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Actualizado 10:33 a.m. - jueves 17 de abril de 2014

Colombia 03:32 p.m.

Adiós al Bolívar Bolo Club, de Bogotá

Adiós al Bolívar Bolo Club, de Bogotá

Edificio del Bolívar Bolo Club, en Bogotá.

Foto: Archivo particular

En la Caracas con 25 sólo quedan los recuerdos de este lugar insignia en la práctica de los bolos.

El Bolívar Bolo Club se jugó su última línea, pero la perdió. Detrás de muros de ladrillo, ya maquillados con graffiti, reposa la nostalgia de torneos de alcurnia que en los años 70 le dieron la bolera un nombre prestante en las 'grandes ligas' de la práctica de bolos.

Hace 42 años, entre tintos, los dueños del Café Bolívar se enamoraron de la idea de crear una bolera y el 8 de febrero de 1968 nació este lugar sobre la tradicional panadería de Bogotá: Palace. Sus socios y los del café se unieron para montar un negocio a propósito del auge que para entonces tenían los bolos. En aquella época existían la bolera San Francisco, fundada en el año 1942, y la Tout va bien (todo va bien, en francés), ambas propiedad de la familia Uribe.

Los primeros dueños del Bolívar Bolo Club fueron Gilberto Gómez, Manuel Jumah y Hernando Clavijo. La bolera nació con 20 líneas y luego llegó a las 36. Los bolos se jugaban en medias sobre pistas de madera (que todavía se usan).

"Fue tanto el impacto del Bolívar Bolo Club que se consiguió una sede mundial para un torneo en Colombia. Aquí nacieron las medallas de oro en bolos", afirma Francisco Arias, su dueño hasta el 30 de mayo, cuando se cerró al público, pues en la zona está en marcha un proyecto de renovación urbana que busca cambiarle la cara al centro.

El Bolívar fue epicentro, en el año 78, de la XIV Copa Mundo AMF, en el cual participaron 43 países. También fue sede de torneos internacionales, departamentales, empresariales e interbancarios. Unas 60 empresas organizaban allí sus torneos.

"Estuve en la inauguración y en la clausura del lugar. Era un sitio muy especial, incluso, el Bolívar tenía un récord mundial de 'lineaje', por la cantidad de líneas que se jugaban en un día. La gente hacía fila para entrar allí", recuerda Alberto Duarte, ex jugador de bolos.

Allí fueron famosos los campeonatos de resistencia de  48 horas sin interrupción de juego de bolos, así como el 'Internacional del Moñona', que se jugaba una vez al año, y en el que participaban bolicheros de Panamá, Venezuela, Costa Rica, Puerto Rico, Estados Unidos, México. Se hizo durante 20 años, recuerda Arias.

"Fue uno de los mejores negocios de Bogotá. De allí salieron campeones mundiales de bolos como Armando Marino, Jairo Ocampo y Gonzalo Mejía", recuerda Hernando Hernández, quien trabajó en el Bolívar Bolo Club desde sus inicios hasta el 2005.

Entre semana la visitaban alrededor de unas 150 personas. Los estudiantes al mediodía y los empleados, en la noche.

Hoy, solo queda el recuerdo de un negocio familiar. Adiós al Bolívar.
 
Viejos recuerdos

Enrique Rojas frecuento el Bolívar por ser un sitio familiar. Hacía parte de un club, que organizaba campeonatos de bolos en el lugar. Lo visitó por 4 años, cada ocho días, hasta que su vecindario comenzó a cambiar. "A quienes nos gustan los bolos siempre tuvimos que ver con el Bolívar", dice.

Su esposa, María Consuelo Castro, recuerda que iban en familia, con los niños, a jugar y pasar un rato agradable. "El ambiente era muy rico y entre los matrimonios hacíamos torneos", afirma.

Hoy, quedan cuatro boleras públicas en Bogotá: San Francisco, Ricaurte, Salitre y Unicentro.
 
Andrea Linares G.
Redactora de EL TIEMPO

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