Cali

Campeones que vencen hasta la incredulidad

Cinco jóvenes con algún tipo de parálisis cerebral le dieron brillo al Valle y al país en Brasil.

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Reconocimientos para Mauricio Valencia.

Foto:

Juan Pablo Rueda / EL TIEMPO

25 de septiembre 2016 , 03:47 a.m.

Cuando un médico le dijo que lo suyo tenía que ver con parálisis cerebral, Mauricio Andrés Valencia Molina le respondió que él no era ningún bobo.

Eso fue en Villavicencio y el doctor le explicó que no se trataba de retardo mental y en lenguaje sencillo mencionó alguna lesión cerebral que afectaba la movilidad en sus piernas.

A sus 20 años vino a entender que lo suyo más que un problema físico tenía que ver con algún ‘chip’ cerebral, como lo comenta entre risas ahora.

(Además: Juan, un médico con parálisis cerebral que desafía a la academia)

“Había terminado bachillerato, hubo un torneo en Villavicencio y conocí a unos directivos del Valle. Me pidieron que me hiciera un examen de clasificación y ahí se estableció esa parálisis cerebral”, cuenta.

“Paradójicamente ellos se alegraron. Podía inscribirme como deportista no convencional”, dice.

No es el único reto. Cuando comentó a su entrenador que viajaría al Valle para intentar un mayor nivel deportivo este le respondió “y vos a quién le has ganado para ir allá a buscar competir y estar en liga”.

Del descubrimiento de su condición y de esas palabras hace ocho años. Es el mismo que hoy orgulloso luce estos días cuatro medallas en su pecho: una de oro y otra de bronce logradas en los pasados juegos Paralímpicos de Río de Janiero, la primera el 15 de septiembre al alcanzar 36 metros 65 centímetros en lanzamiento de jabalina. Días antes, el 11 había logrado 11,10 en bala categoría F34, clasificaciones que corresponden a algún tipo de parálisis cerebral.

Desde antes lleva una medalla con la letra S y dice que hace alusión a sentirse ‘Super’. Cuando va a competir la aprieta y siente que le transmite energía.

Y la medalla más reciente lo identifica como deportista que representa al Valle. Él hace parte de cinco atletas de este departamento que hicieron parte de la Selección Colombia en los Juegos Paralímpicos de Río y que tuvieron medallas o un diploma por estar entre primeros ocho en cada categoría.

Son Luis Fernando Lucumí (plata en jabalina clase F38), Daniela Rodríguez (tres diplomas en atletismo: 100 metros, 200 y relevos 4 x 100 en T36), Diego Meneses (dos diplomas en bala y jabalina) y Dixon Hooker (diploma 400 metros T38).

Todos ellos son un ejemplo de perseverancia, tesón y superación, lo mismo que unos 300 más con alguna discapacidad que en el Valle practican un deporte.

Valencia, de 87 kilos y más de 1,80, cuenta que en su infancia fue objeto de algunas bromas pero realmente fueron pocas.

“Tuve que pegar algún puñetazo pero no fueron muchas peleas. Después los mismos compañeros ‘paraban’ a los que me querían molestar. En realidad era muy amiguero”, recuerda.

Una vez en Cali se inicio en fútbol 7 y en su primer partido hizo gol, pero su peso afectó las rodillas. Le recomendaron otro deporte y ahí empezó su relación con pruebas de lanzamiento.

Tecnólogo en sistemas, nacido en Villavicencio, agradece al Valle todo el apoyo y que creyeran en él.

En estos ocho años registra tres récord continentales (bala, jabalina y disco), plusmarquista y campeón parapanamericano, bronce en jabalina en Mundial de Lyon-Francia 2013, tres oros en Suramericanos Chile 2014, subcampeón Panamericanos 2015 de Toronto, triple medallista del mundo en Doha-Qatar 2015 y las dos medallas en Río. Porque nada frena sus sueños.

(Lea: El drama de una madre y sus cuatro hijos con parálisis cerebral)

Diplomas de honor a todo un esfuerzo en las pistas

De lunes a sábado, dos veces al día, Daniela Rodríguez sale de su casa en el barrio Ulpiano Lloreda, en el oriente de Cali, para su cita diaria con la pista del estadio Pedro Grajales.

De 21 años y la menor de tres hermanos, desde hace tres está dedicada al atletismo.

Presenta dificultades en el habla y la coordinación en su movilidad. Esta joven de risa que contagia logró en Río tres diplomas paralímpicos en 100 metros, 200 y relevo 4X400.

Diego Meneses también se hizo acreedor a diploma en jabalina.

De 18 años, desde niño él tiene dificultades en su movilidad y hace tres inició su ciclo deportivo y cada día debía viajar desde Yumbo a Cali para sus entrenos. Además de sus entrenadores, han sido apoyo esencial su papá, Diego Meneses, trabajador de construcción y su mamá, Norha Alicia, ahora vinculada al deporte también en lanzamiento de jabalina y ya con récord americano.

