Cali

Educación pública, más compleja que una nota: docentes

Magisterio señala que entorno social y mala infraestructura,  entre males que deben afrontar.

Marcha del magisterio del Valle

Unos 5.000 docentes del Valle del Cauca marcharon en Cali reclamando al Gobierno Nacional mayores recursos para la educación pública.

Foto:

Juan B. Díaz/EL TIEMPO

16 de mayo 2017 , 06:30 a.m.

Conflictos familiares, deficiente alimentación, riesgos por violencia o consumo, maltratos. Es la carga con la que más de un estudiante del sector público llega a las aulas y que el docente tiene que ayudar a sortear, además de buscar un buen nivel académico.

A veces no tienen útiles o el mismo uniforme y a esto se suma que la infraestructura educativa es pobre y tampoco hay ayudas didácticas.

Ayer docentes del Valle, marcharon en Cali con pancartas y consignas exigiendo mayores recursos para la educación pública

Nhora Alicia Villegas Lerma, secretaria del Centro Educativo de asuntos Pedagógicos, Educativos e Investigativos, del magisterio del Valle agrupado en el Sutev, expone que “hay un pliego de negociación nacional y el Gobierno se empeña en decir que no hay recursos. Hace cuatro años no se le inyectan recursos al Sistema General de Participación para salud, educación y agua potable. Uno se pregunta dónde están los 3 puntos que subió el IVA y los dineros que se evita el país con el fin de la guerra, con la paz. Pedimos inversión en infraestructura, las instituciones se están cayendo, no hay dotación”.

En el Valle del Cauca son unos 26.000 docentes del sector público, unos 19 mil de ellos agrupados en Sutev y se estima que ayer más 5.000 participaron de la movilización en Cali.

Nos toca hacer planeación, luego clases, acompañamiento aparte a los estudiantes, atender padres o acudientes y reuniones internas, y dicen que no trabajamos


De Caicedonia, Sevilla, Roldanillo, Bugalagrande, Dagua, Calima Darién, Buenaventura, Yumbo, Jamundí, entre otros municipios, y de distintos sectores de Cali participaron de la movilización.

También expresaron su protesta docentes de Santander de Quilichao, Toribío, Caloto y otros municipios del norte del Cauca.

La implementación de la jornada única es un reto. De casi un centenar de instituciones en Cali, apenas unas 30 tienen clases entre las 7:00 a.m. y 4:00 p.m.
“El gobierno lanza las políticas pero no los recursos. No hay maestros, No hay espacios adecuados para el ambiente escolar, no está el refrigerio o es deficiente y lo mismo el almuerzo”, dice la dirigente sindical.

Y frente a cuestionamientos en cuanto a la calidad educativa y que planteles públicos no aparezcan en primeros lugares, las respuestas se señala que más de un privado tiene su misión en unas notas altas en las pruebas saber y la educación pública, además de un rendimiento académico, tiene que ver con una formación para la vida, que los muchachos tengan los elementos para hacer frente a riesgos, unos principios y valores.

El reclamo por deficiencias en los refrigerios escolares es generalizado. Una docente de la Institución Educativa Gabriela Mistral, de Las Orquídeas, en el Distrito de Aguablanca en Cali, dice que es más un mecato que un suplemento alimenticio, como se presenta.

En la queja coinciden docentes de la Institución Educativa Gabriel García Márquez, de Las Américas, de Yumbo. que implementó la jornada de 7 a 4 para unos 1.500 alumnos “pero a veces no alcanza y más de un alumno o docente se queda sin su parte e igual tienen que seguir la jornada”. Señalan que el municipio no ha gestionado los recursos y les toca poner para fotocopias, crayolas y otros materiales.

En la marcha estuvo Jorge Enrique Silva Bastidas, rector de la Institución Monseñor Ramón Arcila, del Distrito de Aguablanca, quien señala que la movilización, más que por salarios tiene que ver con el incumplimiento del Gobierno Nacional para el sector público educativo.

Agrega que son 3.100 alumnos en tres jornadas y el trabajo de convivencia es un énfasis ante el difícil entorno de donde provienen los muchachos.

De la Alfonso López Pumarejo, de Jamundí, señalan que hace dos años se están construyendo aulas que no se terminan y tocan clases en la biblioteca y de la Bolivariana, de Caicedonia, también se plantea la pobre infraestructura de las aulas rurales.

Y en salarios dicen que el ingreso está apenas por encima del millón, menos que un operario de fábrica o un oficial de construcción.

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