Bogotá

Van 152 multas por todo tipo de ventas en TransMilenio

Este año, la Policía ha incautado cerca de 1.100 productos como Bolívares y marionetas.

Venta de bolívares en TransMilenio

En casi todas las rutas se ven con fajos de billetes, que son adquiridos por curiosos a cambio de cualquier peso colombiano.

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Vanessa Perea / EL TIEMPO

19 de febrero 2018 , 06:12 a.m.

Si usted es uno de los 2,5 millones de pasajeros que se mueven a diario en los buses articulados de TransMilenio, seguro se ha encontrado con los vendedores informales que operan en el sistema. En un solo recorrido de un ‘rojo’ que se mueva por cualquiera de las nueve troncales es posible que se suban hasta tres vendedores a la vez, quienes ofrecen desde dulces hasta bolívares venezolanos al precio que se quiera pagar por ellos.

Sin embargo, pese a las necesidades, vender en TransMilenio es ilegal. De acuerdo con el Código de Policía, la multa por comercializar productos o servicios en el sistema es la misma que se impone a cualquier vendedor informal por ocupar el espacio público, es decir, de 98.362 pesos. El mismo valor que se debe pagar si se es sorprendido comiendo en el interior de los buses.

En lo que va del año, la Policía ha impuesto 152 comparendos y ha decomisado en promedio 1.100 productos en el interior de TransMilenio. No obstante, aún no hay una solución de fondo para el problema y la situación refuerza la percepción negativa de los ciudadanos frente al sistema, que, actualmente, según la encuesta de percepción ciudadana del programa ‘Bogotá cómo vamos’, es del 60 %. Entre tanto, cada vez aparecen productos nuevos y casi cualquier cosa se puede conseguir a bordo de un bus.

Aunque no se cuente con un censo que permita conocer la cifra real de informales ubicados dentro del sistema de transporte, la percepción de su incremento es generalizada: “Son muchos. Se sube uno y se baja otro, y las historias que cuentan para vender las cosas son parecidas: necesitan pagar una pieza, darles de comer a sus hijos o mandar plata a Venezuela; uno entiende la necesidad, pero lamentablemente no se puede ayudar a todos”, dijo una mujer que se transportaba en la ruta 8 (Guatoque-Veraguas) por la troncal de la avenida Caracas.

A salir de los buses, la situación no cambia, y pareciera que entre los vendedores existiera un ‘código de ética’: se distribuyen a lo largo de las estaciones sin estorbarse unos a otros, varían los productos y cuando uno de ellos se baja de un articulado, se entiende que hay permiso para que inmediatamente suba otro.

La problemática también se extiende a los puentes y pasos peatonales de cada estación. Prueba de esto es el puente de la calle 127, donde a lo largo del trayecto hay cerca de ocho vendedores informales. Lo mismo sucede en los puentes de las estaciones El Tiempo-Maloka y Boyacá, donde se pueden encontrar medias, arepas venezolanas y yogures con cereal para el desayuno.

Informales como Jorge, quien ofrecía cargadores y audífonos para celular en la estación Héroes de la autopista Norte, se defienden argumentando que vender en TransMilenio es la única opción que les ha quedado porque no encuentran un trabajo estable.

“Muchas veces vienen y nos quitan la mercancía o nos ponen multas. Entonces es peor, porque se queda uno sin nada”, expresó el vendedor.

En estaciones como Avenida Jiménez, Ricaurte, Calle 19 y Calle 22, se encuentran helados, mango biche, aromatizantes en gel, marionetas, empanadas desde 1.000 pesos, SIM ‘card’, audífonos y cargadores para celulares; accesorios como manillas, collares, diademas, y juguetes para niños como aviones de papel.

Paradójicamente, en el sistema de audio de las estaciones se escucha un mensaje que advierte que las personas que vendan cualquier tipo de producto deberán salir para evitar sanciones. Incluso, en este recorrido que realizó EL TIEMPO ZONA se encontró que en varias ocasiones los policías que están en el sistema no retiran a los vendedores, les compran sus productos y charlan con ellos.

Fajos de bolívares en los articulados

La devaluación del bolívar ha hecho que para los venezolanos sea más rentable vender sus billetes en los buses que cambiarlos en las casas de divisas. En casi todas las rutas se ven con fajos de billetes, que son adquiridos por curiosos a cambio de cualquier peso colombiano.

Libros de recetas y clases de yoga gratis

La comunidad Hare Krishna le apuesta a este medio de transporte para invitar a los ciudadanos a llevar un estilo de vida saludable. Ofrecen, por 5.000 pesos, un libro de recetas veganas, otro de meditaciones y una clase de yoga gratis. Es común verlos en las rutas B23 y B16.

Espectáculo de marionetas al ritmo de los tambores

El túnel peatonal de la estación Ricaurte (que une las troncales Américas y 30) parece un mercado persa. Al ritmo de los tambores, que tocan unos jóvenes, un venezolano hace bailar las marionetas que vende a $ 10.000. El vendedor ofrece muñecos de la película Mi villano favorito, Pinocho y el tradicional payaso.

Mango biche con limón, pimienta y sal

De nuevo en el túnel de Ricaurte, una de las ventas más curiosas es la de los vasos con mango picado por 2.000 pesos. Si el cliente lo desea, sin costo, puede agregarle limón, sal, pimienta y vinagre. Incluso, la vendedora se lava las manos en un grifo dentro del túnel.

Las románticas de ayer, hoy y siempre

Con parlante al hombro se suben los vendedores de CD a los articulados. Quienes se mueven en las rutas de la av. Caracas pueden adquirir los discos en formato MP3 por $ 2.000. Son diferentes géneros musicales, el más comercializado: las románticas.

EL TIEMPO ZONA
zona@eltiempo.com

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