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Actualizado 12:41 a.m. - miércoles 23 de abril de 2014

01:56 a.m.

Colegio de Pereira utiliza método brasileño para enseñar a niños especiales a escribir

Colegio de Pereira utiliza método brasileño para enseñar a niños especiales a escribir

Los estudiantes aprenden gracias a a un método brasileño que se basa en la constante repetición.

Foto: Julián Mauricio Céspedes

En el Liceo Taller Llinás, en Pereira, la profe 'Mery' hace más amenas las clases con cantos, sopas de letras y crucigramas, para niños con síndrome de Down, autismo y otras discapacidades.

Como en un coro de voces celestiales, niños con síndrome de Down, autismo, parálisis cerebral y otras discapacidades repiten las 12 palabras que conforman el cuento El elefantico en el pozo, de origen brasileño, y que la profesora Mery Yarley Valderrama les enseña hasta que todos lo hayan memorizado.

La escena, como dice la profesora, es "la repetición de la repetidera". Ocurre en un salón del Liceo Taller Llinás, de Pereira, en donde los niños con discapacidad cognitiva, aprenden a leer y a escribir, gracias al Grupo de Estudio y Enseñanza Metodológica de Investigación - Acción 'Aula Geempa'.

Con sopas de letras, dictados, crucigramas y cánticos la 'profe' Mery, como le dicen sus alumnos, hace lo posible por variar sus clases.

Ella aprendió esta metodología de contextos semánticos y asociación, con otros 25 docentes de primaria, que fueron elegidos por la Secretaría de Educación de Risaralda.

La rutina de aprendizaje comienza con la entrega de escarapelas, donde todos leen en voz alta el nombre de sus compañeros, luego dicen los días de la semana, para después señalar partes del cuerpo.

Viene la lectura de las normas de comportamiento, escrita con letras grandes. Lo que sigue es la lectura del cuento, que sirve de base para el resto de sus actividades.

El último paso es poner a prueba la comprensión lectora de los niños, con fichas didácticas y un dictado.

"En Geempa no se ponen tareas, todo se hace dentro del aula para que avancen al mismo ritmo", explicó la docente.

Puños, pellizcos y jalones de pelo ha soportado la 'profe' Mery para que los niños le tomen confianza.

"Todos los niños son aptos para aprender por grave que sea su problema, siempre y cuando uno les tenga paciencia y se les exija hasta donde ellos den", expresó.

Experiencia con el autismo

Cuando María Angélica García, de 13 años, entró al Liceo, no sabía leer ni escribir.

Los primeros días se la pasaba juiciosa y concentrada en las explicaciones y después realizaba los ejercicios. Pasaron los días y la profesora notó que, al recoger los trabajos, siempre aparecía uno marcado con un nombre que no existía en la clase.

Tras un seguimiento para descubrir qué niño cambiaba su nombre a diario, una R, que hacía como V, delató a Maria Angélica. La niña, ya sabía leer. Ahora, prefiere cambiar su nombre a 'Maria Carla'. El papá de María Angélica, Óscar García, es un jubilado, invidente con problemas de audición y su madre, Amparo Osorio, es un ama de casa que no terminó la primaria.

Por eso, la profesora 'Mery' les ayuda a comprender mejor la evolución de su hija.

Luz Yadira Betancur, creadora del Liceo Taller, explicó que el lugar ha sido la salvación de niños, cuyas familias no tienen para pagar una educación especial y que, gracias a esta metodología, han roto barreras que la sociedad les había impuesto.

NATHALIA GÓMEZ RAIGOSA
PARA EL TIEMPO
PEREIRA

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