Medellín

'Es un atentado atroz que merece nuestra enérgica condena': SIP

Reunión en Medellín estuvo marcada por un homenaje a los periodistas ecuatorianos asesinados.

Dolor e indignación en la SIPDolor e indignación en la SIP
Homenaje a periodistas ecuatorianos asesinados

José Jácome / EFE

14 de abril 2018 , 12:16 a.m.

Visiblemente compungido, Gustavo Mohme, presidente de la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP), que celebra su reunión de medio año en Medellín, rechazó el homicidio de los periodistas Javier Ortega, Paul Rivas, y el conductor Efraín Cegarra, todos ecuatorianos.

“Es un atentado atroz que merece nuestra enérgica condena por la forma, por la alevosía, la premeditación y la cobardía con la que fue cometido. Pensamos que estos actos de barbarie ya estaban superados en nuestra era”, expresó Mohme.

Mediante una declaración en medio de la jornada de la agenda del día, la SIP repudió el homicidio. “El periodismo en toda América ha sido ultrajado por este crimen inhumano y atroz. Hacemos un llamado a las autoridades para que no hagan ninguna concesión al terror y que frente a él todos los países actúen con la máxima celeridad y energía, pero con respeto a los derechos humanos”, se leyó en el Salón Antioquia del hotel Intercontinental.

La agenda académica se llevó a cabo con normalidad pese a que hubo un momento de pausa para homenajear a los ecuatorianos y manifestar el rechazo por lo ocurrido.
De igual forma, exigieron a los mandatarios reunidos en la VIII Cumbre de las Américas, que se realiza en Lima (Perú), que este crimen no quede impune, así como todos los actos de violencia que a diario sufren los periodistas en su labor.

Es un atentado atroz que merece nuestra enérgica condena por la forma, por la alevosía, la premeditación y la cobardía con la que fue cometido

Añadió que el crimen se dio para silenciar la labor periodística. “Quieren que la sociedad no esté informada, ese es su punto, pero no lo van a conseguir porque hay un ejército de periodistas alrededor de América que llevan la bandera de libertad y que en memoria de estos mártires seguirán ejerciendo el periodismo con pleno profesionalismo”, indicó el presidente de la Sociedad.

Con la misma vehemencia, pidió tanto a gobernantes como a las autoridades de Colombia y Ecuador acciones contundentes para perseguir “con todas las herramientas” a los responsables del hecho para que se haga justicia y como mensaje para que estos actos no prosperen.

Para Mohme, el hecho genera censura y prende las alarmas en zonas donde haya presencia de grupos armados al margen de la ley y no haya condiciones de protección para el libre ejercicio del periodismo.

“En el ejercicio es común que los periodistas lleguen a zonas riesgosas, pero en este caso los periodistas no estaban en una zona de conflicto y no había justificación para este secuestro y posterior homicidio”, opinó el presidente de la SIP.

Añadió que, según periodistas de la región, hay responsabilidad del anterior gobierno ecuatoriano, en cabeza de Rafael Correa, por permitir que estas disidencias de las Farc se tomaran la zona fronteriza y que esto no hubiera pasado si el país vecino tuviera en su momento una clara línea de defensa en la frontera.

A su vez, Roberto Pombo, director de EL TIEMPO, también lamentó la situación e indicó que es, sin duda, un atentado feroz contra la libertad de expresión para el ejercicio del periodismo.

“Aparte del horror humano detrás de esta atrocidad, es un atentado muy grave tanto para la libertad de expresión que tienen los periodistas de ejercer su trabajo como el derecho de la ciudadanía a ser informada a través de sus periodistas”, indicó Pombo.
Para él, es un problema derivado de la consecuencia del narcotráfico y la falta de presencia del Estado en estos territorios, lo que se vuelve un riesgo más para los periodistas.

En el ejercicio es común que los periodistas lleguen a zonas riesgosas, pero en este caso no estaban en una zona de conflicto y no había justificación para este secuestro y posterior homicidio

Con este crimen, se llega a 13 periodistas asesinados en el último semestre, según la SIP, lo que si bien no es el número más alto, sí preocupa porque en este ejercicio, según Mohme, no debería morir ninguno.

Los casos de los asesinatos de los periodistas Nelson Carvajal, Guillermo Cano y Gerardo Bedoya fueron algunos de los que resaltó Mohme, de los que, aseguró, seguirán insistiendo hasta que estén resueltos, ya que aún no se entregan los nombres de los responsables de sus muertes.

