Cali

Sonido para las partituras de la Casa de la Sierra

Estaban colgadas en la Hacienda El Paraíso, pero ya están listas para ser interpretadas. 

Casa de la Sierra

Casa de la Sierra, escenario del amor entre Efraín y María, es uno de los sitios turísticos más visitados en el Valle del Cauca.

Foto:

Archivo EL TIEMPO

27 de marzo 2017 , 03:08 p.m.

Cuatro partituras para piano, al parecer inglesas, despiertan la curiosidad en
medio de la conmemoración de los 150 años de la publicación de ‘María’

Recorrer la Casa de la Sierra, en la Hacienda El Paraíso, es detenerse en cada detalle, en el mobiliario, en el oratorio, en la cocina, en los rosales que ‘María’, la heroína del libro cumbre de Jorge Isaccs, cuidó con tanta dedicación. Pero en una de las paredes se encuentran colgadas cuatro partituras para piano que pasan inadvertidas para los cerca de 80.000 turistas que la visitan cada año.

Para los vallecaucanos, este 2017 es el ‘Año Jorge Isaacs’, según la Ordenanza aprobada por la Asamblea a raíz de los 150 años de la publicación de 'María’, y en medio de las celebraciones que se alistan, las partituras cobran su propio protagonismo.

Para algunos estudiosos, Efraín se las regaló a María, para otros, lo más probable es que hayan sido escritas por el propio Jorge Isaacs, quien también fue compositor, rescató mucho de la tradición musical popular.

'Cinco sentidos tenemos, todos los necesitamos, todos los perdemos cuando nos enamoramos', dice uno de los torbellinos de Isaccs.

Las cuatro partituras de la Casa de la Sierra, a nivel visual, son hermosas y curiosas.
En la parte superior aparecen unos delicados grabados campestres, no se sabe si son acuarelas porque están protegidos por un vidrio, también se desconoce quién las pintó, y en la parte inferior se encuentran las notas, elaboradas con pluma.

Se puede leer 'Lovely betrayers' ( Los hermosos traicioneros); 'The neglected lass' (La amante desdeñada); 'The generous repulse' (La repulsión amable’ y 'The loving fearful nymph', (La ninfa amante y temerosa).

Partitura

Una de las cuatro partituras que están en la Hacienda El Paraíso

Foto:

Archivo particular


Según el concertista de guitarra clásica Enrique Millán, quien está empeñado en que los vallecaucanos escuchen esta música, serían partituras del siglo XVIII.

“Si nos detenemos en la vestimenta de las damas y del caballero que aparecen en las partituras, esa ropa no corresponde al siglo XIX. El caballero utiliza el pantalón hasta la rodilla. En la historia de las disposiciones de la época del Emperador Napoleón Bonaparte, él ordena que los hombres lleven pantalón largo en contraposición a la moda de los luises. Pensamos que estamos ante unas partituras del siglo XVIII. Se las trajo Efraín de regalo a María”, dice el concertista Millán, quien ya empezó a trabajar en el montaje del concierto.

partitura1

Otras de las partituras recuperadas.

Foto:

Archivo particular


En la parte superior de cada hoja, al lado derecho, se puede leer aún Henry Carey, un compositor inglés quien, se supone, es su autor.

“Estamos en la investigación sobre quién las escribió, aparece Carey, prácticamente desconocido. Son danzas inglesas, de eso no hay duda, y están en inglés”, dice el músico Millán.

Enrique Millán

Enrique Millán, concertista de guitarra clásica

Foto:

Juan B Diaz/CEET


Pero en 1999, antes de que él se interesara por estas partituras ya lo había hecho el musicólogo antioqueño Gustavo Yepes, quien dirigió la Sinfónica del Valle.
Según el maestro Yepes, estas cuatro canciones inglesas serían anónimas.

“Él tiene razón, hasta cierto punto, porque la gran mayoría de la música, hasta comienzos del siglo XX, aparece a nombre del papá, del esposo o del hermano de alguna autora, la mujer no era considerada como un ser intelectual valioso. Estas partituras aparecen firmadas por un caballero, lo que estamos tratando de ver es si esa firma realmente es de Henry Carey”, dice el músico Millán.

“Por el estilo, la escritura y la impresión, pueden ser de Carey, pero no está comprobado. Hemos comparado, musicalmente, el estilo con otras de sus obras”, agrega Millán.

El profesor de la Universidad del Valle, Darío Henao, estudioso de la obra de Jorge Isaacs, recuerda que en la casa del escritor y compositor, en privado, se hablaba en inglés. Su padre, George Henry Isaacs, era de Jamaica.

Recuerda que en la biblioteca personal de Isaacs estaban los textos de William Shakespeare en inglés, también se sabe que hizo traducciones de teatro y poesía inglesa, de hecho, la Universidad del Valle y la Universidad Externado publicaron un volumen de cuatro textos.

