Medellín

En el Bajo Cauca antioqueño viven la conciencia medioambiental

Corantioquia tiene por meta realizar un trabajo conjunto con la comunidad para cuidar los recursos.

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Caucasia

Foto:

Cortesía Corantioquia

03 de noviembre 2017 , 12:26 p.m.

José Florez es un indígena del pueblo Zenú y vive en la Isla de la Amargura, justo en la mitad del río Cauca, en el municipio de Cáceres, Bajo Cauca de Antioquia.

El hombre, de unos 40 años, moreno, bajo de estatura, con un sombrero vueltiao que protege su cabeza del sol, y una mochila terciada, lanzó una frase apesadumbrada y contradictoria: “Vivimos rodeados del segundo río más importante de Colombia, y no tenemos agua para tomar”.

La sentenciosa expresión de Florez no sorprendió a los asistentes al salón principal del hotel Beijing, en la zona céntrica de Caucasia, el pasado 26 de octubre, donde por invitación de la Corporación Autónoma Regional del Centro de Antioquia (Corantioquia) se realizó un acto de distinción a 23 proyectos comunitarios ambientales.

Y no asombró demasiado porque ella describe la agobiante realidad de muchos sectores del Bajo Cauca antioqueño caracterizados por las prácticas inadecuadas en las actividades domésticas y productivas que van en detrimento de la calidad de vida de los cerca de 305.000 habitantes de ese territorio.

Por ejemplo: talar árboles para sacar leña y usarla para cocinar y el desvío de aguas para destinarlas a las labores pecuarias.

Vivimos rodeados del segundo río más importante de Colombia, y no tenemos agua para tomar

Pero también, según el Plan de Gestión Ambiental Regional 2007 - 2019, de Corantioquia, la subregión afronta la falta de saneamiento en residuos, lo que afecta la calidad del agua de las cerca de 40.000 hectáreas de ciénagas, sus afluentes hídricos y amenaza a los 6.788 kilómetros cuadrados de ecosistemas de bosque húmedo tropical y bosque muy húmedo o premontano, que componen al Bajo Cauca.

A esto se suma la ausencia de control, por parte de las autoridades, y de conciencia de la gente, en la explotación aurífera; y la ganadería expansiva, que genera deforestación.

La Corporación busca con encuentros en las subregiones, como en el de Caucasia, hacer presencia institucional, fomentar la participación ciudadana en los proyectos que desarrolla y, sobre todo, estimular la gestación de ideas innovadoras en el seno de las mismas comunidades que contribuyan a disminuir el impacto ambiental y a cuidar los recursos.

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José Florez le apuesta a la protección de su casa, el río Cauca.

Foto:

Cortesía Corantioquia

Una de esas ideas creativas fue la que Florez presentó. Se trata de un sistema para recoger aguas lluvias mediante las cuales la comunidad logra suplir esta necesidad básica, que las contaminadas aguas del Cauca no le permiten.

La captación del fluido, que baja por los techos de las viviendas, a través de canaletas, la hacen en tanques de almacenamiento de 200 litros.

Asimismo, comentó Flores que su comunidad desarrolla acciones para reforestar la Isla, las orillas del río y evitar la actividad minera en los alrededores y el vertimiento directo de aguas servidas, mediante un sistema de pozos sépticos.

Las personas desarrollan sus propios proyectos porque el medioambiente ya no es considerado una moda, sino que la gente lo ve como parte de su calidad de vida

Para el director de Corantioquia, Alejandro González Valencia, el Bajo Cauca es una región llena de contrastes: riqueza y pobreza; y biodiversidad y daños ambientales.
Sin embargo, reconoció que los habitantes evidencian un cambio en cuanto a la mentalidad para los temas relacionados con la protección de su entorno.

“Las personas están desarrollando sus propios proyectos porque el medioambiente ya no es considerado una moda, sino que la gente lo ve como parte de su calidad de vida”, aseveró González.

Además de las ‘Distinciones de Vida’ que Corantioquia entregó, otra acción que realizó, apuntándole al cuidado del medioambiente en esta subregión, contando con la presencia de comunidades nativas y el gremio ganadero, fue la entrega protocolaria de un colector de aguas residuales para el caño El Silencio.

