Bogotá

Un recorrido místico a solo hora y media de Bogotá

Los municipios de la Sabana son una buena opción para divertirse y explorar en familia.

Un recorrido místico a solo hora y media de BogotáLos municipios de la Sabana son una buena opción para divertirse y explorar en familia y con los amigos. Desde turismo religioso y de observación hasta de aventura.
Mina de sal de Nemocón

Abel Cárdenas / EL TIEMPO

11 de diciembre 2017 , 09:19 a.m.

A 80 metros de profundidad, en las entrañas de la mina de sal de Nemocón, vivimos algo “mágico, místico y único en el mundo”, tal y como nos lo advirtió Alfonso Espitia, el guía que nos acompañó una hora y 40 minutos por los socavones de más de 500 años de antigüedad de este municipio.

Un abismo de piedra y sal se vislumbra entre luces azules, amarillas y verdes en el costado izquierdo de la mina; quien ve esto por primera vez queda maravillado, así como le sucedió a nuestro grupo de cuatro viajeros. Los espejos formados por piscinas de salmuera crean el efecto óptico que genera adrenalina. Aquí, una foto simulando un salto o mirando hacia el abismo es imperdible, claro está, con la asesoría y la ayuda del guía.

Cuesta imaginar que lo que parecen largas gotas congeladas cayendo del techo y que hacen mágico el efecto, tardaron en crecer un centímetro por año, y que esculturas como el corazón de Nemocón y la esfera en la que levita la Virgen del Carmen fueron talladas in situ por mineros.

El recorrido se nos hizo corto. Todo el tiempo se está aprendiendo sobre la historia de la sal, heredada de nuestros antepasados muiscas, y además nos era impensable no ingresar al escenario en el que se grabó la película Los 33. En este punto hay una réplica del socavón en el que quedaron atrapados los mineros de Chile y de la cápsula en la que fueron sacados con vida, después de 17 días bajo tierra. Solo allí se puede dimensionar el milagro y la odisea de aquel rescate.

Lo mejor de todo es que esta visita la pueden hacer, sin problema, niños y adultos mayores, durante cualquier día de la semana y está a prueba de claustrofóbicos. La mina se encuentra solo a hora y media de Bogotá.

Aquí se puede hacer de todo. Lo mejor es recorrer el pueblo en bicicleta

Al mediodía, nos dirigimos de Nemocón hacia Suesca, un viaje de media hora en carro. Una tarde de aventura nos esperaba: canoping, espeleología, rápel, ciclomontañismo y escalada sobre roca son algunas de las actividades que ofrece este destino para los amantes de la aventura extrema.

Las Rocas de Suesca son el punto al que hay que llegar, están a menos de siete minutos del parque fundacional. Cualquier persona del pueblo amablemente puede indicar el camino que se debe tomar, sin salirse de la vía principal que conduce a Sesquilé.

Otra maravilla natural nos deslumbra. Las formaciones rocosas que atraviesan las líneas del tren de la Sabana son frecuentadas por escaladores novatos y expertos. “Aquí se puede hacer de todo. Lo mejor es recorrer el pueblo en bicicleta”, nos dice, mientras observa desde el prado a los escaladores, Andrés Celis, un joven de 18 años que nos recomienda un hermoso hotel colonial para pasar noche.

La herencia muisca sigue viva

Estamos otra vez bajo tierra, esta vez en la primera maravilla de Colombia: la Catedral de Sal de Zipaquirá, a 60 metros de profundidad. Un espectáculo que mezcla perfectamente el diseño arquitectónico y artístico dentro de los socavones de sal con las creencias religiosas de los mineros.

En nuestro segundo día de viaje realizamos el que es tal vez el viacrucis más hermoso de Colombia: 14 estaciones narran la pasión de Cristo en enormes esculturas de sal y mármol.

El recorrido dura una hora, es pausado y la gran altura de los socavones hace que el aire circule a la perfección y se tenga suficiente oxígeno hasta para 3.00 personas adentro. Tuvimos tiempo para tomar fotos y comprar uno que otro recuerdo en la tienda de souvenirs más profunda en la que hayamos estado y tomarnos incluso un buen tinto.

