Cali

Minería y asentamientos, amenazas que acechan al 'pulmón' de Cali

Con puesto de Policía y base del Ejército se busca proteger el Parque Natural Nacional Farallones. 

Farallones, despensa hídrica

En el Parque Natural Farallones nacen los ríos Cali, Melendez, Cañaveralejo, Pance, Lili y Jamundí, tributarios del Cauca.

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Juan B. Díaz/EL TIEMPO

09 de mayo 2017 , 05:15 a.m.

A lomo de mula, como en los tiempos de la arriería, se hace el ingreso de víveres e insumos para los soldados que, a 3.400 metros sobre el nivel del mar, tienen la misión de preservar el Parque Natural Nacional Farallones, frágil ecosistema afectado por grupos armados, minería ilegal y la presión que ejercen centros poblados.

La recua de mulas es el medio más eficaz para abastecer a los soldados que hacen parte del Batallón de alta montaña n.° 3, a menos de 50 kilómetros de Cali. Por esta quebrada topografía con senderos cubiertos de espesa vegetación y más de un abismo, guerrilleros de las Farc movieron a los 12 diputados secuestrados el 11 de abril del 2002.

La presencia militar y los acuerdos de paz aliviaron la tensión por el conflicto, pero irrumpieron ‘ejércitos’ de mineros para la extracción de oro, afectando un ecosistema vital para los 2,5 millones de habitantes de Cali y los 130.000 de Jamundí, como fuente hídrica y regulación climática: un inmenso pulmón natural.

Ejército contra minería

Con puestos itinerantes en la parte media de Farallones y el batallón de Alta Montaña No. 3 a 3.400 metros de altitud, el Ejército participa en la lucha contra minería y bandas criminales.

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Juan B. Díaz/EL TIEMPO

Esta unidad militar y 35 guardabosques tienen la misión de proteger las 196.749 hectáreas del parque Farallones, que sobre la cordillera Occidental comparten Cali, Jamundí, Dagua y Buenaventura.

Los soldados permanecen acantonados en el sector de Minas del Socorro, alejados de los centros poblados y en las noches deben soportar temperaturas bajo cero.

Jaime Alberto Celis, jefe del parque Farallones, de Parques Nacionales, expresa que se debe cumplir el fallo de una acción popular de preservar esta inmensa despensa hídrica, tarea en la que se articulan el Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible, Parques Naturales y las autoridades ambientales de la ciudad.

En el parque Farallones nacen los ríos Cali, Cañaveralejo, Meléndez, Pance, Lili y Jamundí, que forman parte de la vertiente del Cauca.

En el cuidado participan, también, 35 guardabosques, entre ellos exmineros, contratados por Parques Nacionales y el Dagma, la entidad ambiental de Cali.

Exmineros, ahora guardabosques

El Dagma, entidad ambiental de la Alcaldía de Cali, y Parques Nacionales, han vinculado a exmineros como guadabosques y 12 adelantan programa ecoturístico.

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Juan B. Díaz/EL TIEMPO

Por la deforestación y riesgos de contaminación con químicos, se dio prioridad a la lucha contra la minería. Celis dice que se ha reducido en un 95 por ciento. De 421 socavones activos ahora quedan unos cuatro.

Para la misma comunidad, la minería intensiva alteró su rutina y economía. Marcos Bermúdez, de 57 años, expresa que siempre ha cultivado mora, lulo y fríjol, entre otros productos, y cría pollos, y en ocasiones ha hecho minería en menor escala, pero otros irrumpieron en grandes grupos, lo que llevó a la intervención del Ejército y Policía, se cerró el acceso y se quedaron sin ese sustento.

Otros refieren que también se alteró la tranquilidad, y el dominio de los socavones originó varias muertes. Nadie se toma el trabajo de sacarlos para el duelo de los parientes. Quedan bajo arrumes de tierra sacada de las entrañas de la montaña para extraer oro.

Y han visto cómo sus caballos y mulas han muerto en esos despeñaderos llevando químicos, motores y maquinaria desarmada.

Celis precisa que para los técnicos de Parques y el Dagma es más preocupante y compleja la ocupación, porque implica familias, construcciones, cultivos, y estima que hay más de 700 títulos de propiedad que puede que no sean legales, pero igual brindan derechos.

Control a actividad humana en Farallones

Corregimientos y veredas en la zona de reserva forestal y 700 títulos en el Parque son una preocupación para autoridades ambientales.

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Juan B. Díaz/EL TIEMPO

“Si me baso solo en lo que aparece en Catastro, en el registro puede ser un título y supongo que hay una familia, pero si voy al predio, en visita de campo, hay quienes han vendido partes del terreno y ahora son cuatro o más familias”, dice Celis.
Por ahora, se trabaja con la Superintendencia de Notariado y Registro para controlar estos casos.

Puestos de control

Para el control en los accesos al parque, se proyectan puestos fijos que frenen el ingreso de insumos para minería y de materiales de construcción para los asentamientos.

Catalina Silva, bióloga vinculada al Grupo de Conservación de Ecosistemas, del Dagma, refiere que desde el 2015 se trabaja con Parques y con la Fuerza Pública el proceso para un puesto fijo de la Policía en el sector de Arbolitos, en la vereda Cabuyal, del corregimiento de Los Andes, entrada al parque. Su costo se estima en 1.500 millones de pesos.

Y en Minas del Socorro, donde está el Ejército, se proyecta una base militar y una estación científica y espacios para los guardabosques, cuyo costo se estima en 4.000 millones de pesos.

Por ahora, y para garantizar la permanencia de los militares, el Dagma suscribió el año pasado un contrato por 60 millones de pesos con la Corporación para el desarrollo del medioambiente, conformada por pobladores del caserío de Peñas Blancas, para la logística a través de la arriería en el abastecimiento para los soldados de Minas del Socorro, y este año se tiene un rubro de 90 millones para su continuidad. A esto se suman 120 millones para insumos y otros elementos que permitan la estadía del Ejército en lo alto del parque.

Amplia fauna y flora

Los funcionarios de Parques están felices con un oso andino detectado mediante cámaras en Los Farallones.

Parques Nacionales proyecta un corredor ambiental para osos entre Farallones y Munchique, en el norte del Cauca .

Luis Carlos Muñoz, de 23 años, habitante de Peñas Blancas, dice que desde niño ha sido una maravilla observar gurres, guatines, gauguas, ardillas y otras especies.

Ahora, 12 exmineros y pobladores adelantan un proyecto de Ecoturismo, como guías y promotores ambientales y habilitaron un sendero de unos cuatro kilómetros entre espesa vegetación y que lleva a Peñas Blancas, inmensas rocas que sobresalen entre el verde del sector y que en las mañanas despejadas son visibles desde el área urbana de Cali.

El avistamento de aves es una fortaleza. En febrero pasado se realizó en Cali la Tercera Feria Birdfair, con decenas de visitantes del exterior.

En la zona se encuentran más de la mitad de las 700 especies que habitan en el Valle. De acuerdo con personal de Parques, esta zona puede tener más aves que algunos países del continente. Colibríes, tángaras, tucancitos, Carriqui, Mielero, pavas hacen parte de los atractivos para avistamiento de aves, además del Gallito de roca, insignia de la región.

IVÁN NOGUERA
Corresponsal de EL TIEMPO
CALI

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