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Aumentó el éxodo de familias del Naya por incursión de grupo armado

Más de 180 familias han llegado a Buenaventura, buscando un refugio y medidas de protección.

El desplazamiento de estas familias recordó el éxodo por la masacre del Naya en el 2001, cuando también salieron de la zona montañosa y selvática en límites entre Valle y Cauca, y llegaron a Buenaventura.

El desplazamiento recordó el éxodo por la masacre del Naya en el 2001, cuando también salieron familias de la zona montañosa y selvática en límites entre Valle y Cauca, y llegaron a Buenaventura.

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Archivo EL TIEMPO

30 de mayo 2018 , 08:42 a.m.

Casi dos meses ha durado el desplazamiento de familias de la zona rural de municipios que colindan con el río Naya, en límites entre los departamentos Valle del Cauca y Cauca.

Todo por la incursión de hombres con armas de largo alcance en veredas como San Juan Santo, de López de Micay, en el litoral caucano, que obligaron a líderes y moradores de la zona como Íber Angulo Zamora a dejar sus viviendas para buscar un refugio seguro.

Pero en los últimos días, el éxodo aumentó y ya son más de 180 familias que han salido de la región del río Naya hacia Buenaventura, pues para salir de esta zona selvática hay que tomar primero el cauce y luego buscar poblados rurales del puerto vallecaucano que colinda con este límite caucano.

La situación se originó con la desaparición de Obdulio Angulo Zamora, Hermes Angulo Zamora y Simeón Olave Angulo, el 17 de abril pasado. Todos ellos son familiares de Íber Angulo, quien fue secuestrado el 5 de mayo, luego de que había escapado del grupo armado ilegal que lo estaba buscando hasta que fue plagiado, cuando una misión humanitaria de la Defensoría lo sacaba en una lancha hacia Buenaventura para brindarle protección.

La denuncia sobre los desplazamientos que se han recrudecido en los últimos días llegó a la Defensoría por parte de otros líderes sociales como Orlando Castillo, quien es oriundo del Naya, pero vive en la zona vulnerable llamada Puente Nayero, en Buenaventura, en el Valle del Cauca, a donde llegó con otros pobladores desplazados por la masacre por parte de 200 paramilitares, bajo el mando de Hérbert Velosa, alias H. H. en esa región, en abril de 2001. Esa época fue la Semana Santa más cruenta en la historia de estas comunidades afrodescendientes e indígenas asentadas en 170 mil hectáreas del Naya, donde sus ancestros fueron esclavos de los grandes hacendados de hace dos siglos.

Uno de los líderes de Puente Nayero es Orlando Castillo, quien fue uno de los denunciantes de esta crítica situación que obligó a las autoridades de Buenaventura a realizar un consejo extraordinario de seguridad con delegados de la Defensoría del Pueblo y de la Personería de Buenaventura.

Fue así que a finales de abril de este año, representantes de la Defensoría del Pueblo acudieron a Puente Nayero y allí se reunieron con Castillo y con el también líder Alfonso López, coordinador general del Consejo Comunitario del río Naya.

“La Defensoría Regional de Buenaventura, el 3 de mayo, remite oficio a la Alcaldía municipal solicitando que se convoque a un consejo de seguridad para exponer la situación y alertar a las autoridades sobre la situación y posible desplazamiento de la comunidad de esa zona del río Naya por la incursión de este actor armado ilegal en el territorio”, informó la Defensoría en un comunicado a comienzos de mayo.

De esa reunión salió la decisión de conformar un grupo de misión humanitaria para llegar al Naya y sacar a Angulo Zamora. Debido a la gravedad de los hechos, de acuerdo con la Alcaldía de Buenaventura, la Policía y la Defensoría, a las 8:30 de la mañana del viernes 4 de mayo se realizó el consejo extraordinario de seguridad con participación, además, de delegados de la Personería del puerto, para coordinar la misión humanitaria.

Cerca de las 7:30 de la mañana del sábado 5 de mayo, esta misión se embarcó hacia el Naya, a donde se llega por mar y por río desde Buenaventura. Para este propósito, el Sena prestó una lancha que arrancó con bandera de la Defensoría del Pueblo. A las 10:23 de la mañana de ese 5 de mayo, la misión llegó a Puerto Merizalde, en zona rural de Buenaventura para luego tomar el río Naya. Fue a eso del mediodía, que la lancha logró llegar al sitio donde Angulo Zamora se estaba ocultando y lo recogió para regresar al puerto vallecaucano.

Fue a eso del mediodía, que la lancha logró llegar al sitio donde Angulo Zamora se estaba ocultando y lo recogió para regresar al puerto vallecaucano

Sin embargo, “a las 2:28 de la tarde se recibe llamada de la misión informando que la lancha fue interceptada en el río Naya, a la altura de la vereda Santa María, por otra lancha con personas dotadas de armas de largo alcance quienes, con agresividad, procedieron a arrebatar a la misión humanitaria a Íber Angulo Zamora”.

De acuerdo con la Defensoría, cuando los funcionarios de este estamento se pararon a pedir una explicación y respeto por la misión humanitaria “fueron apuntados de manera amenazante con las armas de fuego, en una grave violación a los principios del Derecho Internacional Humanitario (DIH)”.

Angulo Zamora “fue obligado a pasar a la otra lancha por parte de los hombres armados, quienes partieron con rumbo desconocido”.

Ya se va a cumplir un mes del secuestro de Angulo que fue atribuido por el comandante de la Regional 4 de la Policía Nacional, mayor general William René Salamanca. La Gobernación del Valle del Cauca elevó hasta 50 millones de pesos la suma para quien dé informes sobre el paradero del líder Angulo y de sus captores.

Por su parte, Castillo señaló que la situación sigue siendo compleja tanto en el puerto como en el Naya. Castillo tiene, además, 37 amenazas de muerte de grupos armados que tienen cercado Puente Nayero. Este es el sector del puerto marítimo vallecaucano, en el barrio La Playita, el cual es uno de los más violentos de Buenaventura y tiene medidas cautelares desde hace cuatro años de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) porque allí había una casa de desmembramiento de personas o de ‘pique’, como se conoce comúnmente. Por estas medidas cautelares, el Estado garantiza seguridad en Puente Nayero con Policía y Armada durante las 24 horas.

Esta zona se declaró hace cuatro años un espacio humanitario por lo que la comunidad con Castillo, de 40 años, y otros líderes desterraron a bandas criminales conformadas por reductos de paramilitares, como ‘La Empresa’, ‘Los Urabeños’, luego ‘El clan del Golfo’ y ‘Los gaitanistas’. Sin embargo, estas bacrim siguen en los barrios aledaños a Puente Nayero, en Buenaventura, llamado así porque se conformó con personas en situación de desplazamiento de la masacre del Naya. Castillo es una de ellas y ahora no puede salir de Puente Nayero por las amenazas, debido a que comparte dos escoltas y un chaleco antibalas con el también líder amenazado de la zona William Mina.

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