Medellín

La comuna 13 tiene su club para hacer películas

En Full Producciones, jóvenes hallan alternativas a la violencia en ese sector de Medellín.

Callejeando

El programa ‘Callejeando’ muestra los eventos comunitarios y destaca a los líderes sociales. Acá, su presentadora, Eydi Manco.

Foto:

FULL PRODUCCIONES

05 de julio 2018 , 08:10 a.m.

Toma 1. Carnaval en la 13

Un río de gente invade las calles del barrio San Javier, en la parte baja de la comuna 13 de Medellín. Entre la multitud hay jóvenes y jovencitas con pinta de colegiales, amas de casa, hombres, mujeres, niños. Algunos redoblan tambores y otros bailan mientras gritan una consigna: “¡No más guerra, votamos por la paz! ¡No más guerra, votamos por la paz! ¡No más guerra, votamos por la paz!”.

Pancartas de tela, pintadas de colores que cruzan de lado a lado la calzada en las manos de los muchachos, reiteran el mensaje: ‘Por la vida vamos todos adelante’, dice una. Otra lleva un lacónico mensaje: ‘No+’.

La escena corresponde a uno de los tantos carnavales por la vida que se han realizado en esta parte de la ciudad, otra cara de la moneda de una realidad en la que con frecuencia el ritmo lo pone el traquetear de las balas. Fue captada por alguno de los integrantes de Full Producciones y se transmitió a través de la señal del canal de televisión Visión Comunal.

Toma 2. ‘Empeliculados’

Sentado en la sede de Full Producciones, en el barrio Villa Laura, Fernando Avendaño, su director, cuenta los inicios de la experiencia de comunicación nacida como “otra manera de comunicarse”.

“Desde siempre ha pesado una apuesta por una comunicación cercana a la comunidad y que aporte al desarrollo y la movilización social, a la construcción política del individuo”, explica el hombre, que ronda la quinta década. Hace casi 12 años, invitado por el líder comunitario Jáider Ramírez, llegó a conocer el colectivo de jóvenes que estaban ‘engomados’ con el video. La intención era que les hiciera acompañamiento, aprovechando la experiencia acumulada en otro canal comunitario. A los pocos días, el 23 de agosto del 2006, Ramírez fue asesinado a la salida de la sede donde desarrollaba sus labores de dirigente social, pero Avendaño se quedó atado a los procesos sociales que se desarrollan en la 13.

Por una parte, se trataba de producir programas para Visión Comunal, pero de fondo estaba la labor pedagógica. Era la disculpa y motivación perfecta para mantener a los muchachos alejados de la violencia.

Los más grandes aprendieron a manejar los equipos y luego ‘empelicularon’ a los pequeños. Se trataba de un club infantil al cual no se iba a jugar al balón o a los carros de rodillos, sino a ser camarógrafos, productores, directores y actores para que hicieran el filme de sus vidas. Algunos productos se venden o se financian a través de patrocinio para cubrir los costos de otros.

El semillero infantil Fuleritos es su apuesta educativa principal. De 35 a 40 niños desde los siete años asisten regularmente a talleres de imagen y otras actividades. Avendaño asegura que por lo menos 300 han asistido, y buena parte se quedan hasta la adultez, siendo su mayor orgullo que se hayan convertido en modelos positivos para las nuevas generaciones, ya que terminan estudiando ciencia política, comunicación social o carreras afines.

El radio de acción es la comuna 13, pero también han hecho presencia nacional, mediante alianzas e intercambios con otros procesos de producción audiovisual de Cali, Bogotá y Cartagena, y la experiencia se ha mostrado en países como República Dominicana, Brasil y Argentina. Ahora buscan recursos para ir con 14 jóvenes y niños al Festival de Cine de la Matatena, en México, donde intercambiarán experiencias.
Full Producciones ha parido ideas como la emisora virtual Enlace Estéreo y la telerrevista Callejeando, que va por los barrios resaltando los liderazgos que se erigen en la promoción cultural, la música y otras artes. Hace cubrimiento de los acontecimientos comunitarios y participa en grandes movilizaciones por la paz, como el Carnaval de La 13, el festival de hip hop Revolución Sin Muertos y la Feria de la Antioqueñidad.

Entre lo más emblemático de su filmografía están los documentales Comuna mujer, que trata de la situación de los travestis allí; Conquistando ilusiones, con los líderes; Voces de re-siliencia, con jóvenes que han generado propuestas alternativas; Juego por el poder, sobre la guerra de territorios, e Incultura, acerca de las fronteras invisibles; así mismo, están Operación Mariscal, 14 años –que en su momento fue nominado a un India Catalina– y Desenterrando la verdad, con las madres de los desaparecidos de la operación Orión, que les dejó el premio de periodismo regional Semana-Petrobras.

Toda la labor de producción se complementa con el Festival de Cine y Video Comuna 13 ‘La otra historia’. Este ha sido apadrinado por Salvo Basile y lleva hasta los barrios a personajes nacionales e internacionales. Por allí han ido el propio Basile, el actor y músico César Mora y la cineasta mexicana Lucía Carreras, entro otros. Este año, del 24 al 29 de septiembre, será la octava edición. “La gente ve en nosotros la posibilidad de contar algo distinto, y los padres de familia, de que sus niños estén en temas diferentes a la violencia”, añade Avendaño.

Toma 3. ‘Poder’ armado

Los disparos retumban en la noche. Salen de cualquier recoveco en medio de casas de madera y zinc. El ruido emerge de un lado y es contestado desde el vértice contrario. Donde se escucha, deja una estela parecida a un relámpago.

