Medellín

Excombatientes de las Farc y víctimas compartieron la Nochebuena

Huérfanos, viudas y desplazados por el conflicto armado vivieron la Navidad con exguerrilleros.  

Navidad de excombatientes

Soldados, policías , víctimas y excombatientes hicieron juntos la Novena del Niño Jesús.

Foto:

Cortesía Alto Comisionado para la Paz

26 de diciembre 2017 , 09:10 a.m.

Durante más de dos décadas, Diomedes Osorio estuvo en las filas del frente Quinto de las Farc. A los 11 años de edad, se unió a ese grupo, entonces no recordaba lo que era una Navidad sin armas, tampoco compartir una oración, un villancico ni un dulce.

Él cuenta que en la selva,  aunque en Nochebuena se reunía con comandantes, no tenían ese espíritu navideño que ahora lo contagia a él, a su esposa, también excombatiente, y a sus dos hijas, quienes nacieron en el seno de las Farc y vivían en campamentos. 

Marley, de 7 años, y Yarledis, de 5 años, nunca antes habían hecho una Novena del Niño Jesús ni compartido con personas distintas a los hijos de los compañeros de combate de su papá, quien perdió los ojos por un artefacto explosivo.

Marley, Yarledis y su familia están en el territorio de Capacitación y Reincorporación de Llano Grande, en Dabeiba (Antioquia), donde unos 300 exguerrilleros dejaron las armas, de los 1.060 que se desmovilizaron en Antioquia.

En este diciembre, víctimas del conflicto armado, soldados, policías y excombatientes por primera vez armaron juntos un árbol de Navidad y un pesebre, compartieron la novena e hicieron natilla y buñuelos.

En Nochebuena, las hijas de Diomedes cantaron villancicos y sacudieron maracas junto a otros 70 niños, entre los que hay huérfanos, desplazados e hijos de desmovilizados, quienes se sentaron en una misma mesa a compartir la cena. Ellos se veían felices con los regalos que les envió el Alto Comisionado para la Paz. 

Navidad de excombatientes

Dabeiba es modelo de reconciliación, en Llano Grande, se ven soldados, policías, desmovilizados y víctimas, construyendo futuro.

Foto:

Cortesía Alto Comisionado para la Paz

A Carmen Tulia Cardona, las Farc le asesinaron a su esposo y la desplazaron de su vereda en los años 90. Casi tres décadas después, ella los perdonó y como muestra de reconciliación, prestó el terreno donde se instaló la zona para la desmovilización de esa guerrilla.

En ese territorio de 17 hectáreas, Carmen sembraba maíz, fríjol, maracuyá, pimentón y plátano, pero cuando el Gobierno le hizo la propuesta de arrendarselo, ella aceptó para aportar a la paz. Hoy allí, hay unas 150 casas, donde viven las mismas personas que asesinaron a su esposo.

En la mayoría de esas casas, que fueron construidas por los excombatientes, hay alumbrados navideños, sueños y un futuro que muestran la nueva Colombia, tras un año de la implementación de los Acuerdos de Paz.

Dabeiba es modelo de reconciliación, en la vereda Llano Grande se ven soldados, policías, desmovilizados y víctimas, jugando un partido de fútbol o ayudando a mejorar los caminos veredales, la cancha deportiva y las huertas.

Carmen dice que entregar el territorio fue la mejor decisión porque hoy hay más habitantes antes eran 170 campesinos, ahora son unos 400 sumando los excombatientes que se quedaron con sus familias. Hay más desarrollo en la vereda, acceso a salud, a educación secundaria,  incluso, el Sena ofrece cursos de panadería, modistería y artesanías que beneficia a la comunidad y a las Farc.

Navidad de excombatientes

En Nochebuena, víctimas del conflicto armado y excombatientes compartieron la cena de Navidad.

Foto:

Cortesía Alto Comisionado para la Paz

“La gente está integrada, contribuye para mejorar la vereda. Si hay un derrumbe, todos vamos con pico y pala a ayudar, si necesitamos lavar la escuela, lo hacemos.  Este diciembre hay más unión, sentimos más paz”, describe Carmen.

El exguerrillero Aicardo Graciano, después de 21 años vive una Navidad distinta. En este diciembre, por primera vez tuvo la oportunidad de comprar su árbol y aguinaldos, así como compartir con su familia. 

 "Cuando estaba en la guerra no esperaba una Navidad de estas, queda para la historia porque uno antes no podía ir al pueblo a comprar sus cositas. Desde el año 1997 hasta hoy, no sabía lo que era comprar un arbolito, qué significa paz, alegría, familia y amigos", describe.

Aicardo cuenta que hace 32 años no vivía una Navidad así, espera que  no sea la última reunido con tanta gente, incluso con quienes algún día lastimó, con las víctimas y con quienes consideraban enemigos: el Ejército y la Policía.

“Esto es histórico, nunca se había visto y es un ejemplo para muchas regiones, por eso le demostramos al país que si podemos hacer la paz y que todos podemos contribuir, uniéndonos, con reconciliación”, agrega Aicardo.

Cuándo nos imaginamos relacionarnos con soldados, policías, funcionarios del Estado y  víctimas, nunca. En esta Navidad compartimos y construimos juntos esperanzas

La oficina del Alto Comisionado para Paz impulsó este espacio para la reconciliación en estas zonas donde el conflicto causó tanto daño y dejó tantos afectados.

Según el Alto Comisionado, las 26 zonas veredales del país, transformadas en Espacios Territoriales de Capacitación y Reincorporación, recibieron la Navidad con la esperanza de que esta sea la primera de muchas fiestas en paz.

Ángelica Sepúlveda, enlace de la Oficina del Alto Comisionado para la Paz en Dabeiba, explica que hace un año, cuando empezó el proceso dejación de armas, en Llano Grande, sus habitantes, la mayoría afectados por el conflicto armado, tienen muy buena disposición para aportar a la reconciliación y a la reicorporación de los excombatientes a la vida civil.

"Las víctimas,  los soldados, policías y desmovilizados han tenido muchos encuentros y diálogos. Ellos ahora saben que a todos la guerra les arrebató algo,  una pierna, un brazo, sus ojos o un hijo", concluye. 

Aicardo perdió sus ojos, también vio morir a muchos allegados. Hoy da gracias a Dios porque se firmó la paz entre las Farc y el Gobierno, de lo contrario, sus hijas hubiesen repetido la misma historia. 

“Cuándo nos imaginamos relacionarnos con soldados, policías, funcionarios del Estado y con víctimas, nunca. En esta Navidad compartimos y construimos juntos esperanzas”, concluye Diomedes.


DEICY JOHANA PAREJA M.
Redactora de EL TIEMPO
En Twitter: @johapareja

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