(También: Diez deportistas destacados de los Juegos Paralímpicos de Río)

Diego hizo hasta noveno grado en el Liceo de Yumbo. “Paré para dedicarme al deporte, entrenaba en la mañana de 8 a 11 y en la tarde de 4 a 7. Ahora espero reiniciar mis estudios”, dice.

Oro mundial y diploma

Una leve cicatriz que en el pómulo derecho presenta a sus 22 años es el recuerdo de las dificultades que Dixon Hooker afrontó en sus primeros años al caminar.

Su mamá, María Velásquez Rodríguez, recuerda las caídas que de niño sufrió Dixon y que la hacían correr a los hospitales para suturas o lesiones y fracturas en sus manos.

Al nacer sufrió parálisis cerebral que afectó la parte motora de su cuerpo y lo que los especialistas llaman motricidad fina, pero fue hasta los 18 meses cuando se hizo evidente.

“Hasta esos meses tuvo su motricidad normal pero a partir de ahí evidenció algunas dificultades y a esa edad presentó convulsiones. Lo medicaban pero luego le quitaban el anticonvulsionante y se repetían las crisis”, cuenta María Velásquez.

Oriunda de la Costa Caribe, con su esposo Emer Hooker ( fallecido), se trasladó a Cali, donde nacieron Dixon, el mayor de sus hijos, David, de 21, estudiante de medicina, y los gemelos Juan José y Ricardo, de 14, en el bachillerato.

Ahora, Dixon, ese chiquillo con dificultades al caminar es el mismo que el pasado 29 de octubre, a sus 21 años, puso en alto a Colombia y con un tiempo de 52.62 logró oro en los 400 metros T38 en el Campeonato Mundial Paralímpico en Doha, Catar. Ese día, luciendo el número 1368 en su camiseta y corriendo por el carril 6, le dio a Colombia el primer oro en un evento de esa clase.

En los Paralímpicos de Río logró diploma en los 400 metros y dice que seguirá su entrenamiento y espera iniciar una carrera universitaria. 

Familias son parte esencial en proceso

En el 2007 en el Valle se formalizaron cinco ligas: de parálisis cerebral, discapacidad física, cognitiva, auditiva y visual.

Marcela Ramón es la coordinadora y representante del sector discapacidad en Indervalle.

Se practican 18 deportes, entre ellos natación, fútbol, atletismo, bocha, ajedréz y baloncesto.

“Todos pueden hacer cualquiera de esos deportes de acuerdo con una clasificación funcional que existe, se hacen pruebas y se determina el deporte”, dice.

Destaca el apoyo de Indervalle, de Coldeportes en cabeza de Clara Luz Roldán y la gobernadora Dilian Francisca Toro.

“En el Valle, para Juegos Paranacionales, en estos momentos en los diferentes municipios practican unos 300 deportistas de alto rendimiento”, expone.

Y mientras que hace unos años las familias ‘invisilizaban’ a sus hijos con alguna condición especial, ahora acuden a los centros deportivos, los presentan, inician los procesos y luego pasan a ser orgullos por su ejemplo y tenacidad para superar sus dificultades.

(Vea: Especial Juegos Paralímpicos 2016)

“En el proceso es vital el apoyo familiar, de entrenadores -en el Valle estamos adelante- los médicos, fisioterapeutas y lógico los mismos muchachos, que nos traen alegría”, dice Ramón.

Con medalla de plata en 6 meses de entreno

Desde niño Luis Fernando Lucumí presentaba dificultades en su movilidad y dice que sus padres le colocaron un yeso en su pierna izquierda para aliviar su condición.

“Eso no corrigió, hubo una leve mejoría, pero seguía mi condición”, dice.

De 18 años, hace apenas nueve meses que esa situación se asociaba a una forma de parálisis cerebral.
“Fue una sorpresa pero tampoco pánico. Empecé mi proceso deportivo hace seis meses y las cosas se están dando”, dice.

Su papá Diego Fernando Lucumí Díaz trabaja en un cementerio en Cali.

Hace seis meses inició su proceso deportivo y en este tiempo, superando las dificultades económicas, su familia ha apoyado su inicio en el deporte, con los traslados desde Villarrica, en el norte del Cauca, donde residen, hasta el estadio Pedro Grajales, en el sur de Cali, para sus entrenos.

“Cuando supe que clasifiqué a Río de Janiero me trasladé a Cali para realizar tres entrenos al día”, cuenta.

Es un esfuerzo que tiene sus logros. En seis meses de disciplina logró medalla de plata en lanzamiento de jabalina en categoría F38.

“Tengo más retos, viene el Mundial de Londres en octubre del próximo año”, expresa.

Agrega que también debe seguir mis estudios y espera ponerse al día en sus materias.

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