Medellín

El 40% de los indígenas en la ciudad se siente discriminado

Estudio de la Unidad de Etnias indicó que la mayoría de los estigmas se relacionan con el empleo. 

Racismo

Algunos ciudadanos hicieron parte del evento y disfrutaron de la muestra artística.

Foto:

Jaiver Nieto / EL TIEMPO

16 de febrero 2018 , 12:49 p.m.

Sentado sobre una banca, en el Parque de Las Luces, Dari Idrissa miraba a su alrededor, conmovido.

Es africano, tiene 32 años y lleva tres días en Medellín. “Todos los seres humanos somos iguales”, musitó en un inglés pausado, con los ojos hundidos y emocionados.

Su vida no ha sido fácil. A los 14 años se fue de Niger, vivió 18 en Estados Unidos y nunca encontró un trabajo estable que le permitiera legalizar su condición de inmigrante. No lo contrataron por ser africano. Dejó a un hijo de 10 años y voló a Sudamérica a buscar oportunidades. Por eso llegó a Medellín.

“Ningún hombre merece ser maltratado, todos somos hijos del universo”. Esas palabras se las repetía su mamá en el recóndito lugar en el que creció, donde la pobreza mata, pero el color de la piel no divide.

A miles de kilómetros de su casa, Dari presenció un ritual africano. La representación de la muerte de un hombre que le canta a la esclavitud para liberarse de ella, representada por dos indígenas del Amazonas y una mujer afrocolombiana, con un turbante amarillo, que los acompaña con la voz.

El performance inauguró la campaña ‘Valoramos nuestras diferencias porque enriquecen la cultura’, de la alcaldía de Medellín, desarrollada por la secretaría de Inclusión Social, Familia y Derechos Humanos y la dirección de Etnias.

Por medio de acciones pedagógicas y comunicativas, la idea es reconocer y valorar las diversas culturas y razas que convergen en la ciudad.

“La campaña va a durar mucho tiempo, porque reconocemos que como sociedad tenemos unos niveles de discriminación, racismo y xenofobia que nos han hecho mucho daño”, dijo Luis Bernardo Vélez, secretario de esa dependencia.

Racismo

La muestra buscó dar cuenta de frases normalizadas que ejercen discriminación.

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Jaiver Nieto / EL TIEMPO

Explicó que en la ciudad hay 236.222 personas afrodescendientes y 3.500 indígenas pertenecientes a 20 comunidades, la mayoría son de la etnia Embera y se desplazaron por el conflicto armado. Desde 2016, la alcaldía ha atendido solicitudes de apoyo de 21.663 personas pertenecientes a diversas etnias.

Y aunque no se perciba, o los habitantes decidan ignorarla, la discriminación vive con ellos todos los días en el territorio.

“No sea tan indio”, “me negriaron”, “trabajar como negro para vivir como blanco”. Desde el lenguaje se perpetúan estereotipos que terminan naturalizándose socialmente.

En el parque, un espacio en el suelo estuvo destinado a letreros con frases que daban cuenta de la mala utilización de palabras o términos. “En el lenguaje cotidiano todos ejercemos un lenguaje muy discriminatorio”, aseguró el secretario.

“La discriminación se siente en el espacio público”, dijo Nelly María Castillo del equipo de etnias. Para ella, el racismo se hace fuerte en la infancia. Cuando estaba en el colegio, los profesores se burlaban de su pelo, que si era una esponjilla, que si era un ‘bombril’.

Pero el racismo no es solo cosa de adultos. “Es muy impactante cuando un niño de 4 años llega a la casa a decir que el amiguito no quiere jugar con él porque su color de piel es diferente”, indicó Nelly emocionada por la campaña, porque es la primera vez que ve que el Estado reconoce abiertamente situaciones de racismo y xenofobia en Medellín.

Tenemos una familia antioqueña que vive en Mutatá y en el Urabá, que es indígena, que es negra

Es justamente en la educación, según la concejal Daniela Maturana, donde más discriminación se evidencia. “El 9,6 por ciento de los niños menores de 12 años afrodescendientes están desescolarizados”, dijo.

Para derribar prejuicios, la campaña vinculará a colegios públicos y privados. La sensibilización es indispensable para que a las personas se les valore por su nivel educativo, por su experiencia y no por aspectos físicos, por la raza o por su origen, dijo el secretario.

El artista Edgar Rúa dirigió las muestras artísticas de la campaña y buscó visibilizar su propia realidad como descendiente Yoruba. Durante el evento Rúa se preguntó “¿Por qué no trabajan negros en los bancos? ¿Por qué la publicidad no los incluye?

Pero para él, la realidad es mucho más dura en el caso de las mujeres afrocolombianas. A la desigualdad de género, se le suma el racismo.

Dari, aunque no habla español, fue testigo del diálogo entre distintas culturas e identidades. Y sabe, que si decide quedarse en Medellín, encontrará apoyos como la mesa de trabajo creada para tratar la prevención y atención del racismo y la xenofobia.


Valentina Vogt
Para EL TIEMPO
Valalb@eltiempo.com
@ValentinaVogt

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