Medellín

Exposición muestra paisajes conservados por la violencia

El ecuatoriano Tomás Ochoa inaugura una exhibición fruto de un recorrido por Colombia.

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Para lograr el acabado de sus obras, Ochoa reemplaza los pixeles por granos de pólvora y los activa con fuego. Al quemar, la imagen se asemeja a una pintura.

Foto:

Esneyder Gutiérrez

10 de agosto 2016 , 04:36 a.m.

‘Paraíso línea negra’, la muestra de 10 obras del artista Tomás Ochoa será inaugurada el jueves a las 7:00 p. m. en la galería Duque Arango y estará abierta hasta el 11 de octubre. EL TIEMPO entrevistó al pintor. 

- ¿De qué se trata la exposición?

Se llama Paraíso Línea negra y surge a partir de mi venida a Colombia. Yo decido mudarme este año y me vengo en carro desde Quito a Bogotá. Me demoré 21 días porque estaba deslumbrado con el paisaje colombiano y me iba quedando en pueblos y ciudades del trayecto. Este recorrido me llevó a reflexionar sobre el paisaje y la violencia. Cuando empiezo a idear el proyecto, me entero de que en 2003 los indios Arhuacos hicieron un recorrido siguiendo sus prácticas ancestrales por la Sierra Nevada, que consistía en reestablecer el equilibrio perdido por la presencia de grupos armados y, al mismo tiempo, en marcar su territorio. Yo leo esta acción como política y poética al mismo tiempo. Así, yo decido continuar con mi recorrido por zonas con presencia de grupos armados para, de manera simbólica, llevar esta acción al terreno del arte. Cuando empiezo a hacer la investigación en torno al tema, hablo con una desplazada del sur de Bolívar y ella me dice “mi pueblo sería un paraíso si no fuera por la presencia de grupos armados”. Entonces eso me da el título de la exposición, junto con la práctica de los Arhuacos, que se llama Línea Negra.

- La técnica de la obra es muy particular ¿por qué decide usarla?

Es pólvora sobre tela, una técnica que yo vengo usando desde hace 10 años. Por medio de esta técnica se pone en diálogo la fotografía con la pintura. El resultado es esto que es pintura sin pintura y fotografía sin fotografía. Además de la obvia carga simbólica de los materiales, pues aunque son paisajes bucólicos y paradisiacos, la pólvora le da un contenido simbólico y plantea este referente de la violencia. El uso del material no es casual, yo lo tomo en mi obra porque he abordado temas relacionados con la violencia, con el colonialismo y con el conflicto colombiano.

- ¿Qué reflexión le dejo este recorrido en relación con el proceso de paz que se está llevando a cabo?

Este proceso histórico que está atravesando Colombia también va a incidir sobre el paisaje. Una de las paradojas más interesantes es que la presencia de grupos armados preservó el paisaje, entonces en estos lugares que visité me encontré con bosque primitivos tremendamente fértiles, con recursos naturales extraordinarios, que no se han explotado. Entonces posiblemente después del proceso de paz va a cambiar eso, no me atrevo a decir si es para bien o para mal.

- Usted que es ecuatoriano ¿Por qué ha estado tan involucrado con Colombia y con el conflicto armado?

Todo surge del enamoramiento. Desde chico tuve una pasión por Colombia. Yo me fui a Europa y siempre soñaba con hacer un recorrido por toda Colombia, entonces hace unos cuatro años decidí hacerme el paseo y el primer lugar que visité fue Medellín. Un año después me invitaron a exponer en el Museo de Antioquia y eso dio lugar para que surgieran nuevos proyectos.

- ¿Y de dónde surge ese enamoramiento por el país?

Para mí Colombia es una mujer, la energía del país es femenina y siento que las mujeres por naturaleza van a buscar la paz porque son más inteligentes y más fuertes que nosotros. Entonces percibo a Colombia es como una hermana mayor y me dejo llevar por la fascinación de ver paisajes nuevos, que no aprecian las personas que habitan de manera cotidiana estos territorios. Me parece muy interesante que estos paisajes, como me decía la mujer desplazada, muy pocas personas los han visto. Entonces acceder a ese paisaje me pone en un lugar privilegiado.

- ¿En los recorridos usted se encontró con grupos armados?

Sí, claro. Por ejemplo en Pueblo Nuevo, en el sur de Bolívar, tuvimos que pedir permiso al jefe de la guerrilla acantonada ahí y nos encontramos también con paramilitares que nos abordaron para preguntarnos qué hacíamos ahí. No tuve mayores problemas gracias a que estaba con esta amiga mía desplazada y ella me introdujo al pueblo.

DIANA SOFÍA VILLA M.
Para EL TIEMPO
diavil@eltiempo.com

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