“Desde que usted tiene un fierro en la mano y lo empieza a estallar, ya se siente con poder”(…). “El hecho de que uno coja un arma y esté en el combo no significa que tenga mucho, tiene mucho y a la vez no tiene nada”: habla un joven de camiseta roja y cachucha negra.

El testimonio va seguido de imágenes en las que aparecen mujeres llevando un chico, tal vez herido, tal vez muerto, calle abajo. Son del documental Juego por el poder, escrito y dirigido por Juan Carlos Gutiérrez, ‘Chorro’, y que retrata parte del fenómeno de las pandillas, con los propios protagonistas, en este sector que lleva cuatro décadas sin poder desprenderse de la violencia.

Luego, como si la película de terror se tornara en fábula, otro muchacho que se cubre la cabeza con una chompa sentencia: “Si yo tuviera la oportunidad, les mostraría (a los jóvenes) un video de lo que me ha pasado en la vida, y creo que con los años que tienen reflexionarían, porque, en verdad, esto no es bueno, y mucho menos a la edad de ellos, pudiendo tener un futuro mejor”.

El encuentro de Juan Carlos con la imagen fue a los 16 años y le cambió el libreto. Descubrió que era bueno para eso y se obsesionó con explorar todas las posibilidades. Hasta hoy, esa pasión no lo ha dejado.

Su apodo es herencia de su hermano mayor, a quien llamaban ‘Chorrillo’, reconocido como “uno de los más malos de la comuna”. Además, muchos de sus compañeros de juego de la niñez no superaron la adolescencia. Era la década de los 90. Pablo Escobar reclutó a cuanto joven pudo en las comunas para su ejército de sicarios. Mucha gente esperaba que ‘Chorrillo’ siguiera la misma ‘carrera’ de su hermano, tras su deceso.
Animado por Jáider Ramírez, comenzó a frecuentar el canal comunitario que transmitía a través de una parabólica. Hoy, con 38 años, trabaja en otro canal local que ayudó a montar en Segovia (nordeste antioqueño) y dice que todo lo que es se lo debe a Full. “A nosotros no sacaron del mundo de las armas con las cámaras”, dice vehemente.

Toma 4. El sueño de Dayana

–Luces, cámara, ¡aaaaacción!

Cuando el script da la señal, Dayana Castañeda comienza a actuar. Representa a una joven de familia pobre cuyo hermano fue víctima en un avión que estalló en el aire por una bomba (cualquier parecido con la realidad es coincidencia). Es la película Un tal Alonso Quijano, de Libia Estela Gómez.

Viste de quinceañera, en una deslucida celebración: en el comedor, con su mamá y su hermano más pequeño, degusta un plato de lentejas con arroz y arepa –sin carne–en el momento en que la televisión da la noticia del incidente aéreo. Ella calcula que la escena podrá durar dos minutos tras la edición final, y cuenta sin aspaviento su experiencia, aunque para cualquier adolescente de la comuna 13, como ella, actuar en una película podría ser el episodio más importante de la vida.

Ya había participado en el cortometraje 1-2-3 por mis derechos, en otras producciones del semillero y ha sido presentadora en el canal comunitario. La joven, de 16 años y estudiante de décimo grado, inició su contacto con los medios de comunicación a los 8 años, y eso la ha marcado tanto que coincide con ‘Chorro’ que lo fundamental que fue esa oportunidad. Con el tiempo se familiarizó con todos los roles, menos la edición, y ahora es la directora del festivalito que se celebra en septiembre, a la par con el Festival de Cine y Video Comuna 13.

Si habla, de su uniforme de colegiala emerge una chica singular. Sus temas no son el último grito de la moda, el artista revelación ni el Desafío superhumanos, sino que se lamenta de la violencia que aqueja a los barrios y se pregunta qué hacer para transformar ese entorno inhóspito. “Acá me han enseñado de producción audiovisual, pero también a ser persona. Siempre he tenido en mi mente el seguir construyendo y la intención de hacer que más gente se meta (al grupo)”, afirma.

Toma 5. Nueva ‘calentura’

El ambiente es tenso. Es sábado, 19 de mayo del 2018 a la 1 p. m. Los silbidos van y vienen entre las calles de Villa Laura. Los Fuleritos terminan antes de tiempo su taller. Avendaño cuenta que en la mañana mataron a tres personas, y una cayó en la misma cuadra de la corporación. El día anterior fueron otros tres, aunque no salieron en la prensa.

Dayana relata que nunca antes había sentido tanto miedo; es la primera vez que ve el conflicto tan propio, porque si bien en el pasado también había violencia, ella estaba pequeña y los papás trataban de construirle una burbuja a su medida, como hija única. Ahora le corresponde a ella lidiar con el miedo mientras va al colegio o a las prácticas de regencia de farmacia; mientras conversa con sus vecinos o si está realizando algún trabajo con Full Producciones.

‘Chorro’ da gracias porque no le tocó esta última guerra callejera, y se siente optimista porque ha llamado a varios jóvenes que en el pasado fueron los ‘malos’ de sus películas y le han asegurado que ellos no están inmersos. En el barrio le han corroborado que estos ahora se la pasan organizando un campeonato de fútbol con los niños. Una esperanza en medio de una guerra que no para.

NÉSTOR ALONSO LÓPEZ LÓPEZ
REDACCIÓN ‘PORTAFOLIO’

* Texto elaborado dentro de la maestría Paz, Desarrollo y Ciudadanía, de Uniminuto.

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