Medellín

‘Escribir es una forma de sanación’: Luis Fernando Macías

La obra de este escritor ha discurrido por diferentes géneros literarios.

Luis Fernando Macías

El escritor es magíster en filosofía y licenciado en educación, además de especialista en literatura latinoamericana

Foto:

Jaiver Nieto / EL TIEMPO

10 de marzo 2018 , 05:30 a.m.

El hábito de lectura comenzó muy temprano en la vida del escritor antioqueño Luis Fernando Macías. Cuando estaba en segundo de primaria, recuerda, leyó La Alegría de leer, una recopilación de poemas, fábulas y cuentos para niños. Cuando los profesores cambiaban de clase, o salían a desayunar, aprovechaba para leer los libros de sus compañeros.

Luego, ya estando en quinto de primaria, leyó un clásico de la literatura universal: Ana Karenina, de Tolstoi. La leyó con la compañía de una monja de la Normal Madre Laura. “Una delicia”, dice al recordar aquella lectura.

Un escritor versátil:

Macías se ha consolidado como un escritor maduro. Su obra se mueve por diferentes géneros literarios sin ningún problema. Cuando una imagen se crea en su mente, entonces le da forma de poema; un pensamiento es el combustible para un ensayo y, una historia, se transforma en un cuento o una novela.

En su obra, cuenta él mismo, ha prevalecido el tema de la muerte. Muchos de sus cuentos tratan sobre ella. No es muy consciente del porqué de la recurrencia de esta temática, pero tiene una idea: “Durante mi gestación, mi abuela estaba muriendo. Mi mamá cuidaba de ella y, al mismo tiempo, me estaba gestando. Mi abuela murió en diciembre, yo nací en marzo. Ese hecho, de algún modo, marcó mi vida y mis reflexiones”.

La escritura en esta época es más imperiosa; hay muy pocas formas de expresar el ser. Cualquiera, sin importar la profesión, necesita escribir

El inicio de un lector:

Todavía en quinto de primaria, se benefició de una suscripción de su hermano al Círculo de Lectores. Dos libros llegaban semanales. Allí conoció las Narraciones extraordinarios de Edgar Allan Poe y, cree, fue cuando se convirtió en un lector de verdad. En bachillerato, con un compañero, decidió leerse las obras completas de escritores que terminaron marcando su vocación: Fernando González, León de Greiff.

En clases de español comenzó a escribir obras de teatro, poemas y narrativas. Cuando estaba en el último año de colegio, escribió una novela para un concurso de literatura infantil. Incluso antes de esto ya había publicado un cuento en El Colombiano.

Un lector agradecido:

Macías dice que ha leído de todas las formas. En orden, en desorden. Por bloques: a los rusos, a los latinoamericanos, a los franceses. Por eso, cuando habla, pasa de Borges a Proust sin problemas; de Rulfo a Virginia Woolf con naturalidad. “Mi aspiración, de muchacho, era leerlo todo”, dice. Dentro de los escritores que más lo marcaron están su amigo y maestro Manuel Mejía Vallejo y Jorge Luis Borges, a quien considera una “fuente inagotable”.

En los últimos tiempos, reconoce, ha leído a Carl Gustav Jung con voracidad. Algunas de las obras que más influyeron en su vida son Maestro de Escuela y Pensamientos de un viejo, ambas de Fernando González. Por eso dedicó una guía de lectura al filósofo de Envigado, también conocido como ‘El brujo de Otraparte’.

Ante la muerte de él, me tuve que preguntar qué iba a ser en la vida. La respuesta que encontré fue ser escritor

La vocación de escribir:

Otro hecho lo marcó al terminar el colegio: la muerte de su padre. “Ante la muerte de él, me tuve que preguntar qué iba a ser en la vida. La respuesta que encontré fue ser escritor”. A los 22 años publicó su primer libro, que contó con el beneplácito de Manuel Mejía Vallejo, quien escribió la contracarátula. Era una novela titulada Amada está lavando. Como retribución a su maestro, Macías escribió una guía de lectura de Manuel Mejía Vallejo. Esa primera novela fue el comienzo de una vorágine de creación literaria que aún no termina.

Taller de escritores, una formación constante:

Para Macías, la escritura tiene un poder curativo: “Cualquiera, sin importar la profesión, necesita escribir; es una sanación, contribuye a la salud”. Por eso, desde hace años dirige talleres de escritura creativa en la ciudad. “De los talleres, creo, se han publicado unos 50 libros. Alguien que de otro modo no haría un libro, lo consigue en el taller”, dice.

En los talleres es mentor de jóvenes escritores que apenas incursionan en el ejercicio literario. En uno de ellos tiene a una niña de 9 años que, después de casi dos años de haberse iniciado en la escritura, ya ganó un premio de literatura para niños. Pero en los talleres también acompaña a adultos de diferentes profesiones que buscan en la escritura un complemento para la vida. El oficio de escribir, en su caso, se convirtió en un ejercicio inherente a la vida.

Mi aspiración, de muchacho, era leerlo todo

Epílogo:

Macías, luego de Amanda está lavando, publicó libros de poemas como Una leve mirada sobre el valle, La línea del tiempo y Vecinas; además de estudios sobre la obra de Fernando González y León de Greiff. Su vocación literaria la ha acompañado con la docencia, que lleva ejerciendo 28 años. Además, fue director de la Editorial Universidad de Antioquia. Macías, seguro, seguirá combinando la titánica tarea de la escritura con la formación de futuros narradores.

MIGUEL OSORIO MONTOYA
PARA EL TIEMPO
Medellín
migoro@eltiempo.com@MiguelOsorioMon

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