“La desgracia de Isaacs es que su papá se quebró y no pudo estudiar en Londres, le tocó quedarse y por eso todo el drama, la imposibilidad del amor y la quiebra de la hacienda, él poetiza la cosa”, dice el profesor Henao, a quien no le extrañaría que el autor de esas cuatro partituras fuera hasta el mismo Isaacs.

Un regalo para María

Las partituras son para piano.
Según el concertista Enrique Millán, eran para María. Pero en la obra de Jorge Isaacs no se habla de que ella tocara el piano, a diferencia de Emma, hermana de Efraín, el otro protagonista de la novela, quien tocaba la guitarra.

“Sí, no aparece en el libro. Pero María cantaba y tocaba el piano porque esa era una norma obligatoria de todas las niñas del siglo XIX, casi todas las casas del siglo XIX tienen un piano. En la Casa de la Sierra hay uno y es vertical”, comenta el concertista.

“Había una norma municipal que se llamó el vapuleo, los hombres podían castigar a las mujeres cuando no cantaban afinadas o no tocaban bien el piano a la hora de la reunión o de la comida, o cuando no estaban bien vestidas a la hora del almuerzo, les daban con una guasca”, agrega Millán.

Para el profesor Henao, existe una larga tradición de confundir la ficción con la realidad, dice que todavía hay antropólogos que buscan los huesos de ‘Mayo’, el perro de la novela.

'Ni Mayo te olvida', dice una de las cartas que María le escribe a Efraín cuando él partió de la Casa de la Sierra para estudiar en Londres.

“Hay gente que cree que María está enterrada en Santa Elena (corregimiento del municipio de El Cerrito, en el Valle del Cauca, donde está la Hacienda El Paraíso).La gente termina asumiendo la historia de la ficción como si hubiera existido realmente, igual que con la obra de Gabriel García Márquez, piensa que Macondo es la Costa Atlántica y que si va allá se va a encontrar con sus personajes”, comenta el profesor Henao.

“La casa real no fue de los Isaacs, pudo ser alquilada para pasar vacaciones. Allá, en la Hacienda, dicen que sí y empiezan a decir que ahí vivía la gente, están montados en la ficción y contra eso, no hay nada que hacer”, agrega el catedrático.

“Isaacs era un romántico y un enamoradizo”, comenta el profesor Henao.

En lo que sí está de acuerdo es con la costumbre de la élite de ese entonces, tocar el piano.

“Eso sí es posible, en la realidad de la élite. María estaba en casa de un hacendado, en la ficción, no se si María tocaba el piano”, dice el profesor Henao.

En busca de músicos

“Estuvimos analizando esta música, es de muy buen gusto, exquisita, con un anexo importante que es la obra pictórica”, dice el concertista Enrique Millán, quien ya compartió las partituras con el pianista checo Vaclav Pacl, del Conservatorio Antonio María Valencia de Cali.

El compositor e investigador Gustavo Yepes ya había analizó su construcción.
“Tiene dos pentagramas, clave de Sol y clave de Fa y tiene una flauta introductora, la canción va a tres tiempos”, señala Millán, quien se puso en la tarea de buscar los músicos para que ejecuten estas danzas inglesas.

Pensó en el flautista de la Filarmónica de Cali, José Luis Trujillo, y la soprano Natalia Vanegas. Y ya está lista para si estreno.

“La música no es difícil, no tiene la complejidad del siglo XVIII, es música alegre. Tiene dos partes: Una esperanzadora y otra nostálgica, la letra, estamos en su traducción, tiene que ver con algo trágico”, cuenta Millán, ilusionado con que estas cuatro partituras se puedan escuchar este 2017, el año dedicado a Jorge Isaacs.

Nunca se han tocado, es lamentable que los vallecaucanos no hayan divulgado esta música


“Por ahora, los únicas que se han mostrado interesados en escucharlas son los directores de las Casas de la Cultura de algunas poblaciones del departamento”, comenta el concertista Millán, cuyas investigaciones sobre la música de la región le han tomado 14 años.

Interpretar cada una de estas partituras, perdidas en medio de las paredes de la Casa de la Sierra, toma entre tres y tres minutos y medio.

Frases de amor

En la conmemoración de los 150 años de la publicación de María, obra cumbre del romanticismo, no solo sonará la música, la idea es que todos se animen también a escribir una '’Frase de amor a María’.

La idea es que las nuevas generaciones se apropien de la novela y despertar, de paso, su curiosidad por conocer la Hacienda El Paraíso.

Hasta este primero de abril, con la etiqueta #UnaFraseDeAmorAMaría se pueden escribir en las redes sociales los amorosos mensajes, o extraer fragmentos de la novela.

Los mejores mensajes se publicarán en una edición especial.
Esta es una campaña que lidera la Biblioteca Departamental.

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