Medellín

La angustia de las familias por la crisis en Hidroituango

La Gobernación de Antioquia decretó la calamidad pública este lunes para atender a los damnificados.

Afectados por Hidroituango

Familias afectadas por la creciente buscan entre el lodo sus pertenencias. En los albergues dicen que la comida que se les entregó alcanza para cinco días.

Foto:

Joaquin Sarmiento / AFP

14 de mayo 2018 , 10:26 p.m.

“El ambiente aquí se lo pueden imaginar, la gente se siente desamparada”, dice Óscar Baena, un habitante de Valdivia, Bajo Cauca antioqueño, y líder del Comité de Justicia Transicional.

Este hombre, desde que empezó la emergencia el pasado sábado, se desplazó al corregimiento de Puerto Valdivia y ha estado participando en los comités con los organismos de prevención y socorro que se encuentran en el lugar ayudando a las familias damnificadas por la creciente súbita del río Cauca, que se presentó tras el destaponamiento de uno de los túneles de la represa de Hidroituango.

La crecida dejó a 108 familias con sus casas destruidas, así como la escuela, el centro de salud y 2 puentes. Este lunes, tras una reunión con diferentes autoridades, la Gobernación de Antioquia decretó la calamidad pública por 30 días, en ese tiempo, los municipios afectados presentarán un plan de contingencia.

En Puerto Valdivia hay tres albergues, dos oficiales y una casa a la que las personas llegaron por la altura a la que se encuentra, mientras salían de sus viviendas cercanas al río con el agua hasta las rodillas. A esos lugares han llegado colchonetas y mercados suficientes para cinco días.

“Si esto hubiera ocurrido de noche, mientras dormíamos, nos hubiéramos ahogado”, eso opinan otros habitantes damnificados de Puerto Valdivia, en medio de una tragedia que enluta al pueblo, aunque no haya causado muertes. Solo cuantiosas pérdidas materiales que todavía no han sido estimadas.

En Puerto Valdivia hay tres albergues, dos oficiales y una casa a la que las personas llegaron por la altura a la que se encuentra, mientras salían de sus viviendas cercanas al río

Parte de esas ruinas pueden verse a un lado del río, que sigue su curso como si nada hubiese ocurrido, como el puente que comunicaba al sector de la Arrocera con la iglesia, la escuela y el hospital. Desde las ventanas y balcones de las casas que todavía siguen en pie, los habitantes miran hacia el afluente y cuentan que nunca había bajado con tanta furia.

Situación empeora

El alcalde de Valdivia, Jonás Darío Henao, dice que la situación en su municipio es crítica y que hay unas 65 casas destruidas.

“Estamos haciendo visitas casa a casa para ver cuál fue la afectación. De las 65 casas la mitad están destruidas y la otra mitad inhabitables”, señala el mandatario.

Henao aseguró que el apoyo del Departamento Administrativo del Sistema de Prevención, Atención y Recuperación de Desastres (Dapard), de la Gobernación de Antioquia y del cuerpo de Bomberos ha sido fundamental.

El lodo, las piedras y los restos de madera cubren el piso de las casas que aún quedan en pie. De lavadoras, microondas, neveras, camas, colchones, ollas, ropa y otros enseres no queda sino el recuerdo. La queja de los damnificados es la misma, durante 15 días les dijeron que no iba a pasar nada.

“Yo estaba pescando cuando vi que el río estaba creciendo. Alcancé a sacar la canoa. Cuando vi, el puente se cayó y la gente gritaba que saliéramos”, cuenta Antonio Muñoz.

La zozobra no lo deja dormir en paz, pues sabe que aún hay túneles obstruidos que podrían destaponarse.

Beatriz Loaiza, Hernán Tabares y sus hijos lo perdieron todo con la creciente. El agua entró con fuerza a su casa y arrasó con todo.
No quedó nada en pie, excepto los muros enlodados. Mientras camina encima del lodo que cubrió las baldosas del suelo y se metió hasta en el sanitario, relata que el agua los cogió por sorpresa. “No nos avisaron que el río se estaba creciendo, yo llamé a mi esposo y al rato el agua ya estaba adentro”, cuenta Beatriz.

EPM anunció, por su parte, que está adelantando los análisis y las evaluaciones de los perjuicios ocasionados con la emergencia para hacer el resarcimiento.

Es de noche y por las calles empantanadas caminan las personas, algunas todavía trasladando sus pertenencias. Otras buscando ayudas humanitarias, consistentes en colchonetas, kits de aseo y mercados.

También por las vías del pueblo deambulan cerdos, gallinas y perros, muchos de los cuales quedaron a su suerte. Otros más se empecinan en cerrar bien puertas y ventanas para que no se entren a robar lo poco que les queda.

HEIDI TAMAYO ORTIZ
Enviada especial de EL TIEMPO
Valdivia
En Twitter: @HeidiTamayo

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