Carrusel

Rompiendo esquemas

Tenga 40 o 20 años, lea este texto y prepárese para crecer con la mejor de las perspectivas.

Mujeres de 40 años

La actriz Kathy Sáenz, la joyera Mercedes Salazar y la exmodelo Íngrid Wobst son tres mujeres que rondan los 40 años ejemplo de la 'cuarentona' del siglo XXI. 

Foto:

Hernán Puentes. Producción: Carolina Baquero. Maquilladores y peinados: Alex Ramos, Juanito Rojas y Alejo Cangrejo.

29 de septiembre 2017 , 08:37 a.m.

Marzo 18 de 1977. Un artículo de la revista CARRUSEL describía así a las mujeres de 40 años: "Ella, antes tan activa y animosa, se cansa fácilmente, duerme mal y solo se siente segura cuando tiene a su lado a ese esposo que cada vez se aparta más del hogar. Si se ha casado muy joven, posiblemente sus hijos ya no necesitan de sus cuidados y sus mimos, se siente sola, inútil, menospreciada. Tiende a pasar periodos de melancolía que, aunque ella no lo note, afectan a cuantos la rodean".

Mucho ha llovido desde aquel 1977. Hemos pasado de sentirnos "solas, inútiles y menosprecidas", como nos describía aquel artículo, a convertirnos en 'perennials' (eternas) o a formar parte de la llamada 'ageless generation' (generación sin edad): mujeres nacidas entre los años 60 y 70 difíciles de encasillar, ni jóvenes ni viejas, y mucho menos en la mediana edad. Simplemente dueñas de un destino que se aleja de la historia que trazaron madres y abuelas: aquellas, a los 40, estaban casi condenadas al olvido. Relegadas a la vida doméstica y dependientes en grado extremo de la pareja. No importaba que quisieran o no.

Eran otros tiempos. El salto ha sido brutal. Si uno lo piensa, da vértigo. Hoy, no es tan descabellado restarle años a una mujer de 40 y confundirla con una en la treintena. Al fin y al cabo, visten parecido. Los converse, los tenis, los jeans ajustados y las chaquetas de cuero lucen igual en un cuerpo de 30 que en uno de 40. Como le dijo Ester Hernández Bejarano, profesora de sociología de la Universidad de Salamanca, a la revista S Moda, del diario El País, de España: "Asistimos a una pérdida de fronteras entre generaciones, una distinción líquida entre etapas que estaban mucho más marcadas en el pasado. Cada vez vivimos más, así que las generaciones se estiran, la juventud se alarga y ya no hablamos de crisis de los 40 (...). Tampoco hay una asociación plena entre belleza y juventud, la mujer se cuida desde muy pronto y llega a los 40 o supera los 50 con una apariencia sin nada que envidiar a las mujeres con 10 años menos. Tenemos más referentes, la capacidad de cuidar nuestro aspecto y unos cánones de moda menos restrictivos que no anteponen aspectos relacionados con la edad a otros como por ejemplo las tendencias. Todo eso, sumado a la solvencia económica y al hecho de que las mujeres ya no están recluidas en el ámbito privado o doméstico y que muchas ya no son madres o retrasan la maternidad, hace que algunos estereotipos como el de la 'señora de mediana edad' ya no sean atractivos".

Hoy, no es tan descabellado restarle años a una mujer de 40 y confundirla con una en la treintena.

Un estudio de la agencia de marketing SuperHuman, publicado recientemente en el diario The Telegraph con encuestas a 500 mujeres, corrobora las palabras de Ester Hernández: El 96 por ciento de las de más de 40 años no se siente de mediana edad; el 89 por ciento cree que los supuestos de la sociedad sobre las mujeres de mediana edad no representan sus vidas; el 67 por ciento se considera en su plenitud; el 84 por ciento dice que no se define por su edad y el 91 por ciento no cree que los anunciantes las entiendan.

En una sociedad como la occidental, que mide todo por el paso del tiempo y por la apuesta desmedida por la juventud, sociólogos y antropólogos como Armando Silva (director del proyecto internacional Ciudades Imaginadas de la Universidad del Externado), se preguntan si no llegará un momento en el que no se hable de edad con números sino de vitalidad: "Una persona que se ha cuidado, se ha alimentado bien, ha practicado deporte, ha hecho yoga y tenga 60, puede física y quizá mentalmente estar más joven que una de 40".