Después de una mañana de turismo religioso en Zipaquirá, ahora vamos hacia Sesquilé, para conocer la mítica laguna de Guatavita, la cuna de la leyenda de El Dorado. A una hora y 20 minutos de viaje, desde la Catedral de Sal, comenzamos un ascenso de una hora por un sendero de escaleras en piedra. A 3.100 metros sobre el nivel de mar somos testigos de la mística imagen que refleja el verde esmeralda de la laguna, la misma que quisieron desocupar los conquistadores, enloquecidos por la leyenda. Pero, como la fuerza de la naturaleza todo lo vuelve a poner en su lugar, este sitio sagrado se ha venido recuperando y el nivel de la laguna sigue subiendo.

Toda la caminata fue una inmersión en las leyendas, historias y palabras muiscas que aún se conservan, gracias a los indígenas que siguen transmitiendo el verdadero Dorado: su conocimiento.

“Paren un momento aquí, para que el pquyquy se tranquilice”, nos dice el guía, un muisca del resguardo de Sesquilé, refiriéndose a nuestro agitado corazón.
Deambular por los alrededores de la laguna también fue la oportunidad para conocer las plantas sagradas y vivir la experiencia de estar dentro de una auténtica casa ceremonial muisca. Un encuentro con nuestras raíces.


Finalmente, después de varias horas, nos vamos revitalizados de la mítica laguna. Aquí una buena opción es pasar la noche en el hermoso pueblo blanco de Guatavita, amanecer con la vista que ofrece el embalse Tominé y disfrutar de su amplia gastronomía.

El regreso a Bogotá, en esta ocasión por La Calera, nos tomó hora y media. En este municipio es casi obligatoria una corta parada para comprar arepas de maíz en la plaza de mercado. En el último tramo, antes de que empiece a caer el día, en un atardecer de película que nos aguardaba el embalse San Rafael, fue inevitable detenernos en uno de los miradores y tomar un delicioso vino caliente para despedir nuestro viaje.

Datos de servicio

Qué llevar

Lleve ropa y zapatos cómodos, bloqueador solar, hidratación y abrigo, porque las noches son muy frías.

Peajes

En la Ruta El Dorado se encuentran tres peajes. Andes: 8.100 pesos, El Roble, 8.300 pesos y Patios, 8.300 pesos.

Hoteles

En la Ruta El Dorado se encuentran tres peajes. Andes: 8.100 pesos, El Roble, 8.300 pesos y Patios, 8.300 pesos.

Entradas

Nemocón: $ 24.000, adultos y $ 14.000, niños. Catedral de Sal: $ 30.000 y $ 22.000, niños. Laguna de Guatavita: $ 12.000.

Otros sitios para visitar

Bogotá 

Si viene de afuera de la capital, ir al centro histórico de La Candelaria es una gran opción. Visite el Museo de Botero, cuya entrada es gratuita; el Museo de Oro, el Museo Nacional y la Basílica Mayor.

Chía

Este municipio es un paso obligado de nuestro viaje. Allí puede detenerse en el puente Del Común o en el castillo Marroquí y visitar el parque temático de Centro Chía.

Suesca

Alquilar una bicicleta y recorrer los paisajes de Suesca cuesta entre 25.000 y 35.000 pesos, y escalar tiene un costo que oscila entre los 50.000 y 80.000 pesos. Además se encuentra hospedaje desde 100.000 pesos.

Guatavita

El pueblo blanco de Guatavita es ideal para almorzar y disfrutar de un buen postre en sus plazoletas especializadas. Deléitese con una trucha desde 24.000 pesos.

La Calera

No puede pasar por el municipio de La Calera sin realizar un viaje en parapente y disfrutar de una vista increíble a 50 metros de altura, desde 120.000 pesos.


VANESSA PEREA BONILLA
ENVIADA ESPECIAL DE EL TIEMPO 
@VannepBonilla

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