Bogotá

Las historias de vida detrás de los pacientes de la fundación Teletón

Pese a la difícil situación que atraviesa, este 23 y 24 de febrero se hará el evento.

Yesid Ricardo Rueda y Benny Zurita Rolon

Yesid Ricardo Rueda y Benny Zurita Rolon participarán en Teletón 2018.

Foto:

Carol Malaver / EL TIEMPO

22 de febrero 2018 , 07:45 p.m.

Acababan de llegar al hotel. Apenas estaban conociendo la ciudad. Los invadía algo de nerviosismo. Se preparaban para asistir a Teletón 2018, que busca recaudar fondos para personas en condición de discapacidad física y motora. Están dispuestos a dar a conocer su testimonio, a pesar de las críticas que han rodado por las redes en contra de la labor de esta fundación. 

“Lo primero que te explico es que a nosotros nadie nos ha dicho qué tenemos que decir. Te voy a contar toda la verdad de lo que me pasó”, dijo Yesid Ricardo Rueda, de 28 años, mientras se acomodaba sobre su silla en una sala de espera.

Este joven nació en Barranquilla y como muchos vivía con su familia: padre, madre, hermana y sobrina. Estaban unidos y felices y salían adelante con los ingresos que venían de una pequeña tienda en el barrio Los Cusules.

Hizo su bachillerato en el Liceo Moderno de Soledad (Atlántico) y se graduó en el 2006, pasó por varias carreras universitarias pero lo que realmente lo apasionaba era el ciclismo. “En el deporte comencé en el 2004 y fui surgiendo poco a poco. Entré a la selección Atlántico, como a los 15 años, y luego empecé a ser campeón nacional en diferentes pruebas. Fui, por ejemplo, a los Centroamericanos y del Caribe. Mejor dicho entrené y viajé como un deportista profesional”.

El deporte lo alternaba trabajando en los pequeños negocios de la familia, panadería, ferretería, venta de celulares. Era una vida normal que cambió un día cualquiera. “Hace dos años, una semana después de Semana Santa, me levanté a las 7 de la mañana para ir al trabajo”.

Caminó por los barrios buscando coger el bus que lo llevaría. “Yo iba hablando por celular como a las 7 de la mañana cuando escuché el sonido de unas motos. Luego me gritaron: ¡Quieto! ¡Quieto!, el celular”. Yesid volteó, vio sus rostros, pero no sus armas.

Entonces solo atinó a correr hasta que dos pasos después escuchó un extraño sonido y sintió un tiro en su espalda. Cuando intentó levantarse la tarea fue imposible. Fue consciente del momento exacto de la transformación de su vida. “Le hablé a una señora, le dije que no me dejara morir, también a Dios”.

Le hablé a una señora, le dije que no me dejara morir, también a Dios

La bala había atravesado toda su médula espinal y dañado la vértebra torácica (T11). Estuvo a punto de desangrarse. “Lo peor es que me hicieron el paseo de la muerte, me llevaron de hospital en hospital. En la Clínica Adelita de Char, por ejemplo, me cerraron las puertas. Luego me condujeron a a la Campbell en Barranquilla en donde por fin me operaron”.

Fue un mes entero tratando de recuperarse, todo para que un día un médico le dijera de forma descarnada y sin anestesia: “Tú te quedas en una silla de ruedas y no caminas más”. Yesid dice que nunca olvidará esas palabras porque las sintió como una sentencia de que su vida se había acabado.

Luego comenzó un proceso interno para aceptar las consecuencias físicas de las balas y, en ese tránsito, conoció a Teletón gracias al único médico que lo trató bien en el proceso de recuperación, el mismo que le dijo por qué una operación estaba contraindicada. “Él me insistió para que conociera la fundación. Estaba seguro de que con la rehabilitación iba a lograr muchas más cosas”.

Yesid cuenta que el ingreso a la fundación fue fácil, muy fácil. “Ese mismo día me dijeron que me iban a atender varios profesionales, psicólogos, fisioterapeutas, psiquiatras. En menos de dos meses me llamaron a las primeras citas. Hoy sigo en terapias”, contó, pero lo que más lo anima es todo lo que tiene que ver con la inclusión, dice que el consejo siempre fue ser lo más independiente posible. “Eso es lo que más le agradezco a Teletón, la inclusión laboral y de estudios. Saber bajarse de un taxi, de un carro, es muy importante. Por eso los que sabemos qué es volver a nacer le decimos sí a Teletón”.