Mercedez Salazar
Mercedes Salazar

Mercedes Salazar, 42 años, diseñadora de joyas colombiana. Foto: Hernán Puentes. Producción: Carolina Baquero. Maquillaje y pelo: Juanito Rojas. Vestido, de Leal Daccarett. Aretes, de Mercedes Salazar

Lo cierto es que los 40 ya no suponen una temible caída libre. Al contrario. Las mujeres en este segmento se inscriben perfectamente en aquello que reza que los 40 son los nuevos 30. Aunque no todo es color de rosa, claro. El paso del tiempo es inevitable. Y el cuerpo lo sabe. A esta edad, explica Diana Lorena Vélez Rizo, médica especialista en ginecología y obstetricia, ocurren cambios drásticos como la disminución de la fertilidad o el hecho de que se produce menos colágeno en todos los tejidos, especialmente en la piel, que se torna flácida y se producen las temidas arrugas (¿o ya no tan temidas?). "En esta etapa es cuando empiezan a confluir las consecuencias de lo que se ha hecho toda la vida: el no dormir bien, la forma de alimentarse, el buen cuidado físico", dice Vélez. Y algo más: vamos perdiendo la capacidad de producir testosterona y disminuye el interés por tener relaciones sexuales.

Aquí es necesario aclarar que aunque el sexo disminuye, muchos estudios dan cuenta de que en esta etapa incluso puede ser más placentero que a los 20 o a los 30. Hay más conciencia del cuerpo, más seguridad, más tranquilidad y el goce es una meta no tan difícil de conseguir. Un estudio realizado por la investigadora estadounidense Debby Herbenick y publicado en el 2014 en la revista Yo Dona, de España, reveló que mientras que el 61 por ciento de las mujeres entre 18 y 24 años llegó al clímax en su última relación sexual, de las de treinta y tantos lo consiguieron el 65 por ciento, pero el porcentaje de las que llegaron a sentir un orgasmo aumentó hasta el 70 por ciento en el grupo de quienes ya habían cumplido los 40 y los 50.

A eso se suma el hecho de que las cuarentañeras, en general, están alineadas con los cambios tecnológicos y no les intimida la posibilidad de buscar encuentros sexuales ocasionales en redes sociales como Tinder. También hay otras cuestiones que pesan en el plano emocional, por supuesto. "Por lo general, en esta época se es mamá, ejecutiva o con un cargo de responsabilidad, esposa y/o hay que dirigir un hogar", comenta Enith Franco, psicóloga y sexóloga de Femclinic. Eso hace que la mayor preocupación de muchas mujeres a esta edad, dice Franco, sea pensar su rol en el mundo.

La mayor preocupación de muchas mujeres a los 40 es pensar su rol en el mundo.

Pero el siglo XXI también ha traído consigo la paradoja de que por encima de las convenciones y la presión social, las mujeres ya se permiten el placer de decidir sin miedo. Se puede ser una aguerrida empresaria sin hijos, una madre soltera, una empresaria y madre, una mujer soltera y sin hijos...o, una ama de casa por elección y convicción. Así lo afirma un estudio publicado este año en la revista Avances en Psicología Latinoamericana, que sostiene que a medida que van creciendo, las mujeres se van cuestionando menos el sentido de su vida. "Realmente hoy me hago muchas menos preguntas y simplemente recibo las cosas como tienen que venir", dice Íngrid Wobst, 43 años, exmodelo y empresaria de relaciones públicas. Y añade: "Con el tiempo he dejado de ser conformista. Me preocupan menos cosas, pero lo que me interesa sí trato de que sea tal como me gusta. En las amistades, en el trabajo y en la pareja. Si no hay sintonía en la amistad, la cambio. Y si con la pareja no hay armonía en tres o cuatro cosas claves, no busco excusas para mantener esa relación".

Y no solo hay menos cuestionamientos, sino que parece haber más reafirmación de la identidad, como lo asegura otro estudio publicado el año pasado por la Asociación Americana de Psicología. A medida que hombres y mujeres –pero sobre todo las mujeres– crecen en edad, le dan más importancia a la moral. De hecho, afirma la investigación, entre los 40 y 45 años es cuando más parece solidificarse la identidad propia. El doctor Tobias Krettenauer, uno de los psicólogos que dirigieron el estudio, le explicó a CARRUSEL que el desarrollo de la moral tiene que ver mucho con la madurez de una persona en sentido particular; aunque tiene muchas acepciones: "Una persona madura es alguien que puede enfrentarse de manera competente y constructiva a los desafíos positivos y negativos de la vida". Para eso se necesitan valores: estar segura de sí misma, convencida de su estilo de vida, quererse mucho.

