanos que necesitan un hogar digno. La fundación actúa principalmente mediante el otorgamiento de subsidios. También priorizan hogares con hacinamiento, una condición que han notado que aumenta la violencia intrafamiliar.

Además, se enfocan en familias con un integrante en situación de discapacidad, están incorporando elementos tecnológicos como brazos robóticos y elevadores, para mejorar su calidad de vida.

Hoy la iglesia hace un llamado a los gobernantes y las organizaciones sociales para que implementen estrategias de prevención encaminadas a seguir mejorando la vida de las familias, a alejar a los jóvenes de los riesgos actuales y a pensar en los pobres no como problemas sino como oportunidades.

Jesucristo predicaba, le contaba historias a la gente sencilla. Y, de una manera especial, se dirigía a las poblaciones vulnerables

La iniciativa que busca frenar el maltrato a los niños

Los menores de edad han sido parte importante del servicio social que cumple la Arquidiócesis de Medellín. Uno de los programas más nuevos para esta población, que cumplió un año en agosto pasado, es el ‘Buen trato para niños, niñas y adolescentes’.

Su prueba piloto, en la que se beneficiaron unos 5.000 niños, se desarrolló en 13 parroquias de la comuna 13 (San Javier) y busca extenderse este año a las más de 300 que tiene la Arquidiócesis en el área metropolitana.

La iniciativa busca promover el cuidado de los niños, acabar el maltrato y el abuso sexual. Uno de los símbolos más significativos es una camiseta que los pequeños usan cuando están siendo maltratados por un adulto, esta representa un escudo y recuerda el lema de la campaña: ‘Por las buenas siempre’, el cual se transmite por medio de un programa de radio y uno de televisión, así como por redes sociales.

Integrantes del proyecto explicaron que la idea nació del padre Juan Pablo Cardona, quien siente que la Iglesia Católica le debe algo a la sociedad con relación al cuidado de los niños y quiere limpiar un poco los crímenes pederastas cometidos por la misma. Por ello propone que siempre que haya un menor de edad, debe haber al menos dos personas más.

En este caso, también se involucra a las familias, los colegios, los hogares de acogida, las instituciones que trabajan con niños, los líderes de las parroquias, para que todos actúen en la protección de los niños.

El lugar que dona alimentos y entrega experanzas

Movidos por el dolor que causa ver el desperdicio y la pérdida de alimentos en Antioquia, cuando hay personas que no tienen cómo comprarlos, la Fundación Arquidiocesana Banco de Alimentos trabaja sin descanso para permitir que comunidades de escasos recursos económicos puedan tener un plato de comida.

La sede central abre sus puertas todo el día para recibir carros cargados de donaciones (frutas, verduras, grano, lácteos y hasta productos de aseo) y luego despacharlos hasta los barrios donde hay instituciones que los distribuyen.

Arquidiócesis de Medellín

El Banco de Alimentos recibe donaciones en efectivo y de alimentos. Favorece a las comunidades más necesitadas.

Foto:

Esneyder Gutiérrez

Antes de hacerlo, también realizan un proceso de clasificación y empacado. Todos los productos que entregan están en condiciones de consumo humano.

Los empleados y voluntarios del banco, que tiene 19 años de existencia, se encargan de que familias de la ciudad puedan desayunar, almorzar o cenar, algo que sin el Banco de Alimentos no podrían hacer.

En promedio, cada mes reciben 104 toneladas de alimentos y otros artículos básicos. Asimismo, entregan alrededor de 40.083 raciones al mes. En 2017, beneficiaron a unas 220 instituciones, la meta para este año es recibir 1.200 toneladas de alimentos donados.

“Esto es un tema de humanidad, de cómo la acción social de la iglesia recoge la acción que quiere hacer la persona. Queremos que la comunidad comprenda y vea el proyecto con ojos de seres humanos y solidaridad”, dijo Javier Ramírez Vergara, director ejecutivo del Banco de Alimentos.

Queremos que la comunidad comprenda y vea el proyecto con ojos de seres humanos y solidaridad

Además, en este momento, contribuyen con el acceso a la alimentación de 487 familias vulnerables de Medellín, con un paquete de mercado y otros bienes, cuyo valor es subsidiado. También, apoyan en situaciones de emergencias como incendios, deslizamientos o desplazamientos.

El director aclaró que obran principalmente en las parroquias, donde se conoce mejor la condición de cada familia.

El Banco se proyecta como una de las obras más importantes de la Arquidiócesis y trabaja de la mano del otro banco de alimentos de la ciudad. Su meta es seguir brindándoles a las personas la posibilidad de no vivir el hambre, pero también están seguros de que al donar alimentos están regalando esperanzas.

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