Medellín

El experimento que busca frenar deserción escolar en el país

Los resultados serán presentados a finales de año a todas las escuelas oficiales del país.

fg

El experimento implicó realizar algunos cambios en la concepción de las clases convencionales de los colegios por otras metodologías de aprendizaje.

Foto:

Archivo particular

29 de septiembre 2016 , 04:25 p.m.

Un experimento, desarrollado en Medellín por primera vez en el mundo, busca erradicar la deserción escolar y lograr que los jóvenes permanezcan en la escuela durante todo el ciclo escolar.

La iniciativa, denominada ‘Ser0: Laboratorio Vivo’, fue liderada por la Fundación Dividendo por Colombia y tuvo como escenario de implementación la Institución Educativa San Benito.

Se trató de un plan piloto que duró un mes y en el que participaron 170 estudiantes de los grados sexto a undécimo, rango en el cual se presentan los mayores índices de abandono de la escuela, según los investigadores.

En el último informe de calidad de vida de Medellín Cómo Vamos, se evidenció que aunque entre los años 2012 y 2014 casi todos los niveles educativos presentaron una disminución en las tasas de deserción, los grados de secundaria siguen siendo los de mayores niveles.

En el 2014 esta ascendió a un 4,8 por ciento de los estudiantes matriculados en secundaria, lo que equivale a 5.476 jóvenes.

Factores como la desmotivación, el embarazo adolescente, el trabajo temprano son algunos de los causantes de que los estudiantes decidan abandonar su educación, explicó Juan Carlos Bernal, director de proyectos de la Fundación Dividendo por Colombia.

Añadió que la falta de interés es uno de los más influyentes, no solo en Colombia sino en el mundo.

Para mitigar esta situación, los investigadores del proyecto Laboratorio Vivo están en un proceso de sistematización de los resultados obtenidos en San Benito, con el fin de crear un kit de herramientas que esperan presentar en diciembre ante todas las instituciones educativas oficiales de Colombia.

Y es que ante el alto costo de este experimento, 500 millones de pesos, la idea no es replicarlo en otros colegios del país sino poner los resultados al servicio de los mismos.

“Buscamos explorar las condiciones que llevan a los jóvenes a dejar la educación, pero también generar una transformación que le permita a la escuela manejar este tipo de situaciones”, indicó Bernal.

Durante los 30 días de experimento, expertos nacionales e internacionales estuvieron permanentemente en la institución educativa oficial de casi 500 estudiantes, donde se dio un cambio significativo en la metodología convencional.
Entonces, desaparecieron las aulas de clase, las áreas y la clasificación de estudiantes por grados.

A cambio, se estableció una estrategia por proyectos y 170 jóvenes del bachillerato se agruparon en clubes según sus intereses, alrededor de un tema común: la contaminación en la ciudad, la cual se dividió en auditiva, visual, química y estuvo marcada por la coyuntura ambiental del aire en Medellín a inicios de este año.

Para Margarita Sánchez, rectora de la institución, este proceso requirió una reorganización de los espacios del colegio, así como de los horarios escolares y de los docentes.

En este punto se presentaron las mayores dificultades. “Un profesor de grado séptimo pasó a tener estudiantes de octavo, noveno, décimo. Además, acá estamos en un proceso de Jornada Única, por lo cual no todos llegan y se van a la misma hora, lo que implicó que se hicieran varios ajustes”, sostuvo la rectora.

Agregó que cada docente tenía el reto de aportar desde su área al proyecto que adelantaban los jóvenes.

Asimismo, la ciudad también se convirtió en un espacio educativo para ellos, puesto que se hicieron varias salidas pedagógicas para realizar actividades relacionadas con los proyectos.

Aunque la motivación no fue del 100 por ciento, expresó Bernal, en términos generales sí se logró que los estudiantes estuvieran conectados con la idea y se salieran un poco del esquema de educación convencional que han vivido por años.

“Lo más importante es que se les puso a pensar en cuáles son sus capacidades y cómo se conectan con sus intereses. El cambio de formato también llevó de una zona de confort a los docentes a explorar nuevas condiciones”, puntualizó el director.

HEIDY TAMAYO
Redactora EL TIEMPO

Ya leíste 20 artículos gratis este mes

Rompe los límites.

Aprovecha nuestro contenido
desde $10.999 al mes.

¿Ya eres suscriptor? Ingresa

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta gratis y pódras disfrutar de:

  • Acceso ilimitado al contenido desde cualquier dispositivo.
  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta gratis y disfruta de acceso ilimitado al contenido, desde tu computador, tableta o teléfono inteligente.

Disfruta del contenido sin límites

CREA UNA CUENTA GRATIS


¿Ya tienes cuenta? INGRESA