Kathy Sáenz
Kathy Sáenz

La actriz colombiana Kathy Sáenz, de 45 años. Foto: Hernán Puentes. Producción: Carolina Baquero. Maquillaje y peinado: Alex Ramos. Enterizo, de María Elena Villamil. Aretes, de Mercedes Salazar.

Lo sabe bien Kathy Sáenz, una de las actrices más queridas del país y una mujer que ha roto más de un esquema: convive con un hombre diez años menor que ella (el actor Sebastián Martínez) y tienen un hijo en común, algo que hace unos años se consideraba poco menos que un sacrilegio. "Mi moral está mucho más solidificada y estructurada hoy que cuando tenía 30 años. En todos los aspectos de mi vida. Es más clara, más madura; hay más conciencia sobre una moral de mí misma, que es la que me importa: mis acciones, mis comportamientos, mis sentimientos hacia mí y hacia los demás. Igualmente lo sigo trabajando muy profundamente todos los días de mi vida, porque ese es un tema de nunca acabar".

Si hay algo en lo que coinciden los expertos es que el colectivo de las cuarentañeras, que en Colombia suma unas 768.000 mujeres (el 3 por ciento del total de la población femenina, según cifras del Dane), ya se jacta de hacer 'lo que le da la gana'. Empieza a pesar más lo que a ellas les gusta y no lo que se espera de ellas. "Los 40 han sido un momento importante porque he alcanzado un punto muy alto en mi desarrollo profesional y porque prima más lo que yo quiero, que, por ejemplo, se aleja de la maternidad. Esa es una liberación. La tranquilidad que da pensar y decidir sobre lo que es relevante más allá de la presión social", dice la psicóloga Diana Agudelo, de 45 años.

Para ella, asistimos a un momento diferente en la historia del país. Los 40, dice Diana, sí representan un grupo importante en lo que se refiere a las decisiones de vida. Eso incluye las relaciones. "Creo que estar en pareja es algo importante, pero no indispensable para ser feliz. No a cualquier costo. A esta edad ya no negocio muchas cosas".

A medida que hombres y mujeres –pero sobre todo las mujeres– crecen en edad, le dan más importancia a la moral.

Claro que también hay quienes ven cierto rezago en las colombianas. "Tengo la sensación de que esta es una sociedad que no ha alcanzado un nivel educativo que permita a las mujeres ser menos dependientes. Porque la autonomía empieza por lo económico. Allí encuentro los rezagos. Y también en el peso que tiene la religión y sus mandatos. Hay cierta sacralización de la maternidad, y eso hace que en algunos ámbitos se espere que uno sea mujer en tanto se es madre y esposa", dice Susana, 42 años, española residente en Bogotá.

Cierto o no, es un hecho que cada vez más mujeres colombianas se asoman a los 40 con una mentalidad moderna y, sobre todo, vital.
"En este momento de mi vida siento que puedo hacer concesiones sin traicionarme a mí misma. Por lo menos tengo definido qué es lo que no quiero. Hay mujeres que dan tanto a pesar de ellas mismas... Y lo otro es que uno está más decantado por la experiencia. Tienes mayores capacidades para ciertos retos. Y estás todavía preparada para aprender y descubrir. La curiosidad no se acaba. Lo negativo es la salud. Sales a rumbear y se nota más", ríe Claudia Gómez, gerente de Relaciones Públicas de Huawei Technologies Colombia.
Si se trata de rumba, Mercedes Salazar, una de las diseñadoras de joyas más reconocidas del país, confiesa que se permite trasnocharse e irse de fiesta sin tantos remordimientos. "Y también me permito almuerzos largos entre vinos color granate". Para ella, nunca ha existido la presión de hacerse mayor. "Siento que ese estereotipo no se ha apoderado de mi vida. No me ha llegado la edad en la que empiece a sentirme vieja. Digamos que lo único que me aterra es el día en el que tenga que cortarme el pelo. ¿Hasta cuántos años puede uno tener el pelo así de largo?", se pregunta.

¿Existe una edad para eso? Si los 40 son los nuevos 30, ¿qué más da? Viva el cabello largo. Vivan los 40.

MARU LOMBARDO
Redacción CARRUSEL

Twitter: @puntoyseacabo

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