Bogotá

El cerebro que mueve 4,5 millones de pasajeros en 8.500 buses

A una sala llegan grabaciones de 615 cámaras: ven lo que pasa en 138 estaciones de TransMilenio.

Centro de Control Maestro de TransMilenio

En el Centro de Control Maestro de TM hay 96 operadores, divididos en turnos, desde las 3 a. m. hasta la 1 a. m.

Foto:

Néstor Gómez / EL TIEMPO

09 de diciembre 2017 , 11:00 p.m.

Probablemente, cada habitante de Bogotá tenga algo por contar sobre su experiencia en el sistema de transporte masivo de la capital. Quejas por el mal servicio, reclamos porque las puertas de las estaciones parece que nunca funcionan o malos ratos generados por las demoras en las rutas.

Sin embargo, muchos no dimensionan la logística que existe detrás de un sistema que moviliza más de 4’500.000 personas al día y en cuyo funcionamiento participan 26.200 empleados. Esta es una radiografía de lo que ocurre al interior del servicio que unos odian y otros aman, pero que, sin duda, durante casi dos décadas ha sido ícono de la capital del país.

¿Ha pensado alguna vez que, a diario, cuando sale a tomar una ruta troncal en una de las 138 estaciones de la ciudad, otros tres millones de personas están haciendo exactamente lo mismo? Todos los días, durante las horas pico, los buses articulados del sistema mueven el equivalente a la población total de Barranquilla. Así es difícil no ir codo a codo, junto a otra persona, en uno de los 2.006 buses articulados que circulan por los carriles exclusivos. Lo mismo ocurre en los vehículos del SITP, que llevan, de un lado al otro de la ciudad, aproximadamente al total de los ciudadanos de Bucaramanga. Todos, en una flota de 6.400 buses.

La experiencia por contar puede ser más crítica si usted frecuenta estaciones como la del Portal de las Américas, el del Norte o el de la 80, ya que estos son los de mayor demanda. En las Américas, a las 6 de la tarde, se pueden conglomerar hasta 85.000 personas –el de mayor afluencia–, seguido por el portal del Norte, con 83.000, y el de la calle 80, con 71.000.

Pese a que la demanda del servicio es de tal magnitud, el sistema no está preparado para suplir la necesidad de transporte que tiene la ciudad. Según el subgerente general de TransMilenio, Gustavo García, actualmente hay un atraso operacional de 12 años. Es por esto que hoy por hoy existen solo 114 kilómetros de carriles exclusivos, cuando, para la fecha, deberían ser 388 los construidos. Es decir, la ciudad cuenta con solo nueve troncales de las 22 que se preveían para esta época.

Frente a esto, TransMilenio reconoce que los problemas que los usuarios denuncian se deben, en su mayoría, a este déficit. “No estamos ofreciendo el servicio que se merecen los bogotanos, pero trabajamos a diario para mejorar, mientras construimos una visión a largo plazo”, señala García.

No estamos ofreciendo el servicio que se merecen los bogotanos, pero trabajamos a diario para mejorar, mientras construimos una visión a largo plazo

¿Quién vigila el sistema?

Cuando tantas personas confluyen en las diferentes estaciones, buses y paraderos, es inevitable que no ocurran cosas que se salen de lo normal: robos, accidentes, desmayos, riñas y otros escenarios quedan registrados en las 615 cámaras instaladas dentro y fuera de las estaciones y son monitoreados por 96 operarios que trabajan de 3 a. m. a 1 a. m. del día siguiente en el Centro de Control Maestro.

Este centro agrupa el esquema de seguridad de TransMilenio, y a este también llegan las imágenes de los 10 Centros de Control Zonal y los reportes de los supervisores que trabajan en la vía.

Jhonathan Mayorga es auxiliar operativo y apoya el circuito cerrado de televisión. Explica que, además de reportar anomalías, uno de los trabajos que realiza es detectar la alta demanda en las estaciones. “Los fines de semana, por ejemplo, estaciones como Avenida Jiménez colapsan por los madrugones. En ese caso debemos solicitar que estos sitios sean evacuados con los buses más rápidamente”, explica. Es así como la empresa de transporte programa su operación día a día, usando el registro de usuarios que pasan por los torniquetes, sumado a lo que las cámaras muestran.

Además, Mayorga agrega que cuando hay una eventualidad como el accidente de un pasajero, este es reportado a la Secretaría de Salud, que es la autorizada para prestarle atención. “Lo más fuerte que he visto a través de las cámaras es la muerte de un hombre dentro de una de las estaciones, producto de una pelea entre barristas”, cuenta Mayorga. Ese día debió reportar al comando de policía, que opera en el centro de control, lo que sus ojos veían para que de inmediato intervinieran en el hecho. “También hay personas que más o menos a las diez de la noche hacen escenas con sus parejas, creen que están solos y se dejan llevar”, finaliza.

El nivel de detalle del software es tal que le permite a Jhonathan ver si un vehículo en particular está detenido, en qué punto de la ciudad se encuentra y hace cuánto tiempo está en esa situación. Por su parte, los conductores se valen de una serie de procedimientos que les permiten reportar cualquier novedad a la que se enfrenten durante la ruta. Uno de estos procedimientos evitó que en el 2014 ocurriera una tragedia cuando miembros de la barra de un equipo de la ciudad secuestraron un articulado y amenazaron a su conductor con un arma blanca.

Para apoyar a quienes desde una sala monitorean lo que pasa en las calles, se encuentran 855 vigilantes y 530 policías, que reportan lo que ocurre, mediante intercomunicadores.

‘Transmi’ después de las 11

Durante los días hábiles, el Sistema de Transporte Masivo opera entre las 4 a. m. y las 11 p. m. Durante las horas en las que los buses salen de las calles, empieza un trabajo que, para TransMilenio representa inversiones millonarias. Una vez los vehículos retornan a los patios, comienza su proceso de lavado interior y exterior, mantenimiento mecánico preventivo y correctivo y revisión exhaustiva de presencia de objetos extraños en su interior.

Mientras tanto, en las estaciones, el personal de limpieza se encarga de quitar, uno a uno, hasta mil chicles que son dejados en el piso de una sola estación cada día y de recoger aproximadamente una tonelada de basura tirada en todas las estaciones.

Durante el 2016, en las jornadas de trabajo nocturnas se cambiaron 263 motores e igual número de tarjetas electrónicas, ambos dispositivos son los responsables del funcionamiento de las puertas de las estaciones. Es por eso que quizás en más de una oportunidad usted se encontró con una puerta que no funcionaba. Andrés Cardona, responsable de infraestructura del sistema, explica por qué estos dos elementos se dañan con tanta frecuencia.

“En las noches, nuestros técnicos se dedican a dejar todo en perfecto estado, pero nos enfrentamos a un problema una vez iniciamos operación. Los usuarios se aglomeran en las líneas amarillas y evitan que las puertas se cierren. Estas, después de tanto intentar cerrarse, se apagan o se dañan”, concluye. Si se considera que cada motor cuesta cerca de 5 millones de pesos y cada tarjeta puede valer 3 millones y medio, TransMilenio invirtió más de 2.000 millones de pesos solo en estas reparaciones.

Ahora, quizás cuando de nuevo se vea en medio de una situación digna de contarla a sus amigos y familiares, podrá tener otra perspectiva.

MARÍA CAMILA BERNAL DURÁN
EL TIEMPO ZONA
En Twitter: @camibernald

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