Bogotá

TransMilenio por la séptima, más emoción que razón / Voy y vuelvo

Muchos han inundado las redes sociales con inexactitudes sobre el diseño del TM por esta vía.

Obras de infraestructura en movilidad

La Alcaldía dará a conocer el diseño final del TransMilenio por la carrera séptima a finales de noviembre.

Foto:

Cortesía IDU

11 de noviembre 2017 , 11:00 p.m.

A finales de este mes, la Alcaldía estará dando a conocer el diseño final del TransMilenio por la carrera séptima entre calles 32 y 200. Esto tiene inquietos a muchos que han vuelto a inundar las redes con inexactitudes e, incluso, falsas afirmaciones.

Ya me había referido aquí mismo al asunto. Y hoy vuelvo sobre él porque se siguen tejiendo verdades a medias, con poco fundamento y sofismas que a lo único que contribuyen es a sembrar dudas con poco sustento técnico.

Desde 1999 se ha venido hablando de intervenir, de alguna forma, la séptima y se han planteado cinco alternativas. Y no se ha logrado implementar ninguna. ¡Ninguna! Ni TM, ni tranvía, ni el corredor verde ni el TM angosto. A cualquier solución le sacan peros. Y el alcalde que llegó a proponer el metro por ahí, está hoy preso. A los críticos no les gusta nada, excepto que todo siga como está. Y entonces difunden cosas como que se acabará con la vía insignia del país (¿?), se expropiarán predios, se desvalorizarán las viviendas, se venderán buses Volvo porque es un negocio del alcalde. Lanzan conjeturas a diestra y siniestra, al mejor estilo de un taxista charlatán.

Por si fuera poco, en una reunión con vecinos se escuchó esta perla: “Ustedes lo que quieren es meter el TransMilenio para traernos a toda la chusma de Usaquén”. O qué tal esta otra: “¿Y será que con ese TransMilenio mi empleada al fin llegará temprano?”. Si es así como concebimos el desarrollo de Bogotá, pues apague y vámonos. Porque eso es precisamente lo que tiene a la capital como una de las más inequitativas del país y de la región. Y a esto no se refieren los opositores. Para no hablar de quienes cuentan con cierto poder e influencia y lo utilizan para oponerse con todo fervor a un proyecto que reclama la ciudad desde hace décadas. Todavía hay quienes creen que la séptima de hoy es la ideal, no se colapsa en las horas más críticas, no es peligrosa para los ciclistas ni para los peatones, y los andenes están divinamente.

Ningún argumento de estos apela a razones técnicas, que es en donde debería concentrarse el verdadero debate. Y para ello se necesita una ciudadanía informada, no una de 140 o 280 caracteres. En una reunión esta semana con urbanistas, académicos y expertos en movilidad, por ejemplo, me hacían caer en cuenta de que uno de los problemas del TransMilenio por la séptima será la distancia entre paraderos, que podría llegar a doce cuadras entre uno y otro. ¿Colapsarán ante la demanda de pasajeros? Este es un tema de fondo del que no se ha dicho nada.

También reflexionaban –los mismos expertos– sobre el tamaño de los buses, que podría no ser el apropiado para el corredor. Y que las estaciones van a requerir de espacios generosos que pueden afectar predios. O cuáles serán las características de los puentes vehiculares proyectados en la 85, la 92, la 100 y la 127. A todo esto es a lo que tiene que dar respuesta la Administración.

Pero la ciudadanía no se informa, digo yo, porque le pueden más las emociones.

Claro que tienen derecho a protestar, indignarse y oponerse a lo que consideren que atenta contra su calidad de vida. Ni más faltaba.

Lo que no resulta coherente es que lo hagan sin aportar ni sugerir alternativas. Sigo y seguiré defendiendo al grupo de vecinos de la séptima que, aun sin estar muy de acuerdo con el TM, organizaron mesas de trabajo, discutieron, esbozaron puntos de vista y sugirieron ideas para que, si se va a hacer TransMilenio, que al menos sea el mejor posible. Y se las aceptaron casi todas. Así se ejerce la verdadera ciudadanía: participando, proponiendo, informándose, compartiendo incluso con los que piensan distinto. Eso es lo que nos hace una sociedad mejor. No es atravesándose a las cosas per se o apelando al grado de influencia que se tenga para manipular incautos.

A propósito: ¿cuándo se hará sentir la Policía de Tránsito para impedir el absurdo parqueo de microbuses en la oreja de la calle 80 con Boyacá? ¡Por favor!

ERNESTO CORTES FIERRO
erncor@eltiempo.com@ernestocortes28

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