Bogotá

Por cambio climático llegó insecto que ataca tres especies de árboles

Es característico de los cultivos de café y aguacate. En Bogotá se adaptó al frío, a la humedad.

Árboles en Bogotá

A la izquierda, árbol afectado por el chinche. A la derecha, el mismo luego del tratamiento fitosanitario.

Foto:

Cortesía Jardín Botánico

10 de junio 2018 , 11:11 a.m.

Las puntas de las hojas de los falsos pimientos que están sembrados en los alrededores de la Fundación Santa Fe (sobre la calle 116 con carrera 9.ª, en Usaquén) comenzaron a ponerse de color marrón. En las ramas del árbol aparecieron unas manchas que pudrían el tejido vegetal.

Con el paso de las semanas, ya no eran las puntas sino las hojas completas las que tomaron esa coloración. Las ramas se fueron secando y quedaron hechas chamizos. El verde de esta especie de árbol endémica de los Andes y que se ve principalmente en Perú desapareció.

De los primeros síntomas se percataron la bióloga Marcela Albornoz y el ingeniero agrónomo Gustavo Ardila, ambos funcionarios del Jardín Botánico de Bogotá José Celestino Mutis, mientras realizaban labores de mantenimiento del arbolado en la zona.

Corría el primer semestre del 2016, época en la que la mayor parte del país pasaba por el fenómeno del Niño y Bogotá registraba altas temperaturas que marcaron pico en su historial. Muestra de ello fue el 27 de enero de ese año, cuando a mediodía los termómetros de la ciudad llegaron hasta los 25,7 grados.

Fue precisamente en esos primeros meses del 2016 en que los funcionarios del Jardín Botánico comenzaron a ver unos insectos voladores en los alrededores de los falsos pimientos, insectos que no eran comunes.

Chinche

Chinche que ataca los árboles de Bogotá. Esta es la hembra que deposita decenas de huevos en los individuos.

Foto:

Jardín Botánico de Bogotá


Al principio pensábamos que lo que estaba afectando a los árboles era un hongo. En sus troncos, los falsos pimientos emitían resina, una especie de goma que usan para defenderse de esos individuos”, recalcó la bióloga Marcela.

Luego, los síntomas se extendieron a otros puntos de la localidad, como en el parque San Patricio –que está entre el canal Molinos y la calle 114, y entre la avenida 19 y la Autonorte–. En ese punto, la población de falsos pimientos es mayor.

Pasó lo mismo. “Las hojas comenzaron a ponerse color marrón y teníamos árboles muy afectados; parecía como si estuvieran quemados”, señaló la bióloga.

Después, en el segundo semestre del año lograron capturar a uno de los extraños insectos. “Arrancamos a revisar la bibliografía que hay con esta sintomatología y nos dimos cuenta de que la causa de la situación era la presencia del Monalonion velezangeli, una especie de chinche que afecta principalmente los cultivos de café y aguacate en el país. Es decir, está en pisos térmicos cálidos y templados”, explicó el ingeniero Ardila.

Mientras ubicaban la información sobre este insecto, al equipo del Jardín Botánico le tocó comenzar a atender las decenas de casos que se registraban principalmente en Usaquén y, más tarde, en Suba. El insecto afectó 1.691 falsos pimientos en estos dos años.

La investigación

Para corroborar los datos capturaron algunos de estos animales y tomaron ramas afectadas. Los insectos fueron llevados a un laboratorio del Instituto Colombiano Agropecuario (ICA), ubicado en Mosquera, mientras que las hojas dañadas fueron remitidas a la Clínica de Plantas de la Universidad Nacional.

Los resultados nos confirmaron que se trababa del Monalonion velezangeli. El reto era identificar el tratamiento que debíamos aplicar, porque en la bibliografía consultada solo se había registrado la presencia de este chinche en zonas de hasta 2.200 metros de altura, y eso fue en el año 2002”, indicó el ingeniero Ardila.

Es decir, el insecto no solo escaló unos 400 metros para asentarse en Bogotá, sino que se adaptó y se quedó, aprovechando las altas temperaturas registradas en el 2016. Esto representa un desafío para la ciudad, pues implica que nuevos agentes se pueden acomodar y afectar la vegetación de la ciudad, advirtieron los funcionarios.

Que se haya acoplado y que dos años después siga en la ciudad es una muestra de los efectos que el cambio climático está generando en la propagación de plagas e insectos”, reforzó la bióloga Marcela Albornoz.

Su preocupación aumentó después de que comenzaron a tratar los falsos pimientos, pues los síntomas se manifestaron también en otras dos especies: el guayacán de Manizales y el fucsia arbustiva.

Principalmente, en la zona norte de la ciudad, y la que está cerca de los cerros orientales, se ha detectado la presencia del chinche, por las condiciones de humedad y temperatura.

Esta plaga, dicen los investigadores, es agresiva. En sus primeras fases, los chinches se alimentan de la sabia de las plantas, es decir, son succionadores. En ese proceso no solo van acabando con el árbol, sino que le transmiten un hongo llamado Phoma, este hace que sus ramas se sequen e impide que las nuevas crezcan.
En su etapa adulta, los Monalonion velezangeli no se vuelven a alimentar, sino que entran en un periodo en el que depositan decenas de huevos en la vegetación, con lo cual se propagan fácilmente, y eso dificulta su control.

Aún no es claro cómo llegaron estos insectos a la capital, aunque los investigadores manejan varias hipótesis. “Una de ellas es que pudieron desplazarse con plantas de café o aguacate que ciudadanos traen de municipios aledaños y que siembran en el espacio público de Bogotá. Al llegar en una época en que la temperatura era alta, lograron sobrevivir y se fueron adaptando, pero no tenemos información para precisar cómo ni cuándo se establecieron”, dijo la bióloga.
El tratamiento

Rescatar los árboles afectados tarda cerca de tres meses, si se realizan los respectivos ciclos. El tratamiento consta de cuatro partes: endoterapia, que consiste en inyectar una mezcla de fertilizante e insecticida; la segunda es una aspersión de bajo impacto para atacar a los adultos. La tercera acción es la poda de las hojas y ramas muertas, con el fin de estimular el crecimiento de nuevas. La última es una fertilización en el suelo.

Luego de controlar la plaga, ahora la preocupación de los funcionarios se centra en la identificación de una mosca blanca que aparece en invernaderos que están a temperaturas de hasta 35 grados, y que está rondando la vegetación de la ciudad. Este insecto también se adaptó a Bogotá. “De la especie aún no tenemos información concreta”, indicaron los investigadores.

MICHAEL CRUZ ROA
EL TIEMPO
Cruzrmichael@gmail.com
En Twitter: @M_CruzRoa

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