Medellín

Desconocimiento no es excusa para el mal parqueo

En el 2017 se han realizado 47.670 comparendos por mal estacionamiento en la ciudad.

Parte tránsito

A la multa, de 368.865 pesos, se le suma el valor del traslado en grúa y el parqueo por días en los patios del Tránsito.

Foto:

Guillermo Ossa / EL TIEMPO

06 de noviembre 2017 , 09:00 a.m.

Como niños que huyen asustadizos para evitar un posible castigo, se ven los ciudadanos de Medellín cada vez que ven a una caravana de agentes de tránsito acercarse.

Muchos de ellos, quienes saben que tienen su automotor mal parqueado, logran salvarse de un comparendo. Sin embargo, para Juan Carlos, el dueño de un taller de automóviles ubicado en Barrio Colombia, zona suroriental de la ciudad, el tiempo no le dio para mover los tres carros que tenía en la calle, al frente de su negocio.

“Todos sabemos que no se debe, pero yo necesito entregar unos carros. Saqué estos tres para trabajar con los otros”,
fue la excusa del mecánico, quien se veía afligido por tener que pagar la multa, superior al millón de pesos, de dos automóviles y una camioneta, de tres de sus clientes.

La escena se repite en cada uno de los recorridos que realizan a diario los diferentes cuadrantes de los agentes de tránsito, conformados por grupos de ocho personas, y quienes sin descanso han realizado 47.670 comparendos en lo que lleva corrido del año, 13.600 más que en el 2016.

Durante una hora el grupo de guardas realizó ‘barridos’, término utilizado para vigilar las calles, a las cuadras aledañas a Ciudad del Río, en el barrio Poblado, una de las zonas críticas de la ciudad y en la que las personas estacionan en la vía, según estudio realizado por la Universidad Nacional y contratado por la Secretaría de Movilidad. El resultado de esta labor, una de las más despreciadas por las personas, fue la inmovilización de tres carros en grúa, más de seis comparendos y una multa a una joven que transitaba en moto y sin casco.

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El dueño de este automotor nunca llegó en el momento del levantamiento.

Foto:

Guillermo Ossa / EL TIEMPO

La falta de cultura de los habitantes, que deberían dar un buen uso a las vías y a los espacios públicos, afecta a la ciudad y a quienes trabajan en pro del mejoramiento de ella.

Es así como no solo los guardas, sino también los conductores de grúas, se enfrentan a diario a insultos y malos tratos de quienes se rehúsan a recibir la infracción.

Jairo fue uno de ellos. Una noche recibió una patada en su espinilla, por parte de un ‘jovencito’ mientras estaba agachado organizando los ganchos de la grúa que él maneja. "Aquí somos muy olímpicos para muchas cosas”, detalló el señor quien piensa que no es la falta de desconocimiento el hecho de poder incumplir una norma.

Luis Fernando Jiménez, representante legal de una empresa de Barrio Colombia, no ‘cabía en la ropa’ de la rabia. A uno de sus vecinos de la cuadra le estaban poniendo una multa por mal parqueo y, al ver las grúas de Tránsito, expresó con tono álgido, “no vamos a dejar mover los carros”.

El hecho hizo que un corrillo de comerciantes del sector y guardas de tránsito se reunieran en torno a él para escucharlo. El primer paso que realiza cualquier agente de tránsito, antes de impartir la sanción, es escuchar las razones de la comunidad.
Sin embargo, la excusa no fue tan contundente para que los guardas, quienes metros atrás ya habían aplicado la multa con Juan Carlos, no lo hicieran con el carro que defendió Jiménez.

Todos sabemos que no se debe, pero yo necesito entregar unos carros. Saqué estos tres para trabajar con los otros

La inmovilización en grúa no se hizo pues el dueño del auto llegó a los minutos, suerte con la que no corrieron varios de los carros que sí inmovilizaron en Ciudad del Río, lugar en el que se hacían, aproximadamente, 40 levantamientos al día, antes de que existieran las celdas de estacionamiento regulado, según explicó Jairo.

Mario Andrés Ramírez Gómez, subsecretario de Seguridad Vial y Control, argumentó que desde el despacho tienen dos compromisos fundamentales con la ciudad, el recuperar la malla vial y el espacio público, aspectos a los que le trabajan a través de sensibilizaciones pedagógicas, controles en vías públicas y el uso de los vehículos de fotodetección, el cual ha logrado detectar 19.130 infracciones.

“No me demoraba”, “hace cinco minutos me bajé”, “no sabía que tenía un papelito en la placa”, “eso fue culpa de mi hijo”, “no sabía que no se podía estacionar aquí” son las frases con las que se excusan los paisas para evitar pagar las cuantiosas multas que se ganan por pereza o por ahorrarse unos pesitos de parqueadero.

Accidentes y obstrucción visual son los motivos por los que el mal parqueo es tan perseguido en Medellín.


MARÍA CAMILA SALAZAR RUIZ
Para EL TIEMPO
camsal@eltiempo.com
MEDELLÍN 

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