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Actualizado 12:41 a.m. - miércoles 23 de abril de 2014

Colombia 12:45 a.m.

Cultura Otaku: aficionados de juegos de rol, anime y manga

Cultura Otaku: aficionados de juegos de rol, anime y manga

Intercambiar y coleccionar cartas de Yu-gi-oh y de Magic es una de las pasiones de los otakus.

Foto: Héctor Fabio Zamora / EL TIEMPO

En Bogotá ya son 8.000 seguidores de oriente en al menos 74 grupos organizados.

Cuando juega, Camilo Cárdenas quisiera tener la astucia de uno de sus personajes favoritos: 'Poshiro-umesawa', el hechicero de una de las 15 mil cartas de Magic, uno de los juegos más conocidos por la comunidad Otaku de Bogotá.

Este joven de 21 años, jugador desde los 15, es un otaku. Un aficionado al manga, el anime y los juegos de rol.

Como él, decenas de jóvenes se reúnen todos los viernes y sábados en la Librería Francesa, norte de la ciudad, para jugar, competir y disfrutar en un ambiente en el que entran en su propio mundo, lejos de señalamientos y miradas acusadoras de gente que los tilda de raros o 'ñoños'.

Esta cultura llegó a Colombia en la década de los 80 con series japonesas como Astroboy y la Abejita Maya. Mas tarde, en los noventa, llegaron los Caballeros del Zodiaco y Dragon Ball Z.

Desde ese momento empezaron a aparecer los primeros seguidores, que hoy suman unos 8.000 en Bogotá. Uno de ellos fue Jesús Antonio Cossio, conocido como 'Otto', quien lleva más de 25 años dirigiendo la comunidad Otaku de la capital. Es el administrador del Club Amaterasu, uno de los más grandes. "Empecé hace 30 años viendo series que me llevaban a un mundo diferente. Analizaba los comportamientos de los personajes y lo que haría si estuviera en sus zapatos", relató.

Según Otto, hoy hay más de cinco mil personas aficionadas al entretenimiento japonés en el resto del país. Bogotá cuenta con 74 grupos, muchos de los cuales se reúnen en eventos nacionales como torneos, lanzamientos y festivales que la comunidad ha consolidado y ha extendido a Cali, Medellín y Barranquilla, donde se celebran convenciones otaku que llegan a tener 800 asistentes. Hoy, el término en Japón se volvió despectivo, aquí, en cambio, es motivo de orgullo.

"Otakus hay en todos los niveles. Desde el seguidor de una serie animada y los que se disfrazan de sus personajes favoritos -los cosplayers- hasta los que entrenan arduamente y compiten por millones de pesos en torneos nacionales", dice Carolina Gómez, gerente de la Librería Francesa.

El sociólogo de la Universidad Nacional, Fabián Sanabria, aseguró que esta afición pertenece a jóvenes intelectuales que se sienten atraídos por expresiones lúdicas complejas. "Ellos le apuestan a la cultura oriental, como un espacio de liberación en un país tan saturado de occidente como el nuestro", dijo.

Librería Francesa: un templo otaku

Esta ludoteca, además de ser punto de concentración para la comunidad, es una tienda de accesorios en la que se pueden adquirir desde figuras de colección, revistas de comic americano y manga, prendas de vestir y juegos, hasta pendones y libros especializados en las distintas temáticas otaku.

Según su gerente, estos artículos afianzan la identidad y dan a conocer la literatura gráfica otaku.

LIZETH SALAMANCA
Especial para EL TIEMPO
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