Bogotá

Los tentáculos en Bogotá de los israelíes de Taganga

Manejan hostales en La Candelaria, en Bogotá; vecinos hablan de prostitución con menores de edad.

Historia de hostales en La Candelaria

La policía inspeccionó Casa de Ari el 18 de mayo y lo selló por siete días.

Foto:

EL TIEMPO

27 de mayo 2018 , 08:25 a.m.

Desde hace al menos cinco meses, dos hostales ubicados en el centro histórico de La Candelaria están bajo la lupa de las autoridades del Distrito: la Casa de Ari y el hospedaje Bet Sara, también conocido como Casa Iftach.

Vecinos de la zona vienen denunciando que sus dueños son un par de ciudadanos israelíes que venden drogas y licor. Incluso, las denuncias hablan de prostitución con menores.

Y hay un dato adicional: informes de inteligencia aseguran que al menos uno de sus dueños tiene nexos con Assi Moosh, el israelí expulsado de Colombia en noviembre pasado y cuyo local en Taganga, Magdalena, fue sellado hace 22 días.

En redes, tanto Ari como Kenigsberger organizan –por aparte– fiestas y salidas a fincas ubicadas a las afueras de Bogotá, dedicadas exclusivamente a los israelíes que llegan de turismo a la capital y adonde asisten colombianas que, en algunos casos, se presentan como modelos.

“Señoritas hermosas, ¿cómo están? Hoy, finca. Salimos de Casa Iftach a las 2 de la madrugada. Dale: Finca Pool Party”, se lee en un par de invitaciones que circulan por la red.

Ellos mismos cuelgan o comparten videos de promoción en los que se ve a los extranjeros alicorados, bailando con jóvenes mujeres alrededor de piscinas

“Ellos mismos cuelgan o comparten videos de promoción en los que se ve a los extranjeros alicorados, bailando con jóvenes mujeres alrededor de piscinas”, dice uno de los investigadores.

EL TIEMPO estableció que estos hostales han sido inspeccionados en repetidas ocasiones por miembros de la policía y funcionarios tanto de la alcaldía de La Candelaria como de Migración Colombia.

En un primer registro a sus instalaciones, en enero pasado, la policía decomisó 138 bolsas de marihuana en Casa de Ari, y hace una semana se le suspendió temporalmente su actividad por no tener los papeles en regla. Además de carecer del certificado de bomberos, no pasó la inspección de condiciones de salubridad.

En sus instalaciones se hallaron pequeños cuartos con cables y tubos a la vista, viejos colchones y mucha basura. Además, las banderas de Colombia y Jamaica al lado de tableros con las fotos de sus visitantes extranjeros.

Según documentos en poder de este diario, Casa de Ari pertenece a Nathan Ari, israelí de 39 años que abrió el negocio en 2011 y registra activos por apenas 1’560.000 pesos.

No tengo nada que ver, y ni siquiera conozco a ese tal Moosh. Llevo 10 años en el país y he cumplido las reglas. Estoy listo a dar explicaciones”, les dijo Ari a reporteros de este diario.

Y agregó que lo de la incautación de marihuana está siendo malinterpretado. También dijo que no es cercano a Gabriel Kenigsberger, dueño de Bet Sara, que aparece registrado como una fundación y queda al lado de la biblioteca Luis Ángel Arango.

Conexión Taganga

Kenigsberger aparece en documentos como representante legal de Bet Sara, inscrita en enero del 2007 ante la Cámara de Comercio de Bogotá con un patrimonio de 3 millones de pesos. Hoy esos activos registrados superan los 12 millones de pesos.
Kenigsberger no solo tiene antecedentes sino, además, cercanía con Moosh.

En efecto, en 1998 fue pedido en extradición por autoridades de Francia, tras ser vinculado a un caso de narcotráfico. Y tanto en redes sociales como en informes de las autoridades, aparece ligado a otro israelí identificado como Mor Zohar.

Zohar administró el restaurante Daisys, en Taganga, y era conocido como otro de los amos de las fiestas del pueblo, junto a Moosh. Estas también eran promocionadas por redes.

EL TIEMPO llamó al local de Kenigsberger, pero la persona que contestó dijo no estar ni no poder suministrar información alguna, y colgó.

Estamos descartando temas de menores de edad. Lo que hemos evidenciado es a personas colombianas que asisten con frecuencia a los paseos a fincas y a los hostales. Según pudimos establecer, algunas prestan servicios sexuales”, confirmó un investigador.

Y en igual sentido se pronunció el alcalde de la localidad de La Candelaria, Manuel Calderón.

“Sí hay un trabajo policial y de inteligencia muy fuerte para verificar las quejas que nos han llegado. Estos ciudadanos tienen presuntamente establecimientos comerciales en otras partes del país. Pero aún no se puede afirmar que estén articulados con redes criminales, dado que hasta ahora hay información preliminar”, explicó el funcionario.

Y agregó que ya hay otros hostales en Bogotá bajo la lupa que ya han sido inspeccionados por denuncias similares.

En cuanto a Moosh, EL TIEMPO supo que instauró una acción de nulidad en contra de la decisión de expulsarlo del país. Y su defensa insiste en que es falso que esté detrás de redes de prostitución, y menos infantil.

En todo caso, llama la atención que Moosh aún aparezca como dueño del colegio Gimnasio Campestre El Rodadero, el cual tiene licencia para impartir enseñanza desde preescolar hasta bachillerato.

UNIDAD INVESTIGATIVA
u.investigativa@eltiempo.com
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