Cali

Las calladas alianzas del Bloque Calima que dejaron 6.918 crímenes

Hace 2 décadas a La Moralia (Tuluá) llegaron ‘paras’ de Vicente Castaño desde Antioquia y Córdoba.

Los paramilitares sembraron zozobra entre los pobladores de casi la totalidad del Valle del Cauca.

Los paramilitares sembraron zozobra entre los pobladores de casi la totalidad del Valle del Cauca.

Foto:

Archivo EL TIEMPO

31 de julio 2018 , 07:44 a.m.

Esa noche del 31 de julio de 1999, cuando finalizaba la eucaristía en el corregimiento La Moralia, en pleno corazón del Valle del Cauca, llegaron cuatro camiones Kodiac con unos 50 hombres, vistiendo prendas alusivas a las Fuerzas Militares.

Pero no eran del Ejército y se bajaron en distintos puntos para bloquear las vías de acceso y obligar a muchos de sus habitantes a agruparse en el parque principal.

Allí, se iba a comunicar el mensaje de una ola de terror de paramilitarismo que empezó con Norberto Hernández Caballero, alias ‘Román’, el antiguo comandante del Bloque Calima en Valle, Cauca y en el Eje Cafetero. Se configuró como una fuerza que creció entre 1999 y 2004 con 6.918 asesinatos, 119 masacres y 3.400 desplazamientos.

Una fuerza que creció entre 1999 y 2004 con 6.918 asesinatos, 119 masacres y 3.400 desplazamientos

Estos ‘paras’ arribaron al Valle del Cauca para enfrentarse al frente sexto de las Farc, al M19 y al Eln en un comienzo en Tuluá, Bugalagrande y Andalucía. Su llegada fue dos meses después del secuestro por el Eln de 165 feligreses en la iglesia La María, en Cali, aquel 30 de mayo de 1999. Esos 50 hombres eran bastantes cercanos de Vicente Castaño Gil, alias ‘El profe’ y hermano del extinto jefe paramilitar Carlos Castaño.

“Los 50 hombres de confianza de Vicente Castaño que un primer momento llegaron al centro del Valle del Cauca para comandar la naciente estructura paramilitar, fueron enviados desde las escuelas paramilitares de entrenamiento de Urabá, principalmente, desde La 35 (Acuarela, creada a principios de 1998 en San Pedro de Urabá, en Antioquia)”.

Así lo señala el informe número 2 sobre el Bloque Paramilitar Calima, una investigación del Centro Nacional de Memoria Histórica (CNMH) de más de tres años, con entrevistas a desmovilizados. El trabajo estuvo dirigido por Álvaro Villarraga.

El documento dice que el jefe paramilitar Hébert Veloza, alias ‘HH’, en versión libre, señaló en 2007 que buena parte de los integrantes provenía de esa región. “La gente en el Bloque Calima, casi el 70 por ciento era de Urabá (...) Si necesitábamos vincular personal acudíamos al comandante en Urabá, Turbo, por ejemplo, Omega para que nos mandara, cinco, 10 muchachos’(...) “Esta dinámica de traslado de tropa desde la zona de Córdoba y Urabá hacia el suroccidente del país, aunque fue más intensa en los inicios del Bloque Calima, se mantuvo a lo largo de todos los años de operación. Incluso, de la muestra de relatos considerada, el número de integrantes enviados desde Antioquia y Córdoba fue mayor al número de reclutados en Cauca a lo largo de todos los años de operación del grupo paramilitar (...)”, dijo ‘HH’.

El Centro de Memoria Histórica indica que “en el momento de la llegada del Bloque Calima al Valle del Cauca, entre 1998 y 1999, se mantenía la alianza con el narcotraficante Diego León Montoya Sánchez ‘Don Diego’ (primer y principal financiador del Bloque Calima durante sus primeros años de operación) (...) “.

entre 1998 y 1999, se mantenía la alianza con el narcotraficante Diego León Montoya Sánchez ‘Don Diego’ 

El CNMH también señala que se habrían gestado alianzas con ganaderos que habrían sido narcotraficantes, con miembros de Fuerza Pública y con más ‘paras’ del país, facilitando la expansión. “La permanencia de estos vínculos se debió a la amplia infiltración de las instituciones por parte de los narcotraficantes y a la persistencia de los conflictos territoriales que impedían el control territorial absoluto de las facciones narcotraficantes en el departamento”.

En la Comisión Intereclesial de Justicia y Paz dicen que hoy, esos paramilitares que no se desmovilizaron son parte de fortalecidas estructuras delictivas con ‘narcos’ en Valle y Cauca. Es así que en el litoral del Cauca, en López, así como en Argelia y en Suárez, el orden público está otra vez amenazado, tanto por nuevos paramilitares, como por disidentes de Farc y Epl, y guerrilleros del Eln.

A comienzos de julio de este año, siete personas fueron asesinadas en Argelia (Cauca) y el fin de semana estalló una granada contra la Policía de esa población que no dejó víctimas, mientras que en zona de El Tambo, combates entre el Ejército y el Eln y la explosión de un artefacto terminaron con la muerte de un soldado y dejó dos más heridos.

Desplazados en Buenaventura por la masacre del Naya, que perpetraron 200 ‘paras’ bajo el mando de ‘HH’, en 2001, manifiestan que nuevos ‘paras’ serían responsables de un desplazamiento en abril pasado y del secuestro del líder Íber Angulo, el 5 de mayo. Aunque el Ejército reiteró que fueron disidentes.

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