Por su parte, el alcalde Federico Gutiérrez se unió a la queja tanto por los periodistas ecuatorianos como por la situación social y política en Venezuela y Cuba.

“Una democracia es garantizar la libertad de prensa. Creemos que cambiar la cultura de ilegalidad por una de legalidad es la única opción que tiene una ciudad para su desarrollo”, precisó el mandatario.

Gutiérrez resaltó la importancia de los medios en Medellín, una ciudad con un pasado violento. Por eso, resaltó la importancia de mantener a una ciudad bien informada, pues así se podrá llegar a una sociedad más exigente con sus líderes.

Este es el comunicado completo de la SIP:

"Nosotros, la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP) junto a la Asociación Colombiana de Medios de Información (AMI), la Asociación Ecuatoriana de Editores de Periódicos (AEDEP) y representantes de la prensa hemisférica reunida en Medellín, repudiamos ante la opinión pública el asesinato cobarde de nuestros tres colegas ecuatorianos secuestrados a manos de delincuentes narcoterroristas.

Los criminales arrebataron las vidas al periodista Javier Ortega, al fotógrafo Paúl Rivas y el conductor Efraín Segarra de El Comercio de Quito lo cual enluta al periodismo y a la prensa mundial.

No solo estos tres colegas sino también los pueblos de Ecuador y Colombia, y el periodismo de toda América Latina, han sido ultrajados por este tipo de crimen inhumano y atroz que creíamos desaparecido de la región.

Solicitamos a las autoridades correspondientes que no hagan ninguna concesión al terror y que, frente a él, todos los países y las instituciones actúen con la máxima celeridad y energía, con respeto a los derechos humanos, para capturar a los criminales y someterlos a la justicia.

Exigimos a los mandatarios reunidos en la VIII Cumbre de las Américas en Lima, Perú, que el brutal asesinato de estos tres nuevos mártires del periodismo no quede impune, así como todos los actos de violencia que a diario sufren los periodistas en el ejercicio de su labor.

El hecho que los asesinos hayan pedido tregua para entregar los cuerpos de las víctimas revela la extrema cobardía y el ostentoso desprecio por la vida de esos narcoterroristas que se escudan detrás de estos mártires del periodismo de las Américas.

En esta hora de luto y dolor, exigimos Justicia y Protección, así como el fin de la Impunidad, en nombre de los miles de periodistas que a diario arriesgan sus vidas para mantener al público informado.

Desde Medellín va nuestra solidaridad y las condolencias de la prensa hemisférica a los familiares de las víctimas y a los colegas ecuatorianos".

Así fueron las negociaciones con los secuestradores

El director de la Unidad Antisecuestros de la Policía de Ecuador (Unase), coronel Polivio Vinueza, informó que después del secuestro de un equipo periodístico de tres personas del diario 'El Comercio', el gobierno de Lenín Moreno tuvo contacto con alias ‘Guacho’, jefe de la disidencia de las Farc que perpetuó la retención.

Vinueza resaltó el apoyo de la Policía de Colombia y señaló que el 26 de marzo, día del secuestro, alias Guacho tuvo contacto con la Policía de Ecuador. “Manda una prueba de tenencia, una fotografía, y hace conocer el secuestro de tres periodistas”, afirmó.

El director de la Unase dijo que desde ese momento se abrió un canal de comunicación con ‘Guacho’ para negociar y que entre el 31 de marzo y el 7 abril se dieron cinco comunicaciones con números colombianos.

En ese punto, el gobierno ecuatoriano contempló la posibilidad de hacer un canje de prisioneros para lograr la libertad de los secuestrados.

Según Vinueza, los contactos con alias ‘Guacho’ no superaban los 10 minutos a través de WhatsApp. Sin embargo, cuando el gobierno le dijo que las condiciones estaban dadas, ‘Guacho’ cambió las reglas y pidió acabar la cooperación antiterrorista con Colombia en la frontera.

“Tuvimos la oportunidad de reunirnos con la Iglesia para analizar una posible forma legal de poder cumplir el requerimiento de alias ‘Guacho’. Eso fue comunicado a su WhatsApp, pero leyó mensajes hasta el 7 de abril”, afirmó Vinueza.

EL TIEMPO

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