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Actualizado 12:41 a.m. - miércoles 23 de abril de 2014

Colombia 02:57 a.m.

Muzo (Boyacá), entre las esmeraldas y la desoladora pobreza

Muzo (Boyacá), entre las esmeraldas y la desoladora pobreza

En el sector La Nevera muchas personas se rebuscan el sustento diario comercializando

Foto: Rodolfo González Prieto/ Boyacá 7 días

En tres años las exportaciones colombianas de esmeraldas superan los 360 millones de dólares.

Trescientos sesenta millones de dólares, equivalentes a 720 mil millones de pesos aproximadamente, es una cifra inimaginable para la mayoría de los 11.000 habitantes de Muzo, en el occidente de Boyacá.

Según los registros oficiales, a esa cifra se elevan las exportaciones de esmeraldas que se han hecho en los últimos tres años desde Colombia hacia Estados Unidos, Hong Kong, Bankog y diferentes países de Europa.

En Muzo, capital mundial de la esmeralda, aseguran que una sola gema, extraída en los últimos años por una de las compañías que explota esa riqueza, habría costado más de 50 mil millones de pesos.

Las astronómicas cifras que se manejan en el mundo de la esmeralda contrastan con el panorama de miseria y desolación que se aprecia en los alrededores de las minas en donde se explota ese recurso.

Según el Departamento Administrativo Nacional de Estadística (Dane), el Índice de Necesidades Básicas Insatisfechas (NBI) cobija al 45 por ciento de la población de Muzo; en tanto que otro 17 por ciento vive en la miseria.

Pero no es necesario acudir a las cifras oficiales para determinar las condiciones en las que viven los pobladores de esta localidad. Quien viaje hasta ese municipio debe enfrentarse a la más difícil de las carreteras de Boyacá, en un recorrido de más de cuatro horas desde Chiquinquirá, por una trocha en avanzado estado de deterioro, con amenazantes abismos y en medio de un calor insoportable.

Es tan difícil la carretera que el servicio de transporte se presta en viejos camperos y camionetas en los que viajan muchas personas, lo que hace más tortuoso el recorrido.

Pero ese no es obstáculo para algunos de quienes se dedican al comercio de las esmeraldas, porque lo normal es verlos llegar y salir de la zona en helicópteros.

Muzo, de donde se sacan la mayoría de las esmeraldas de Boyacá, recibe al año únicamente cerca de 200 millones de pesos por concepto de regalías. Mientras tanto, el departamento recibe unos dos mil millones de pesos.

Pobreza, un problema difícil de 'exterminar'

Según William Nándar, gerente de Mina Real de Muzo, la gente que vive de rebuscar esmeraldas, a orillas de ríos y quebradas, lleva mucho tiempo allí y en ese mismo oficio.

Y los testimonios de quienes se dedican a ello así lo confirman: es el caso de Ramón Quiroga, quien desde hace 25 años lava tierra en un sector conocido como Puerto Pinilla, en cercanías al sector de las minas.

"Aquí hemos encontrado muchas esmeraldas, incluso hubo una de cuatro millones de pesos y gracias a esto he sacado adelante a mis seis hijos", comentó Quiroga.

"En esta zona se presenta ese problema debido a la cantidad de gente que llegó en los años 80, cuando hubo la bonanza de explotación a cielo abierto. Muchos se dedicaron a lavar los residuos que dejan las empresas y encontrar esmeraldas. La gran mayoría de ellos se quedaron en ese oficio pero, a partir del proceso de paz, la forma de buscar esmeraldas cambió y los mineros empezamos a trabajar en socavones, en los que se requiere menos personal y hay muchos más controles para que la esmeralda no se desperdicie", dijo William Nándar, gerente de Mina Real.

Muchos viven de las gemas

"Creo que si hay unas mil personas cerca a las minas de Muzo, unas 700 viven de 'echar pala', lavar tierra y tratar de buscar escombros de las antiguas minas cuando se trabajaba a cielo abierto; otras 300 laboran en las empresas", comentó William Nandar, gerente de Mina Real, donde hay 200 empleos directos y 250 indirectos.

Pero en la zona son muchas las personas que viven del rebusque o la comercialzación de diversos artículos.

Es el caso de Adriana Pérez, propietaria de un local ubicado en un sector conocido como La Nevera. "La venta de artículos como ropa y zapatos se puso pesada desde hace tres años, porque el empleo en las minas se redujo y casi no hay dinero para comprar", dijo la comerciante.

Otros, como Cecilia Solano, viven de 'la voladora', una actividad que consiste en recoger residuos de tierra de las empresas que luego son lavados y en los que algunas veces se encuentran esmeraldas.

"Yo vengo a 'la voladora' cada tercer día a rebuscar lo del sustento de mis tres hijos, pero en las últimas semanas no he encontrado nada", comentó Cecilia Solano.

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