Bogotá

Patinetas eléctricas, una tendencia que toma fuerza en la movilidad

No contaminan, ahorran, ocupan poco espacio y se mueven con agilidad en el tráfico.

Patinetas

Estas patinetas, también conocidas como ‘scooters’, ganan popularidad.

Foto:

Héctor Fabio Zamora / EL TIEMPO

27 de junio 2018 , 07:03 p.m.

En la casa de Juan Fernando Vega había dos vehículos, el de su esposa y su camioneta. Pero desde que en el 2017 se compró una patineta eléctrica y con los meses la convirtió en su principal modo de transporte en Bogotá, decidieron vender el vehículo más grande.

Tiene 40 años y es operador bursátil. Vive en Calatrava (calle 128 con avenida Boyacá) y recuerda: “Para salir de allá hacia la 93 o hacia Unicentro me gastaba en carro 40 minutos en hora pico, en un tramo como de dos kilómetros, un trancón absurdo”.

Ahora considera que su calidad de vida ha mejorado y la movilidad inteligente se le convirtió en algo cotidiano: “Unas veces salgo con mi esposa en el carro, meto la patineta en el baúl, me visto con la chaqueta reflectiva y el casco, y donde ya no hay más confluencia de ruta con ella, me bajo y sigo en patineta. Cuando tenemos rutas muy diferentes, le paso por el lado y le da rabia porque sigo el camino y ella se queda en el trancón”, apunta entre risas.

En el último lustro, el mercado de estos vehículos eléctricos ha vivido una suerte de explosión, sobre todo en Asia, donde los gobiernos enfrentan la polución del aire a través de distintas medidas y soluciones, como la movilidad alternativa. De hecho, en Singapur funciona un sistema de scooters eléctricas (como también se las conoce) compartidas, llamado Pop Scoot. Estas se enfocan en resolver el último o el primer kilómetro y medio de los desplazamientos de la gente.

En Estados Unidos también hay dos sistemas en ciudades tan importantes como San Francisco, Washington y San Diego; se llaman Bird y Lime-S. Los ciudadanos las toman en distintos puntos, se desplazan y al final pagan una tarifa vía aplicación de celular.

Por ahora, tanto en Bogotá como en Europa, el uso de estos vehículos no contaminantes es más de tipo privado, cada quien adquiere el suyo y lo utiliza a su modo. Pero en las calles del Distrito, una comunidad ha tomado velocidad desde el año pasado: se trata de Vive tu Migo, un grupo de 270 usuarios que se reúnen cada tanto para rodar, engallar sus patinetas y compartir experiencias de uso.

Néstor Mendiola es el líder del combo y pionero en la difusión de esta tendencia. “Encontramos que estas patinetas podían resolver problemas, como la movilidad. Hoy, este vehículo puede andar por la ciclorruta (pues no es una moto eléctrica, además de que la persona va de pie) y por la calzada vehicular. Creemos que el Distrito debe fomentar esta alternativa, a la par con la bicicleta. No todos pueden ni quieren usar cicla, como las personas con discapacidad física”, señala Néstor, en el sector de El Polo. Para conocer más de esta tendencia en la capital se puede ver el sitio web vivetumigo.com.

José David Ferro, por ejemplo, vive en la calle 106 con carrera novena. Es empresario y hace un tiempo se convirtió en profesor de la Universidad Sergio Arboleda (calle 77 con carrera 14). A él le ocurría lo mismo que a Juan Fernando: “¡43 minutos! en el carro o en un taxi desde mi casa hasta la U. Ahora me demoro 13 minutos en la scooter, es rápido y relajado. Antes pensé en una bicicleta, pero me quedé con la patineta porque es fácil de guardar (se puede plegar), y además uno no suda”.

Opciones

En el mercado bogotano aún hay pocas opciones para adquirir estos ‘deslizadores’ parecidos a los que se veían en las películas de Volver al Futuro. Sin embargo, hay tiendas virtuales como City Surf (citysurf.co) que sí ofrecen varios modelos y repuestos para acudir cuando hay daños o se averían piezas del motor, las baterías o los rodamientos.

Néstor Mendiola, de Migo, resalta: “La mayoría de los miembros de la comunidad son empresarios, jefes de oficinas y ejecutivos júnior. Luego se empezaron a sumar estudiantes y personas del sur, del sector Tintal. Al verlo, algunos creen que es un aparato para ricos, pero no; esto también ahorra mucho dinero y tiempo a los menos favorecidos, además de que es de muy fácil mantenimiento”.

A propósito, cada vez que alguien se une a la comunidad recibe una capacitación de 45 minutos, pues como expresan entre ellos, son consecuentes con la ciudad, respetan a los otros actores viales, empezando por los peatones, y buscan moverse de la manera más segura, usando elementos reflectivos, casco y guantes, entre otros.

Sobre la patineta eléctrica, en la cual se mueve unos 23 kilómetros diarios (cada carga de batería da hasta para 45 kilómetros), Juan Fernando sostiene: “Para mí, es un gusto chic. Siempre la miran y me preguntan por ella. Además, puedes usarla para ir a una cita de trabajo o una cena sin problemas, y plegarla bajo una mesa, ir con tu computador portátil en el moral. La recomiendo, es para gente con espíritu diferenciador”.

Lo mejor, coinciden estos ‘patinetos’, es que usar sus vehículos es muy fácil: solo hay que dar un primer impulso, luego oprimir el botón de aceleración con el pulgar, mantener el equilibrio y estar atento a los frenos para evitar accidentes o caídas.

FELIPE MOTOA FRANCO
EL TIEMPO 
En Twitter: @Felipemotoa

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