Bogotá

Gero, la fundación que nació tras la muerte de un ciclista

Gerardo Romero murió subiendo a Patios, un auto lo arrolló. Su familia no quiere otra tragedia.

Gerardo Romero

Gerardo Arturo Romero Navarrete (1982-2017), soñador, se aficionó a la bicicleta desde pequeño. La fundación Gero está inspirada en su vida y su legado.

Foto:

Cortesía Emiro Romero

22 de junio 2018 , 08:02 p.m.

El 12 de septiembre del 2017, a las 5:40 de la mañana, sonó el teléfono y Emiro Romero recibió la peor noticia: su hermano, Gerardo, había fallecido.

Desde los 10 años, los hermanos se apasionaron por la bicicleta; la primera travesía que emprendieron este par de aventureros fue a las represas del Sisga y Neusa; se aficionaron tanto que subían tres veces a la semana al alto de Patios. Incluso pedaleaban juntos hasta su trabajo. Tenían una empresa familiar. Gerardo, profesional en administración de empresas, cumplía la función de dar ideas para que Emiro las ejecutara.

El día del accidente, Emiro no pudo ir con él a pedalear. “Yo estaba en Cali en un viaje de trabajo; él iba con un amigo, y en la curva de la 27 con 4.ª, un vehículo particular perdió el control, parece que por exceso de velocidad y por el uso de elementos distractores (el celular); eso sigue en investigación. Lo único que sé es que el carro lo chocó, él cayó sobre el panorámico, agonizó durante dos minutos y falleció, allí en Patios”, recuerda entre lágrimas.

Gerardo tenía esposa y dos hijos de 5 y 8 años, quienes también lamentaron lo ocurrido. Hoy mantienen vivo su legado: cuidar el medio ambiente, reciclar, reutilizar y montar bici con responsabilidad.

“Él siempre llevaba la luz roja atrás y la blanca adelante, como debe ser; su casco y chaleco reflectivo; era muy prudente”, cuenta Emiro.

Luego de esta tragedia, sus parientes decidieron crear la Fundación Gero, la cual realiza campañas de prevención y sensibilización en Bogotá. Con esta iniciativa buscan mitigar los accidentes fatales.

“Nosotros pretendemos promover acciones de seguridad involucrando a todos los actores viales. Para los conductores tenemos recomendaciones como: no manejar viendo el teléfono móvil, respetar las señales de tránsito, no exceder los límites de velocidad y que den un espacio prudente para que los pedalistas puedan rodar con tranquilidad, y para los ciclistas sugerimos usar los elementos de protección, el casco, las luces, los chalecos reflectivos, y que hagan uso de la ciclorruta”, explica Daniel Viasus, uno de los encargados.

La Fundación Gero realiza campañas de sensibilización, consistentes en rodadas por Cundinamarca usando placas en la parte de atrás de la bicicleta para que los conductores guarden una distancia de 1,5 metros; además, llevan un estand y cuentan la historia de Gerardo. También llevan mensajes para que los conductores manejen las emociones negativas al conducir. 

Siguiendo el legado que dejó Gerardo, la fundación quiere fomentar el emprendimiento sostenible, dándoles una semilla financiera a quienes tengan proyectos amigables con el medioambiente y con la bicicleta.

Pese al accidente que cobró la vida de su hermano, Emiro sigue amando el ciclismo. “La bicicleta no tuvo la culpa, fue el error de un conductor; eso sí, ya no subo a Patios porque para mí es muy difícil pasar por el lugar donde mi hermano falleció”, relata.

“Creamos la fundación en septiembre, nos ha ido muy bien, ese es un claro ejemplo de que esta (la fundación) siempre fue el sueño de Gerardo, él es nuestro ángel”, cuenta Daniel.

Y cómo no pensar que el cielo está de su lado si hasta Rigoberto Urán ha apoyado sus campañas con mensajes que hacen un llamado de atención a todos los actores viales. Emiro recuerda que en una ocasión, el ciclista famoso le dijo: “En los accidentes todos somos culpables; por un lado están los ciclistas que no usan casco, elementos de protección y no se hacen visibles para los carros, y por el otro, los conductores que van con exceso de velocidad y chateando, eso nos hace a todos responsables”.

El recuerdo de Gerardo impulsa a los integrantes de la fundación, que concientizan a los ciudadanos para que transiten con precaución.

“Gerardo y yo somos muy amigos, y digo somos porque él sigue aquí conmigo susurrándome las ideas creativas que en vida planteaba. No quiero que otra persona tenga que lidiar con el dolor que yo sentí, y sé que mi hermanito es muy feliz con todo esto”, concluye Emiro, mientras una lágrima se desliza por su mejilla. Le encantaría rodar con Gerardo una vez más.

LUISA SÁNCHEZ
Especial para El Tiempo

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