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Actualizado 08:44 a.m. - jueves 24 de abril de 2014

Colombia 08:18 p.m.

Édgar, el 'publicista' de las rutas de buses en Bogotá

Es un profesional fabricando avisos del transporte público. Tiene al menos 1.200 modelos.

'Lijacá, Carrera 7a., Germania, Avenida 68, Fontibón, Chapinero, Calle 127, Bosa, 1o. de Mayo...'. Así se lee en una de las 1.200 tablas que documentan el trabajo de Édgar Melendro, que si una cosa tiene clara es que ha sido el alma de muchas rutas del transporte público en Bogotá.

Este hombre ha dedicado los últimos 13 años de su vida a diseñar y fabricar los avisos de cientos de busetas, colectivos y buses que han rodado por las calles de la ciudad. Gracias a su trabajo, los usuarios se evitan una pérdida en la jungla de asfalto, saben identificar el servicio que más les conviene y conocen los puntos clave por donde pasará el vehículo.

Por eso, él se considera un profesional de la 'publicidad vial', y asegura que todo lo que escribe en esas tablas de tríplex vende. "Póngase a pensar en qué sería de una buseta sin aviso: ¿usted la cogería?", pregunta con picardía.

Su gusto por los avisos y las vallas se despertó cuando era niño y tenía talento para diseñar las carteleras y escribir las grandes letras de las exposiciones escolares. De hecho, una vez, alguien que lo vio dibujar le regaló un libro de Leo Burnett con la promesa de que él iba a ser grande.

Así fue como decidió montar su 'agencia de publicidad para calles', que en realidad se llama Taller Ana Isabel, en honor de su hija mayor. "Empecé con un tarro de pintura y un bisturí", cuenta Melendro, que fabricaba hasta 18 tablas al día y conoció montones de historias forjadas gracias a esas rutas.

"Conocí a una pareja de esposos que se enamoraron en un bus. Cogían la misma ruta todos los días hasta que se casaron y el padrino de la boda fue el chofer", recuerda.

Ahora, asegura que es uno de los pocos que siguen fabricando tablas de manera artesanal porque la llegada del plotter y los impresos ha desplazado el negocio. "Los transportadores los prefieren porque les sale más barato y en menor tiempo", reconoce. De hecho, mientras él se gasta un día diseñando una plantilla y pintando una tabla, que cuesta 30 mil pesos, en plotter se demora solo dos horas.

La entrada del Sistema Integrado de Transporte le preocupa, porque el mecanismo de los ruteros podría pasar a ser electrónico. Por eso, hace algún tiempo empezó a guardar plantillas de rutas que han ido desapareciendo. Hoy, tiene más de 1.200 modelos. "Quiero documentar la historia del transporte público de Bogotá para que nadie olvide cómo se recorrían las calles", afirma.

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