Medellín

El Quitasol: bosque de paz y monumento de memoria y reconciliación 

Además de perpetuar el recuerdo de las víctimas del conflicto, 64.461 han sido reportadas en Bello.

Cerro Quitasol

Las víctimas sembraron árboles que simbolizan la importancia de construir memoria sobre el conflicto armado.

Foto:

Esneyder Gutiérrez

23 de diciembre 2017 , 11:30 a.m.

Cuando Luz Dari Grisales, una mujer que apenas pasaba la adolescencia en 1989, tenía a su primera hija, Sara Vanessa, y vivía con sus padres y sus hermanos en la Comuna 13 de Medellín, se inició su tragedia.

Ese mismo año, asesinaron el padre de su hija en la barra del bar del hotel Nutibara donde trabajaba. Se trató de un caso de intolerancia con un cliente que le propinó un tiro directo al corazón.

Un año después, en 1990, en el sector conocido como la 103 de San Javier, mataron a su papá. El hecho ocurrió cuando conducía un taxi por los alrededores de unos enfrentamientos.

“Unos tipos lo detuvieron y lo intentaron bajar del carro. Como mi papá no quería bajarse, le dieron tres balazos, lo apuñalaron y lo tiraron a la calle para llevarsen el carro que era un Chevette”, recuerda, con voz nostálgica, Luz Dari.

Pero como si fuera poco su padecimiento, y tras haber huido de las tragedias que había vivido en Medellín, se desplazó al municipio de Bello, al norte del valle de Aburrá, y exactamente durante la celebración del Año Nuevo de 1991, la tragedia volvió a tocar a su puerta.

Esta vez, el turno fue para su hermano, un joven en situación de discapacidad que tenía problemas de aprendizaje y, además, era mudo. Al parecer lo asesinaron por cruzar por uno de los barrios en conflicto de Bello, a un costado de la choza de Marco Fidel Suárez.

La vida de Luz Dari es una de las historias de víctimas del conflicto en Colombia a la que ahora en su honor y memoria le tienen un espacio en el cerro Quitasol, en Bello.

Unos tipos lo detuvieron y lo intentaron bajar del carro. Como mi papá no quería bajarse, le dieron tres balazos, lo apuñalaron y lo tiraron a la calle para llevarsen el carro que era un Chevette

El pasado 18 de diciembre el lugar fue declarado ‘Bosque de Paz y monumento vivo de memoria histórica y reconciliación’, convirtiéndose en el primero de una zona suburbana y urbana en el país.

Funcionarios del Área Metropolitana del Valle de Aburrá, el Municipio de Bello y el Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible de la Presidencia de la República protocolizaron los actos que tuvieron lugar en la base del cerro al que se accede por el barrio Niquía.

“Estamos muy complacidos de estar aquí en este bello municipio, en Antioquia entregando el primer Bosque de Paz en una zona urbana. En Granada, oriente de Antioquia, está el primero en zona rural. Muy importante no solo para el Valle de Aburra, sino también para Antioquia y el país, porque esto es un pulmón que garantiza que se pueda respirar tranquilidad, paz, aire puro y de una belleza impresionante”, dijo Luis Gilberto Murillo Urrutia, ministro de Ambiente y Desarrollo Sostenible del Gobierno Nacional.

Como parte de los actos protocolarios también fueron sembrados nueve árboles de especies nativas de la región, uno de ellos fue un árbol de Cacao que simboliza la pérdida de un joven de 18 años, hijo de Carmencita Jurado, una señora de avanzada edad y ojos azul intenso, otra de las víctimas que hizo parte del evento y a quien el Ministro y los demás funcionarios le ayudaron a punta de pala, a sembrar y hasta con las manos abonar el terreno.

Los árboles estarán marcados con el nombre de la víctima para conocer un poco sobre el hecho victimizante, y podrá verse a través de una aplicación.
En el lugar predomina el verde de los pinos y los musgos, a pesar de que en los últimos años han ocurrido grandes incendios que han consumido cientos de hectáreas de los bosques Quitasol.

Estamos muy complacidos de estar aquí en este bello municipio, en Antioquia entregando el primer Bosque de Paz en una zona urbana. En Granada, oriente de Antioquia, está el primero en zona rural

Sin embargo, puede apreciarse la nueva arboleda y los cuidados que le están brindando a los caminos. Según Cesar Augusto Suárez Mira, alcalde de Bello “La seguridad está garantizada, esto es un gran esfuerzo que estamos haciendo, principalmente los diferentes líderes del municipio. Aquí estamos trabajando por el medio ambiente, no solo de Bello, sino el de los 10 municipios del área metropolitana y los del resto del departamento”, aseguró.

En el encuentro también fueron presentadas las iniciativas productivas en torno al cerro Quitasol, asociadas al aprovechamiento sustentable de productos no maderables del bosque, a través del aprovechamiento de la resina generada por los pinos y del fique que se utiliza como cortafuego para delimitar los lotes restaurados en las 132 hectáreas intervenidas a la fecha.

Esta iniciativa productiva beneficiará a más de 60 mujeres cabeza de familia víctimas del conflicto en Bello.

La seguridad está garantizada, esto es un gran esfuerzo que estamos haciendo, principalmente los diferentes líderes del municipio.

“Aquí hemos logrado todo un plan para recuperar toda la capa vegetal sembrando 113.000 nuevos árboles y se espera llegar a los 200.000 sembrados en el próximo año, donde las víctimas cabeza de hogar, principalmente las mujeres, nos ayudarán a cuidar el cerro, generando entre otras cosas empleo en turismo ecológico, de aventura y de naturaleza”, dijo Eugenio Prieto Soto, director del Área Metropolitana del Valle de Aburrá.

En el predio existe un camino antiguo que, por sus características, tiene el potencial para convertirse en algo más que un monumento. A este se suma que tiene otros ancestrales en piedra que resguardan su historia pasada con altar de rituales indígenas, terrazas de cultivos tradicionales, fauna y flora, miradores de conocimiento a lo largo del camino, la memoria de guerras y violencias que guarda el propio cerro, la población víctima que lo circunda y cuida, y la posibilidad de generar ingresos que lo hacen autosostenible.

“Le hemos pedido de manera especial al Ministerio que avancemos, como lo está haciendo el municipio de Bello, en la búsqueda de la declaración del cerro Quitasol como zona protegida del valle de Aburrá, que se asegure su tenencia y protección a perpetuidad como pulmón verde de la región”, agregó Prieto.

Luz Dari, que para la fecha completa 50 años de vida y es madre de cuatro hijos, es hoy una mujer conocida por su liderazgo, de hecho le dicen ‘El Ángel de Bello’, porque además de ayudarles a personas víctimas a superar sus problemas con diferentes actividades, les reparte chocolate y alimentos a los habitantes de calle de Bello.

“Nosotros tenemos que entender que debemos seguir adelante, aprender a vivir y superar las desgracias, ni una indemnización, ni ningún proyecto, van a llenar esos vacíos. Pero hay que seguir trabajando, yo le digo a la Unidad de Víctimas que tiene que ponerse las manos en el corazón, que así como hay dinero para los integrantes de grupos armados, así mismo les repare a las personas que tienen derecho y más lo necesitan”, dijo, al finalizar el evento.


ESNEYDER GUTIÉRREZ
Para EL TIEMPO
​@EsneyderFoto

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