Lo mismo dijo Benny Zurita Rolon, un joven de 20 años, también víctima de la delincuencia en la misma ciudad: Barranquilla. “Vivo con mis papás y hermanos”. Este joven alcanzó a terminar su bachillerato en el colegio La Salle del barrio El Valle y se preparaba para ingresar al Sena a estudiar electricidad industrial. Tenía solo 18 años.

Cuando casi lo matan el sol estaba más brillante que de costumbre. “Pasamos el día bacano con mi familia, pero en la tarde mi hermano me llamó para que lo ayudara en un trabajo de soldadura en la noche, en el local de un señor”.

A las seis se encontraron en el centro pero el trabajo se frustró cuando se dieron cuenta de que faltaba un material, entonces cada hermano resolvió regresar a su casa. “A las 8:30 cogimos un bus. Mi mamá me llamó, estaba preocupada de no verme en la casa pero yo le expliqué que ya casi llegaba al barrio San Luis, ya eran casi las nueve de la noche”.

A las 9:30 p. m. no transitaba ni un alma por el barrio, pero sí se movilizaban dos hombres en dos motos que detectaron a Benny justo en la puerta de su casa. “Vi que apagaron las luces, dije: ‘¡mierda, me van a joder!’”.

Vi que apagaron las luces, dije: ‘¡mierda, me van a joder!’

Y sí, lo jodieron. Uno de los hombres le sacó un revólver y le pegó con la cacha en su cabeza. “Yo les decía que no tenía nada de valor, solo las herramientas y 30.000 pesos que mi hermano le mandó a mi mamá”.

El joven les entregó el teléfono pero aun así lo siguieron atacando. “Yo me fui a los golpes con ellos. Eso fue lo peor que pude hacer, porque uno de los tipos se cayó y me disparó cinco veces. Un tiro me entró por la garganta y me impactó la médula”.

Cuando su mamá, Anaís, salió, Benny estaba tirado en la mitad de la calle. “Yo gritaba: me mataron a mi hijo, me oriné, perdí la conciencia, todo fue una confusión”. Los vecinos lo llevaron en moto a El Paso Santamaría y luego fue transferido al hospital Barranquilla en donde les dijeron que él no volvía a caminar. Eso fue el 11 de mayo del 2016.

“Llegamos a Teletón por información de mi jefe. Allí me atendió la psicóloga, yo estaba destruida, le hablaron con la verdad a mi hijo, lo rehabilitaron. Como madre, no tengo queja alguna de la fundación. ¿Qué sería de nosotros sin ellos?”, dijo Anaís.

Hoy estos dos jóvenes son otros, buscan trabajo, quiere triunfar. Yesid, por ejemplo, sabe todo lo malo que habla la gente sobre Teletón pero es enfático en decir: “No estoy de acuerdo con ese concepto. Yo llevo dos años en terapias. Contar mi historia no es generar lástima, por el contrario, cuento todo lo que he podido lograr y ser un espejo para otros. También sé de expacientes que hablan mal pero yo creo que es porque no se esforzaron. Uno tiene que poner de su parte. Les digo a los críticos: ojalá nunca les pase lo que a mí y que luego necesiten una fundación y ya no exista. Un atraco nos dejó sin caminar, Teletón nos devolvió la vida”.

Contar mi historia no es generar lástima, por el contrario, cuento todo lo que he podido lograr

Usted puede ayudar

Teletón se realizará el 23 y 24 de febrero y tendrá una transmisión en vivo por los tres canales durante 27 horas.

El evento del 2017 cerró el tablero con 7.605’011.199 y la meta para este año es de 7.605'011.200 pesos.

Las donaciones pueden hacerse en el Banco de Bogotá, cajeros ATH, Homecenter, Baloto, Claro, Cruz Verde, entre otros.

Toda la información se puede conseguir en
www.teleton.org.co

CAROL MALAVER
Subeditora BOGOTÁ
En Twitter: @carolmalaver
carmal@eltiempo.com

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