Bogotá

Un portacomidas para el alcalde / Voy y vuelvo

El Concejo es el reflejo de lo que somos como ciudad. Merecemos la suerte por nuestros cabildantes.

Concejo de Bogotá vota el presupuesto 2018

En el Concejo de Bogotá están los hombres y mujeres que intentan hacer lo mejor por la ciudad. 

Foto:

Abel Cárdenas / EL TIEMPO

29 de abril 2018 , 09:59 a.m.

El Concejo es el reflejo de lo que somos como ciudad. Eso dice el adagio popular. Y que nos merecemos nuestra suerte por el tipo de cabildantes que llegan a ocupar ese recinto blanco de la calle 36. Y va uno a ver y es cierto: allí están los hombres y mujeres que intentan hacer lo mejor por la ciudad; otros pueden pasar tardes enteras sin abrir la boca; algunos más ejercen su derecho a la oposición aunque se sientan discriminados por las mesas directivas, como lo ha denunciado el concejal Morris. Y por allí también han desfilado unas figuritas que convirtieron el Concejo en cajero automático para hacer negocios particulares.

Debates los ha habido, y memorables; otros, no tanto. Pero si Bogotá es hoy lo que es, con su TransMilenio, sus bicicletas, sus obras por valorización, sus humedales más o menos protegidos, sus leyes en favor de las minorías, su Secretaría para la Mujer, las megaobras que se avecinan e incluso un mejor aire en el futuro, es por ese puñado de hombres y mujeres que en los debates se la juegan por tales temas.

Por eso no deja de llamar la atención que en otros extremos se ubiquen concejales que con tal de figurar quieran adelantar debates de control político sin argumentos de fondo y sin tesis claras. Sucedió esta semana cuando se quiso cuestionar al chef y dos asistentes de cocina que atienden en la Alcaldía y que cuestan 159 millones de pesos al año ¡Por favor! A esta ciudad se le robaron 2,2 billones de pesos durante la administración del Polo y no se han recuperado.

Todos los concejales, no importa su filiación, tienen el derecho y el deber de adelantar ejercicios de este orden, ni más faltaba, pero hay casos en los que francamente dejan ver la enagua, como dicen las abuelas.

El debate de marras tenía la intención de armar polvareda en donde no la había. 159 millones de pesos para quienes atienden los eventos de la Alcaldía son una bicoca.

Darle un celular de alta gama a una secretaría no tiene ningún misterio, señor concejal Torrado. Más bien atérrese el día que se den coimas por comprar ambulancias, reclamar mordidas por insumos hospitalarios y cosas así, como en el pasado.

Para que al concejal no le sigan preocupando los intríngulis de la cocina del Palacio Liévano, mi recomendación al alcalde es que se abstenga de almorzar y trabajar al mismo tiempo en el despacho. Tampoco se le ocurra salir a la calle a un restaurante porque lo más seguro es que la cuenta salga tres veces más cara, y entonces el escándalo será mayor. Pero si insiste, le recomiendo un sitio en la carrera octava con novena en donde el ‘corrientazo’ vale 3.000 pesos. Se llama Tolima y venden 600 platos al día.

En el gremio de los taxistas, señor alcalde, está la popular ‘pelanga’: menudo, costilla, oreja, jeta... También a módicos precios. Eso sí, coma y mire para otro lado, no pregunte y esté dispuesto a que le sirvan en papel.

Cuentan los cronistas de este diario, alcalde, que en San Victorino, a pocas calles de su despacho –y de la cocina, por supuesto– hay algo que llaman el ‘combinado’, que usted puede consumir por mil pesos: una mezcla de frijoles con arroz y chicharrón, bajo su propio riesgo.

Pero si le sigue angustiando que le armen debate por esto, no hay nada que hacer, alcalde, lo suyo es el portacomidas, el rey de la clase obrera, el mismo que ahora usan oficinistas, secretarias, gerentes en dieta y periodistas. Son buenos, baratos, de varios niveles, y le enciman los cubiertos. La vaina es que tiene que calentar la comida en el microondas de la cocina donde el chef se gana 3 millones al mes, y van y le arman otro escándalo. Usted verá.

A propósito: No deja de sonar oportunista que el señor Mario Suárez Melo, de Bancóldex, diga que no se financiará transporte público a base de diésel cuando académicos, concejales y ambientalistas lo venían advirtiendo hace rato. Raro.

ERNESTO CORTÉS FIERRO
erncor@eltiempo.com
En Twitter: @ernestocortes28

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