Carrusel

La diseñadora Purificación García desembarca en Bogotá

La española acaba de abrir una tienda en el centro comercial Parque La Colina. Entrevista.

Purificación García

Purificación García es reconocida como una de las grandes gestoras de moda en España y Europa. 

Foto:

DIEGO SANTACRUZ

10 de marzo 2017 , 07:25 p.m.

Le cuesta hablar de sí misma y más si le piden que cuente quién es Purificación García. Amable, pero algo tímida, la diseñadora española se considera una gran profesional, disciplinada, constante, consecuente consigo misma y una mujer que no deja nada al azar.

García nació en un humilde hogar de inmigrantes españoles, que tras la guerra en su país se trasladaron a Uruguay en busca de una mejor vida. Reconoce que de sus padres sacó el espíritu de aventura y aprendió la disciplina férrea, por eso todo lo que empieza lo termina. Eso también le ha servido para que con pragmatismo y entereza se recupere de los tiempos difíciles en el negocio de la moda.

Madre de tres hijos, se confiesa insoportablemente perfeccionista y por eso insiste que ellos, María Ximena, Soledad y Marc, mejor que nadie, pueden dar cuenta de eso. “Mis hijos decían en una entrevista que he sido una madre súper pesada, pero que gracias a eso salieron grandes personas”, apunta con cierta pena. Por eso insiste que ser tan cuidadosa en los detalles ha resultado provechoso para el desarrollo de su carrera, pero no es tan bueno para su vida personal.

Curiosa y caprichosa, en el sentido de que hasta que no consigue lo que quiere no se queda tranquila, en cada viaje que hace tiene la necesidad que recoger información que le sirva de inspiración para crear sus nuevas colecciones. “Yo no me puedo ir de algún lugar si por mi mente o mis ojos no haya pasado algo que me haya hecho sentir emoción –repara–. Me han dicho: ¡Véte a Goa, en India, porque hay unas telas y unos fulares sorprendentes. Y me voy sin saber con qué me voy a encontrar y, de repente, era una mentira lo que me decían y no hallo nada. Pero lo hago porque siempre lo tengo que ver con mis propios ojos”.

Esta es la tercera vez que la diseñadora visita Colombia. En las dos ocasiones anteriores había conocido Barranquilla y Cartagena. Se declara enamorada de la geografía colombiana y, por supuesto, de la comida y la música. “Me encanta como bailan cumbia y salsa. De esta última he tomado clases particulares porque no estaba al nivel del grupo, pero yo me movía para un lado y la gente iba para el otro. La bailo muy mal. Es muy difícil, tienes que llevarlo en la sangre”, dice.

Otra de sus grandes pasiones es el arte, por eso le gusta tener colaboraciones de artistas en sus colecciones. Le resulta muy enriquecedor. “Lo hicimos con el pintor español Nico Munuena, que tiene obras con mucho colorido. A mí me gustan mucho las combinaciones extrañas de color como naranja con fucsia o turquesa con verde limón. Él ha hecho que nos pintaran imágenes de sus cuadros en telas de seda y algodón y hemos creado una minicolección llevada a chaquetas, pantalones, bolsos, fulares.

CARRUSEL aprovechó la visita a Bogotá de esta diseñadora que tiene 160 puntos de venta en Estados Unidos, España, Portugal, Oriente Medio, Polonia , México, Chile, Bolivia y Ecuador, para conocer más de su vida y creaciones.

He tenido muchas piedras en el camino, pero hay que saber caerse y levantarse. Siempre sacarás algo bueno de eso.

Usted tiene fama de ser una trabajadora incansable, ¿qué es lo más exagerado que ha hecho?
He dormido varias noches debajo de los tableros (esas tablas muy grandes que se usan en los desfiles) para estar pendiente de mi trabajo.

El cubo simboliza su marca, ¿por qué esa fascinación suya por esta figura geométrica?
Es una superficie polifacética. Se pueden hacer tantas cosas con un tubo y meterle tantas otras. Mi colección masculina lleva distintos tipos de cubos y nos hemos inspirado en un artista que los trabaja en blanco y negro. Mi vinculación con el arte está en colaboraciones con artistas plásticos como el español Carlos Maciá. Él hace instalaciones de poliuretano en la tienda en las que se establece una conexión con los clientes. Ellos sacan un trozo de ese poliuretano y se lo llevan a su casa para que hagan algo, un bolso o un globo y lo cuelgan en las redes sociales. Esto lo hemos hecho en tiendas de España, México y Chile.