Este colector viene funcionando desde hace cuatro meses en los barrios Asovivienda, Buenos Aires y Horizonte. La obra beneficia a 3.500 habitantes de la zona urbana de Caucasia y se logró con el trabajo conjunto de la comunidad, Corantioquia y la Administración Municipal.

río cauca

El río Cauca es la segunda arteria fluvial del país. En los casi 1.000 kilómetros sus aguas reciben el impacto de los residuos y desechos del país.

Foto:

Esneyder Gutiérrez / EL TIEMPO

Eustacio Pasos, un residente del sector que recibió esta intervención, contó que literalmente “las aguas del caño El Silencio parecían petróleo”. La contaminación que tenía esta fuente hídrica surgía porque al menos 862 viviendas de la zona depositaban en sus aguas todos sus residuos sanitarios y arrojaban en él también las basuras.

Los problemas, a raíz de la contaminación del caño, se traducían en enfermedades respiratorias, en la piel e infecciones por la picadura de mosquitos que surgían en este afluente. De la misma forma, en temporada invernal, producto de las basuras, el caño anegaba con sus aguas tóxicas a las viviendas aledañas y generaba cuantiosas pérdidas materiales.

El subdirector de Gestión Ambiental de Corantioquia, Juan David Ramírez, explicó que con la construcción de este colector se hizo un mejoramiento en la recuperación de los ecosistemas de la zona, al tiempo que la calidad de vida de los habitantes del sector mejoró notoriamente.

Se espera que haya también un cambio de cultura en los habitantes del sector para el mantenimiento y cuidado del caño

“Ahora las aguas servidas no caen al caño se espera que haya también un cambio de cultura en los habitantes del sector para el mantenimiento y cuidado del caño”, aseguró el funcionario.

Hoy el panorama del caño es totalmente diferente. Incluso, sus habitantes manifiestan que poco a poco pequeños peces han ido llegando, provenientes del río Cauca.

Las inundaciones se han disminuido, el color del agua es diferente y sus olores no causan malestar en la comunidad.

Trabajo con ganadería

La actividad pecuaria es una de las que más afectación genera en la subregión del Bajo Cauca con el impacto a fuentes hídricas, deforestación y contaminación del suelo. Sin embargo, los acercamientos de Corantioquia como autoridad ambiental buscan crear una relación de confianza. Daniel Cadavid Londoño, gerente de Asogauca, expresó que su gremio viene trabajando con programas de ganadería sostenible mediante la plantación de árboles y sistemas de riego. Esperan que el trabajo con Corantioquia logre mejorar la situación. A su vez, la entidad propone evitar la práctica de ganadería extensiva

Proyección social

Corantioquia inauguró en Caucasia una nueva sede. Esta se suma a la de El Bagre, para ampliar en un 30 por ciento la cobertura de los requerimientos ciudadanos en materia ambiental en la subregión. La inversión fue cercana a los 900 millones de pesos y ayudará a fortalecer programas como las ‘Iniciativas Piragüeras’, que motivan y apoyan proyectos comunitarios para fortalecer la participación ciudadana en la gestión, planificación y administración del recurso hídrico mediante mediciones de la calidad del agua en sus comunidades. 115 personas hacen parte de esta estrategia en el Bajo Cauca.

Saneamiento básico

Con una inversión de 1.218 millones de pesos se entregaron 813 metros de colector y 132 metros de redes domiciliarias para incrementar la cobertura del saneamiento básico en Caucasia. Además, se liberaron 15.000 alevinos para ayudar el repoblamiento de la fauna. Los promedios de cobertura del alcantarillado en los últimos 10 años en la región no sobrepasan el 50 por ciento, ubicando al Bajo Cauca debajo de la media departamental que se establece en un 57 por ciento. Esta condición genera un gran impacto en la salud de los habitantes y en el ecosistema de las zonas donde se vierten directamente las aguas negras.

colector

Luego de cuatro meses de funcionamiento, Corantioquia entregó oficialmente el colector de aguas residuales para los vecinos del caño El Silencio en Caucasia.

Foto:

Cortesía Corantioquia

DAVID FONSECA ARIAS
davfon@eltiempo.com
Para EL TIEMPO
MEDELLÍN

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