Bogotá

El Papa llama a ser ‘constructores de paz’ en histórica misa

Cerca de 1,3 millones escuchó en el parque Simón Bolívar la multitudinaria misa de Francisco.

Papa Francisco en el parque Simón Bolívar

Las puertas del parque Simón Bolívar se abrieron desde las 5 de la mañana. Miles de familias colombianas y extranjeras asistieron a la misa campal.

Foto:

Mauricio Dueñas / EFE

08 de septiembre 2017 , 12:32 a.m.

El fuerte chubasco inesperado que cayó sobre Bogotá desde el mediodía hasta entrada la tarde, después de una mañana de pleno sol, no movió un milímetro a más de 1,3 millones de colombianos y extranjeros que esperaron a Francisco para su misa en el parque Simón Bolívar de Bogotá.

Todos tuvieron que caminar varios kilómetros y aguardar, algunos incluso por cerca de diez horas, hasta que la figura vestida de blanco apareció en el papamóvil. Eran ya más de las 4 de la tarde, y para ese momento, ya la lluvia había cesado.

Un Francisco siempre sonriente llamó al país a la unidad y a deponer “los intereses mezquinos o particulares” y a no volver a los tiempos de la Patria Boba; fustigó la corrupción y, como lo ha venido haciendo en las 24 horas que completa ya en el territorio nacional, clamó por la paz en su homilía, a la que llamó, por si quedaba alguna duda, ‘Constructores de la paz, promotores de la vida’.

Así va el ingreso de miles de personas al Parque Simón BolívarEl ingreso para la misa con el Papa irá hasta las 2:00 p.m., cuando se consagrará el lugar.
Así va el ingreso de miles de personas al Parque Simón Bolívar

El pasaje del Nuevo Testamento de la multitudinaria misa recordó el momento en el que Jesús le ordena a Simón Pedro “navegar mar adentro”, a pesar de todas sus dudas y temores frente a la tormenta.

“También aquí, como en otras partes, hay densas tinieblas que amenazan y destruyen la vida: las tinieblas de la injusticia y de la inequidad social; las tinieblas corruptoras de los intereses personales o grupales, que consumen de manera egoísta y desaforada lo que está destinado para el bienestar de todos; las tinieblas del irrespeto por la vida humana que siega a diario la existencia de tantos inocentes, cuya sangre clama al cielo; las tinieblas de la sed de venganza y del odio que mancha con sangre humana las manos de quienes se toman la justicia por su cuenta; las tinieblas de quienes se vuelven insensibles ante el dolor de tantas víctimas”, señaló el Papa latinoamericano.

El mensaje de no dejarse vencer por el miedo y la indiferencia, en el que ha insistido ante los jóvenes que por millares han acudido a escucharlo, también estuvo presente.

Francisco les recordó a los colombianos que “habitan una tierra de inimaginable fecundidad, que podría dar frutos para todo”.
Sin embargo, advirtió, las divisiones y la puja por los intereses personales amenazan ese mar de posibilidades.

En este sentido, señaló con insistencia: “Nosotros podemos enredarnos en discusiones interminables, sumar intentos fallidos y hacer un elenco de esfuerzos que han terminado en nada”. “Esta nación también sabe de ello, cuando por un periodo de 6 años, allá al comienzo, tuvo 16 presidentes y pagó caro sus divisiones”, expresó en abierta alusión a la Patria Boba, el periodo histórico en el que la división entre los criollos le abrió paso a la cruenta Reconquista española.

El Papa aseguró que el mandato de Jesús –“Navegar mar adentro”– no era solo para Simón Pedro: “A él le ha tocado navegar mar adentro, como aquellos en vuestra patria que han visto primero lo que más urge, aquellos que han tomado iniciativas de paz, de vida. Echar las redes entraña responsabilidad”, afirmó.

El llamado fue a trabajar en “la defensa y en el cuidado de la vida, particularmente cuando es más frágil y vulnerable: en el seno materno, en la infancia, en la vejez, en las condiciones de discapacidad y en las situaciones de marginación social”. Como ya lo había hecho en su mensaje a los obispos, Francisco insistió en proteger la vida “desde el vientre materno hasta su natural conclusión”.

De acuerdo con el sumo pontífice, “hace falta llamarnos unos a otros, hacernos señas, como los pescadores, volver a considerarnos hermanos, compañeros de camino, socios de esta empresa común que es la patria”. Y luego soltó una frase contundente: llamó a “hacer lugar al bien común por encima de los intereses mezquinos o particulares”.

El mensaje del santo padre fue que la fragilidad humana, como la “historia de violencia y división” que han tenido los colombianos, no tiene por qué definir el final del cuento. “Jesús –afirmó Francisco– nos invita a ir mar adentro, nos impulsa al riesgo compartido, a dejar nuestros egoísmos y a seguirlo. A perder miedos que no vienen de Dios, que nos inmovilizan y retardan la urgencia de ser constructores de la paz, promotores de la vida”.

BOGOTÁ

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