¿A las nuevas generaciones de diseñadores de moda qué les diría para que no se queden en la intención de hacer empresa con su talento?
Deben tener pasión, ilusión y entrega porque si no todo el trabajo, que es tremendo y de muchas horas, no termina de cuajar. Y deben ser muy consecuentes, luchar por sus ideas y colecciones. Aunque caigan, hay que volver a empezar. Tener un partner es una suerte, pero muchos diseñadores tienen un ego profundo que no les deja trabajar con un socio, porque lo quieras o no, es el que financia y que tiene la última palabra. Pero a los diseñadores no les gusta esto porque tienen ese orgullo de que es lo que digo yo.

¿En este negocio es clave asociarse?
Si no tienes atrás un personaje así, no eres nadie, no haces nada. Mucha gente no quiere dar el brazo a torcer ni que le mande nadie, pero tengamos en cuenta que un socio, que es un capitalista, no va a invertir un dinero para dejar en manos del diseñador todo. Por eso hay tanto lío con las grandes marcas y los diseñadores. Yo creo que el matrimonio no termina de encajar porque cada uno no está en su sitio.

¿Para Purificación qué significa el ego?
Yo el ego lo he trabajado mucho tiempo haciendo terapias y asistiendo a charlas porque se te sube enseguida a la cabeza. Y es muy peligroso para un artista o diseñador. Todo lo que tenga éxito o triunfe está presente el ego y es problema de cada quien manejarlo bien o mal.

La enseñanza que más recuerda de sus padres…
Ellos fueron inmigrantes y grandes trabajadores. De España partieron al otro lado del mundo, a Uruguay, y por eso les admiro su sentido del riesgo. Dieron ese paso sin saber qué había más allá. Eso lo heredé de ellos.

Purificación García diseños

Diseño textil de Purificación García.

Foto:

PURIFICACIÓN GARCÍA

Purificación García diseños

Diseño textil de Purificación García.

Foto:

PURIFICACIÓN GARCÍA

Purificación García diseños

Diseño textil de Purificación García.

Foto:

PURIFICACIÓN GARCÍA

Purificación García diseños

Diseño textil de Purificación García.

Foto:

PURIFICACIÓN GARCÍA

Purificación García diseños

Diseño textil de Purificación García.

Foto:

PURIFICACIÓN GARCÍA

Purificación García diseños

Diseño textil de Purificación García.

Foto:

PURIFICACIÓN GARCÍA

Purificación García diseños

Diseño textil de Purificación García.

Foto:

PURIFICACIÓN GARCÍA

Diseños de Purificación García

Diseños de Purificación García

Foto:

Purificación García

Y esa prenda que no le gusta usar…
No soy de minifaldas. Uno debe conocer muy bien su cuerpo y saber lo que puede resaltar y lo que no se puede poner, por edad y por figura. Uno sabe perfectamente qué parte debe destacar. Uno es su propio estilista y ponerse frente al espejo y decidir qué usar y qué no.

¿Qué es lo que más compra?
Bolsos. Me encantan y eso que es incómodo pasar las cosas de uno a otro, pero no me gusta estar una semana con el mismo bolso. Tengo tantos que debo amortizarlos, ¿no? Y también tengo muchos tenis y ahora que entró el tema deportivo muy fuerte y hasta con un traje los puedes llevar. Hemos hecho colecciones con elementos deportivos. Ahora el deporte no se guarda en cajón y sacarse solo cuando vas al gimnasio. Salen para mezclarse con otras prendas del armario.

¿Qué le falta hacer en diseño?
Ropa para niño pero es muy complicado porque se deben tener las tiendas preparadas para niños, no hay espacios con ese concepto, las tallas son muy complicadas.

Lo que admira de sus hijos….
Ximena, mi hija mayor y que vive en Londres, trabaja en banca de inversión y en proyectos privados, sabe muy bien lo que quiere, es muy bien puesta, es muy ordenada y disciplinada, de las que dicen yo quiero este camino y sé que voy a llegar por ahí. De mi otra hija, Soledad, admiro su gusto, es una gran diseñadora, tiene dos tiendas y tiene unos coordinados maravillosos. Y de Marc, mi hijo, que cuando algo le gusta, realmente, dedica las horas que sea. Es muy persistente. Los tres están trabajando en Lonbali, un proyecto de bolsos personalizados, que se compran online.

Su nombre, Purificación, es de gran recordación… ¿Le ha pasado algo curioso con él?
Mi madre era muy religiosa y cuando yo nací se usaban muchos nombres religiosos como este o Encarnación, por eso me llamo Purificación. Pero prefiero que me digan Puchi. Recuerdo que alguna vez que fui a vender una de mis colecciones a una tienda por departamentos en Estados Unidos y allí me dijeron que al cliente no le iba a gustar mucho llamarme Purification García, como si estuviera purificada, y no me compraron nada. Esa marca me dijo que no, pero Bloomingdales y Harrods sí.

FLOR NADYNE MILLÁN M.
REDACCIÓN CARRUSEL
@NadyneMillan

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