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Actualizado 06:02 p.m. - viernes 18 de abril de 2014

Colombia 11:13 p.m.

Holandés abrió hospedaje en Aracataca (Magdalena)

Holandés abrió hospedaje en Aracataca (Magdalena)

La magia del hostal de Tim está en los detalles que recuerdan la obra de García Márquez.

Desde 2008 se enamoró de la tierra de Gabo y acondicionó una vieja casa para alojar turistas.

Después de más de cuatro décadas de la publicación de Cien años de soledad, Melquíades volvió a Macondo convertido en un joven espigado, de barba incipiente, usando bermudas, camisa colorida, sandalias y un sombrero distinto para cada ocasión.

Esta vez, el gitano trotamundos no traía los nuevos inventos de sus viajes para sorprender a los pobladores, sino que vino a instalarse en una vieja casa, en el barrio Cataquita de Aracataca (Magdalena), para ofrecerles hospedaje a los turistas que llegan atraídos por las historias del Premio Nobel de Literatura Gabriel García Márquez.

El Melquíades de esta historia se llama Tim Aan't Goor, de 28 años, quien insiste en que lo llamen neerlandés, porque Holanda es una provincia de Neerlanda, su país de origen. Pisó por primera vez la tierra natal de Gabo, en abril de 2008, por invitación de un amigo que conoció en Santa Marta, y quedó cautivado por el realismo mágico que se respira en cada rincón de este pueblo.
Aunque estaba radicado en la capital del Magdalena, donde dictaba clases de inglés, a los seis meses regresó para buscar una casa donde mudarse y abrir un hostal.

Al principio fue difícil conseguir lo que quería. Vivió en casas alquiladas, recorrió varios pueblos de la costa Caribe vendiendo sus poemas -escribe poesía desde los 15 años- y estuvo cinco meses en su país, hasta que en julio pasado decidió quedarse definitivamente en Aracataca.

A su regreso, ocupó por unos días la Casa del Telegrafista, donde el papá de Gabo telegrafió febriles mensajes de amor a Luisa Santiaga, madre del novelista, a quien habían enviado lejos de Aracataca para que se olvidara del pretendiente. Pero hace dos meses alquiló una vivienda propiedad de la familia Ayala -descendientes del primer alcalde militar del pueblo-, a la que le hizo algunos arreglos.

Allí, el pasado 12 de noviembre, abrió sus puertas The Gypsy Residence (La residencia gitana), un hostal que recibe a visitantes de lugares tan lejanos como Eslovaquia, Suiza, Islandia y Francia.

"Cuando llegué a Aracataca pensé que había muchas oportunidades porque van a llegar vendavales de turistas. Hay muchos sitios para mostrar, pero el turista no tenía dónde hospedarse", dice Tim Buendía, como se hace llamar ahora. En The Gypsy Residence, tal como reza el letrero que les da la bienvenida en inglés a los visitantes, se descubre a Macondo en el corazón de Aracataca. Las paredes están decoradas con pinturas, una de ellas del Nobel rodeado de mariposas amarillas, fotos y la colección de sombreros de Tim, que les presta a los turistas para que se sientan como un personaje de novela.

En un rincón de la sala está una vieja máquina de escribir encima de una silla de madera y, al frente, una vitrina donde se exhiben libros de Gabo, así como artesanías para la venta. Hay dos habitaciones con camas dobles y ventilador, y otra con dos camarotes. En el patio, los huéspedes pueden descansar en hamacas que cuelgan a la sombra de árboles de guayaba, plátano, mamón, pera rosada, níspero, chirimoya y caimito.

Descubrió la obra de Gabo

En sus correrías de gitano, Tim Buendía recogió uvas en granjas de Australia, enseñó inglés a monjes budistas en Tailandia, animó espectáculos en hoteles de las Islas Canarias, y trabajó en un hogar para niños huérfanos en la selva del Perú. En este último país descubrió la obra de Gabo. Leyó Cien años de soledad y Crónica de una muerte anunciada, pero nunca se imaginó que años después estaría viviendo en el pueblo que se convirtió en la inspiración del imaginario Macondo.

Hoy, a fuerza de verlo caminando por las calles empuñando un bastón -como el que le entrega a los turistas cuando hacen los recorridos a pie- o a bordo de una bicicleta saludando a los transeúntes con frases como: "míster, how are you?", los cataqueros ya lo consideran uno más del pueblo. Tim es el nuevo Melquíades de Aracataca. Pero a diferencia del mítico gitano de la novela que inmortalizó a Gabo, él no solo quiere traer rarezas de otras partes del mundo, sino atraer a extranjeros para que se sorprendan con la cultura del pueblo.

Recorridos en bicicleta

Tim le enseña el pueblo y le presenta a sus amigos

Además de ser el anfitrión del hostal, Tim oficia como guía turístico. Por 35.000 pesos, por persona, ofrece recorridos en bicicleta por los barrios, la estación del ferrocarril, la antigua sede de la United Fruit Company, el río y el cementerio.

"En el fondo, la gente siempre viene buscando las historias de Gabo, quiere visualizarlas, encontrar los lugares donde pasó todo eso y aquí se los mostramos", asegura este hombre, de cabello rubio y ojos claros. Agrega que en el recorrido "también les cuento historias del pueblo y de Macondo porque no todo es visual y les presento amigos míos como 'El Perro Negro' (Antonio de La Cruz Jaramillo, un músico del pueblo)".

PAOLA BENJUMEA BRITO
ENVIADA ESPECIAL DE EL TIEMPO
ARACATACA (MAGDALENA)

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