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Actualizado 10:49 a.m. - domingo 20 de abril de 2014

Colombia 12:13 a.m.

Leyton Cars, el taller donde los autos clásicos vuelven a nacer

Leyton Cars, el taller donde los autos clásicos vuelven a nacer

Un Mercedes Benz 190 modelo 1957 en fase inicial de restauración.

Foto: Rodrigo Sepúlveda / EL TIEMPO

En 12 años han restaurado 42 vehículos, como Chevrolet Camaro, Ford Mustang o Shelby Cobra.

A pesar de que se padre lo motivó a estudiar mecánica y trabajó 10 años como ingeniero en esta área, Enrique Leyton jamás imaginó tener su propio taller y convertirse en uno de los más reconocidos restauradores de autos clásicos de la ciudad.

El 8 agosto de 1995, Leyton Cars abrió sus puertas con dos empleados: Leyton y su esposa, quien administraba el negocio. Empezaron como una pequeña empresa de servicio automotriz, especializada en vehículos Chevrolet, gracias a la experiencia recogida por Enrique en sus años como mecánico en Continautos y Colmotores. Pero pronto descubrirían su verdadera esencia.

Como su 'hobby' desde pequeño fueron los autos clásicos, hace 9 años empezó a restaurar un Chevrolet Bel Air (modelo 1955) de su propiedad.

Aún no lo ha terminado por completo, pero fue tal el nivel de detalle y exactitud que logró, que un amigo suyo le pidió que le hiciera otro igual.

El 'voz a voz' fue un factor determinante y, sin proponérselo, Leyton terminó llenando su taller de carros antiguos para restaurar y personalizar. Así, en medio de la expectativa de cada nuevo proyecto, afrontó esta aventura en la que ya lleva 12 años.

"Si yo miro 10 años atrás, hice carros bonitos pero comparados con los trabajos actuales, se ve la diferencia en los detalles. Pero eso lo va dando la experiencia del día a día", comenta el hombre.

En ese proceso Leyton ha hecho cursos sobre el tema en los Estados Unidos y de paso ha podido conocer a personas que llevan muchos años en el negocio de la restauración de autos clásicos y de la personalización. Dice que aunque el más conocido en el medio es Chip Foose, hay mejores que él.

"Ellos tienen trabajos de restauración de 100 puntos, y comparándolo con lo que hacemos acá, nosotros estamos entre 85 y 90 puntos, que es muy bueno, pero debemos llegar a su nivel", asegura Leyton.

El tiempo que se invierte en un proyecto de restauración o personalización depende del grado de perfección que el cliente exige y en que estado se encuentra el automóvil. El puntaje ideal que cado auto debe alcanzar es 100, pero a veces el cliente simplemente no quiere llegar a ese nivel o no tiene el presupuesto para hacerlo.

Con las normas actuales en el país, un vehículo restaurado es considerado clásico desde 80 puntos. Si logra ese puntaje ya recibe placas. "La gente cree que por tener las placas de antiguo o clásico, el carro cuesta una fortuna y no es así, el valor del auto lo da la puntuación", afirma el restaurador.

El proceso de restauración o personalización inicia con una charla para conocer los gustos y la meta que cada cliente tiene con su vehículo -una pieza de colección, o simplemente un carro más bonito- que también depende de la respuesta a una inquietud: ¿Qué tanto está dispuesto a invertir en su vehículo?

Enrique dice que es muy importante que los clientes se involucren con el proceso de restauración, porque el carro hay que construirlo a gusto y acomodo del cliente. "Yo les doy ideas, pero no puedo hacerlo como a mi me gustaría", agrega Leyton.

Una de las ventajas que el restaurador reconoce en este método es que el orgulloso propietario va a recibir el vehículo tal cual lo vio en el diseño y eso al final le dará la satisfacción que en el taller le dieron gusto en los detalles que pidió. 

En sus inicios una reconstrucción se tardaba de 12 a 14 meses, pero con la experiencia y una mejor logística de trabajo este taller entrega vehículos terminados en un periodo entre cinco y siete meses, eso sí, después de una enorme inversión de recursos, paciencia y dinero (unos 120 millones de pesos).

"Ver el carro terminado tal como lo había planeado y la cara de mis clientes cuando lo reciben es lo más gratificante de trabajar en esto", dice Leyton.

Una de esas historias, Enrique la vivió hace pocos años cuando un señor llamado Orlando González apareció con una camioneta Willys Panel modelo 1963 totalmente destruida en la puerta de su taller. Ese vehículo había sido de su padre y el sueño de González era volver a tenerla justo como cuando su papá llegó a su casa estrenándola.

"Le dije que estaba en muy mal estado y que le iba a costar mucho dinero recuperarla tal y como la quería.  Me dijo: esa camioneta con esas mismas placas fue el carro de mi papá, esa es la que yo quiero y en esa me voy. Ahí le dije que yo se la reparaba", cuenta el hombre.

Después de 14 meses de arduo trabajo, de conseguir las partes, construir algunas que no había finalmente la Willys llamada 'Gertrudis' estuvo terminada. Cuenta Leyton que cuando la recibió, a González se le aguaron los ojos y le dijo que recordaba que esa camioneta era bonita, pero no tan linda como él se la estaba entregando ese día.

"Al final no quería saber nada de ese carro, pero ese hombre cumplió su sueño y eso fue mejor recompensa que todo el dinero que pagó por ese arreglo", cuenta.

Ya son 12 años que lleva dedicado a este oficio y las historias de hombres que quieren recuperar sus autos clásicos siguen llegando a su taller. Enrique Leyton y sus empleados han restaurado 42 vehículos, algunos verdaderas joyas de la industria automovilística como Chevrolet Camaro, Ford Mustang y Shelby Cobra. "No hay dos carros iguales, hemos hecho 9 ó 10 Camaros y como 30 Mustangs y ninguno se parece al anterior", asegura.

Para este hombre, casado y padre de dos hijos, uno de ellos piloto de carreras, el éxito de su taller se lo debe al corazón que le pone a cada proyecto, que terminan siendo obras de arte sobre ruedas.

 

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