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Actualizado 05:34 a.m. - miércoles 16 de abril de 2014

Colombia 07:16 p.m.

La monareta, una reliquia que aún rueda en Bogotá

La monareta, una reliquia que aún rueda en Bogotá

Esta es una monareta modelo 2013. Se diferencia en su tamaño y en que ya no posee la silla banano.

Foto: Diego Santacruz / EL TIEMPO

Por la avenida Jiménez aún consiguen estas bicicletas de los años 70 y 80 hechas a la medida.

Aquel ‘pony de acero’ largo y pesado, con espaldar silla banana, algunos con canasta y campana para hacerse notar, todavía pueden conseguirse en Bogotá.

La monareta, esa clásica bicicleta de los años de 1975 a 1985 con la que muchos bogotanos aprendieron a montar, se produce a medida en una fábrica del centro de Bogotá.

Federal Ingeniería está ubicada en la calle 13 con carrera 19 A y vende entre 20 y 30 monaretas casa mes.

El nombre se debe a la empresa alemana ciclomotorista Monark, que comenzó a fabricar bicicletas desde 1948 y la monareta, desde 1960.

Hugo Ángelo Chaparro es el ingeniero mecánico de la fabrica y quien diseña las bicicletas junto a sus tres hermanos, quienes mantienen el negocio familiar que heredaron de su padre.

Él asegura que continúa con la reparación y construcción de monaretas porque siente un profundo cariño por ellas, pues fue en una de estas que aprendió a montar bicicleta.

“Con una monareta original que mi papá me compró en 1982 comencé a rodar en el centro de Bogotá y al construir una, recuerdo mi feliz niñez”, cuenta el bicicletero.

Hoy, Hugo sigue conservando el marco pelado de acero color azul cielo que restaura en sus tiempos libres. Con la creación de nuevas piezas, espera algún día poder volver a tener de vuelta a la bicicleta que lo acompañó en los años más felices de su vida.

Marcela Arroyave, una estudiante universitaria, fue la última clienta que le compró una monareta por 300.000 pesos. Ella llegó hasta el local con referencias de conocidos que le dijeron que ese era el único lugar donde se hacían monaretas de verdad.

“Cuando ella llegó, me pidió que le hiciera una monareta tan clásica como la que yo tuve; por eso, se la pinté de negro mate con accesorios dorados”, explica el ingeniero.

Según él, tener monaretas es el mejor regalo que cualquier persona puede recibir, porque, “las bicicletas de hoy en día son desechables pero las antiguas duran muchos años. Tengo clientas que traen monaretas que tienen desde la década de 1970 y todavía sirven”.

REDACCIÓN BOGOTÁ

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