Bogotá

Se cumple un año de la desaparición de tres jóvenes en Usaquén

Los padres de Brayan, Juan Esteban y Mauricio afirman que su caso no ha avanzado.

Menores de Usaquén, un año desaparecidos

Para el aniversario de la desaparición, las familias lideraron una marcha que llegó a la Fiscalía.

Foto:

Claudia Rubio / EL TIEMPO

27 de febrero 2018 , 10:39 p.m.

Impotencia, rabia e incertidumbre. Eso muestran los rostros de los padres de Mauricio Castillo, Juan Esteban Moreno y Brayan Montaña, menores desaparecidos en febrero del 2017 en el barrio San Cristóbal de la localidad Usaquén. Lo último que se supo es que realizaban acarreos en una camioneta familiar. Luego se perdió la pista de su paradero.

En el aniversario de su desaparición, los familiares de los jóvenes lideraron una marcha que salió de Corferias, el pasado 23 de febrero, y llegó al búnker de la Fiscalía. El objetivo: mostrar su inconformismo con la investigación.

Germán Montaña, padre de Brayan, afirma que no han recibido apoyo suficiente para encontrar a los muchachos y que, a la fecha, por el caso han pasado cuatro fiscales.

“En esas idas y venidas de fiscal en fiscal hemos perdido tiempo. Se demoran un mes poniéndose al tanto de lo que pasa y cuando por fin tienen conocimiento de la situación nos dicen que no pueden decirnos nada porque todo es confidencial”, apuntó Montaña.

Menores de Usaquén, un año desaparecidos

Germán Montaña, María Alejandra Soche y Hernando Moreno, padres de los muchachos.

Foto:

Claudia Rubio / EL TIEMPO

Según este familiar, han soportado incluso regaños, como ocurrió con la fiscal 34, la segunda en tomar el caso, que les reclamaba por ir semana a semana a su despacho a preguntar por los avances.

Frente a la situación y la falta de respuestas, las familias Castillo, Moreno y Montaña acudieron incluso a adivinas y brujos con la esperanza de que estos les den las señales que las autoridades no han podido.

“Fui a visitar a una vidente que sale en televisión. Dijo que a los muchachos los habían matado. Me contó que mi hijo le decía que él no tenía la culpa, que alguien los había culpado de algo que no hicieron y que por eso se los habían llevado y desaparecido”, cuenta María Alejandra Soche, mamá de Mauricio Castillo.

La duda para las familias sigue siendo por qué el caso no muestra soluciones, a pesar de que el vehículo en el que se transportaban los jóvenes fue encontrado, desvalijado, diez días después de su desaparición, en el sector de Santa Isabel, sur de la ciudad.

“Las cámaras de vigilancia eran claves. En el barrio había un casino frente al supermercado en donde ellos trabajaban. Nunca fueron a pedir los videos de ese local. Lo mismo pasó en el sur. Recopilaron información de 18 cámaras, pero parece que no sirvió de nada porque a nosotros nos dijeron que siguen sin pistas”, argumenta Montaña.

La única señal física de su paradero es un mapa que señalaba un sitio en donde habrían enterrado los cuerpos. Este, trazado a mano y sin firma, anónimo, fue dejado en la puerta de la casa de la familia Castillo el pasado mayo.

Menores de Usaquén, un año desaparecidos

Su búsqueda ha incluido la instalación de vallas como esta en la carrera 30.

Foto:

Carlos Ortega / EL TIEMPO

Según Hernando Moreno, papá de Juanes, ni en ese momento contaron con apoyo policial. “El mapa nos llegó y al día siguiente fuimos solos a echar pala, porque no quisieron acompañarnos los del CTI”, afirma.

El mapa nos llegó y al día siguiente fuimos solos a echar pala, porque no quisieron acompañarnos los del CTI

Para los padres, el miedo a lastimar uno de los cuerpos, mientras excavaban, los obligó a hacer una búsqueda superficial. Por eso volvieron al CTI. “Tres meses después, de tanto insistir, hicieron un operativo en el lugar, pero no encontraron nada”, concluye.

Para entonces, hasta los medios de comunicación jugaron con su esperanza. Una importante cadena radial publicó que se habían hallado los uniformes de los jóvenes en la fosa, cuando en realidad “ni un hueso de perro encontramos”, finaliza Montaña.

Las familias aguardan entre rumores, que dicen que sus hijos están vivos en poder de una banda criminal, o que están muertos y enterrados en el sector. Esto, mientras esperan que las autoridades avancen y les hagan justicia.

MARÍA CAMILA BERNAL
EL TIEMPO ZONA
En Twitter: @camibernald

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