Medellín

Con trueque de flores campesinos están listos para armar sus silletas

Habitantes de 17 veredas de Santa Elena se reunieron el lunes en Arví a intercambiar 100.000 tallos.

Trueque de flores

Tras el trueque, los campesinos elaboran las silletas en familia.

Foto:

Guillermo Ossa. EL TIEMPO

08 de agosto 2018 , 09:52 a.m.

Las mujeres con sus faldas azules, chalinas y delantales. Los hombres con sus sombreros, carrieles y alpargatas. Todos esperan a que llegue el camión lleno de cajas de flores para intercambiar.

Mientras tanto, el anfitrión del encuentro cuenta, a través de historias tradicionales, el transcurso del día de un campesino que se prepara para crear su silleta.
Ana Grisales, Alirio Zapata y Julieta Nieto ayudan a narrar la experiencia de armar las emblemáticas silletas alrededor de sus familias.

Cortar tallos, desbotonar las flores y elegir los diseños son apenas parte del ritual que invoca a familiares y vecinos en esta tradición que lleva más de 50 años.
Las historias de Juan Felipe Builes hacen reír a la familia de Alirio Zapata, quien acaba de subir al escenario para contar un poco cómo se reparten las funciones antes del desfile que comienza en cuatro días y que cierra la Feria de las Flores.

La articulación entre Asocolflores, la Corporación de Silleteros de Santa Elena y Comfama hace posible que los silleteros de las 17 veredas del corregimiento lleven 18 años consecutivos haciendo el trueque de flores, a partir de la donación de las distintas entidades asociadas, pues los cultivos de cada familia no son suficientes para completar el diseño de las silletas que van a lucir por las calles de la ciudad ante propios y extranjeros.

Trueque de flores

Los silleteros mostrarán sus creaciones el domingo en el desfile.

Foto:

Guillermo Ossa. EL TIEMPO


Marcos Ossa, director de Asocolflores, cuenta que esta labor es un complemento porque en la región “no es posible producir la cantidad de flores necesarias”. Pero insiste en que lo más importante es compartir pensando en el beneficio común y la unión familiar y vecinal que se da en el intercambio.

¡Llegó el camión!

Con el primer pitazo que anuncia la llegada de los tallos florales, las decenas de campesinos salen a su encuentro. Los 100.000 tallos son entregados en 250 cajas a cada uno de los hombres, mujeres y niños que con alegría comienzan a intercambiar las distintas especies. Girasoles, rosas, pompones y margaritas son apenas una parte de la gran variedad.

—Tengo pinochos verdes para cambiar, ¿cuáles tenés?
— Se las cambio por un ramito de estrellas de belén.
—¡De una!

Aromas y colores invaden La Guaca, lugar del intercambio ubicado en el parque ecológico Arví. Bajo los árboles, los silleteros entregan los ramos que les hacen falta a sus vecinos.

El orgullo mío es trabajar con flores. Desde que tengo memoria mi familia ha vivido de su cultivo


Luz Ángela es una mujer de 70 años que asegura que carga silletas desde los 8, gracias a que su mamá la llevaba de la mano a recorrer los campos de cultivos.
En su finca de la vereda Piedra Gorda tiene cultivadas 25 variedades de flores con las que junto a sus hermanos, sobrinos y nietos arma la silleta tradicional con la que recorre las calles del desfile.

Con una caja llena de estatis azules que enseña con orgullo, asegura que se reunirá con su familia para pensar en el diseño de los 50 kilos de flores que está acostumbrada a llevar en su espalda.

“Las flores que nos dieron hoy están preciosas, muy frescas. Y las que no consigamos hoy, las intercambiamos entre vecinos”, expresa la mujer.

Trueque de flores

De manera solidaria, los campesinos intercambian las flores.

Foto:

Guillermo Ossa. EL TIEMPO


Entre tanto, Luis Eduardo Zapata, de la vereda El Placer, es otro de los silleteros que está negociando con sus compañeros por las especies que le hacen falta.
“El orgullo mío es trabajar con flores. Desde que tengo memoria mi familia ha vivido de su cultivo. Tenemos botón de oro, clave, siempre viva. Ellas son las que nos dan el pan de cada día”, manifiesta.

Sus abuelos, como dice, fueron quienes comenzaron con la tradición familiar al cargar silletas de gran variedad hasta Medellín para vender. Ahora, año tras año, decide llevar en sus hombros la misma costumbre con silletas tradicionales.

Mientras llega el día del desfile, se prepara eligiendo las mejores flores para exhibir.
Ahora los silleteros parten hacia sus fincas con las cajas llenas de tallos y las caras envueltas en sonrisas a preparar todos los detalles de sus silletas, mientras llega el día de uno de los eventos más esperados del año por toda la ciudad: el desfile que se llevará a cabo el próximo domingo y en el que ellos serán los protagonistas y demostrarán por qué son patrimonio inmaterial de la Nación.

Carolina Ruiz
Para EL TIEMPO 
ruicar@eltiempo.com @carorure

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