Bogotá

Los 10 hitos de la movilidad compartida en urbes amables

El decálogo que deben seguir las ciudades si quieren acabar con la congestión vehicular.

Carros del futuro

Para la movilidad del futuro se apunta a que todos los vehículos sean eléctricos y, en lo posible, autónomos y compartidos. En la foto, un carro eléctrico es prototipo de policía francesa.

Foto:

Patrik Stollarz / AFP

10 de noviembre 2017 , 12:05 a.m.

Las ciudades son punto de encuentro, intercambio y prosperidad económica y social, pero enfrentan serios retos para asegurar el acceso equitativo para todos sus habitantes. Las ciudades, especialmente las de rápido crecimiento y gran tamaño en países emergentes, enfrentan crecientes congestión, contaminación, accidentalidad y exclusión. 

Al mismo tiempo, la revolución tecnológica nos trae nuevas formas de movernos con vehículos eléctricos, compartidos y autónomos. Las evidencias de los aportes de estas nuevas formas de acceso son contradictorias: mientras las plataformas tecnológicas como Uber y Lyft parecen reducir los viajes en transporte público y a pie en algunas ciudades, los modelos y predicciones en otras muestran que los vehículos autónomos compartidos y eléctricos serían la solución a la congestión y la contaminación.

Algunos escenarios sobre vehículos compartidos muestran que los vehículos por kilómetro se podrían triplicar, aumentando el consumo energético y el congestionamiento. El futuro puede ser el cielo o el infierno, dependiendo de las regulaciones que se adopten, como indica Robin Chase, fundadora de Zip Car y gurú de la economía compartida.

¿Qué podemos hacer?

Como organizaciones de investigación y práctica para la sostenibilidad urbana, es necesario adoptar posiciones que apunten a políticas sostenibles en este marco de crecientes problemas y nuevas aplicaciones.

Después de un trabajo de diez meses, Robin Chase y las organizaciones C40, Iclei, ITDP, SLoCaT, Rocky Mountain Institute, Shared-use Mobility Center y el Centro WRI Ross para Ciudades Sostenibles presentaron el mes pasado en Taiwán los 10 ‘Principios de movilidad compartida para ciudades amables’.

Estos deberían guiar a tomadores de decisión y partes interesadas hacia los mejores resultados para todos:

1.) Planear ciudades y movilidad de forma conjunta. La manera como se construyen nuestras ciudades determina las necesidades de movilidad y cómo se pueden cumplir. El desarrollo, el diseño urbano y los espacios públicos, las regulaciones de construcción y zonificación, los requisitos de estacionamiento y otras políticas de uso de la tierra deberán incentivar ciudades compactas, accesibles, habitables y sostenibles.

2.) Mover personas, no carros. La movilidad de las personas y no de los vehículos estará en el centro de la planificación del transporte y la toma de decisiones. Deberá priorizarse el caminar, el ciclismo, el transporte público y otra movilidad compartida eficiente, así como su interconectividad. Las ciudades deben desalentar el uso de automóviles, taxis de un solo pasajero y otros vehículos de gran tamaño que transporten solo a una persona.

3.) Buscar el uso eficiente de espacio y activos. La planificación y las políticas de transporte y uso del suelo deberían minimizar el espacio vial y de estacionamiento utilizado por persona y maximizar el uso de cada vehículo. La construcción excesiva de espacio vial y de estacionamiento para automóviles, así como los vehículos y las infraestructuras de gran tamaño refuerzan prácticas no sostenibles. El excesivo tiempo que duran los vehículos individuales estacionados y la baja ocupación de cada uno son activos desperdiciados.

4.) Integrar a todos los actores en la toma de decisiones. Los residentes, los trabajadores, las empresas y otras partes interesadas van a sentir impactos directos en sus vidas, sus inversiones y sus medios de vida; por lo tanto, es importante involucrarlos activamente en el proceso de toma de decisiones y apoyarlos en la medida en que avanzamos en esta transición hacia vehículos compartidos, de cero emisiones y, en última instancia, autónomos.

5.) Diseñar para acceso equitativo. El acceso físico, digital y financiero a los servicios de transporte compartido es para bienes públicos valiosos que necesitan un diseño cuidadoso a fin de asegurar que el uso sea posible y asequible para todas las edades, géneros, ingresos y habilidades.

6.) Promover la transición hacia cero emisiones. El transporte público y las flotas de uso compartido pueden facilitar la transición hacia vehículos no contaminantes si se exige este atributo como parte de los requisitos para ellos. Los vehículos eléctricos deberán ser en última instancia alimentados con energía renovable para maximizar los beneficios del clima y la calidad del aire.

7.)
Propender por tarifas justas. Todos los vehículos y modos deben pagar su parte justa por el uso de las vías y por la congestión, contaminación y el uso del espacio para estacionar. La participación justa debe tener en cuenta los costos operativos, de mantenimiento y sociales.

8.) Beneficiar a todos a través de datos abiertos. La infraestructura de datos que sustenta los servicios de transporte compartido debe permitir la interoperabilidad, la competencia y la innovación, al tiempo que garantiza la privacidad, la seguridad y la responsabilidad.

9.) Promover integración y conectividad sin trabas. Todos los servicios de transporte deben integrarse y planearse cuidadosamente entre operadores, geografías y modos complementarios. Los viajes sin trabas ni inconvenientes deben facilitarse mediante conexiones físicas, pagos interoperables e información combinada. Se debe aprovechar cualquier oportunidad para mejorar la conectividad de personas y vehículos con las redes inalámbricas.

10.) Los vehículos autónomos deben ser compartidos, al menos en áreas urbanas densas. Debido al potencial de transformación de la tecnología de vehículos autónomos, es fundamental que estos sean parte de flotas compartidas, reguladas y con cero emisiones. Las flotas compartidas pueden proporcionar un acceso más asequible, maximizar la seguridad pública y los beneficios de emisiones, garantizar que las actualizaciones de mantenimiento y software sean administradas por profesionales y actualizar las promesas de reducción de vehículos, estacionamiento y congestión, en línea con tendencias políticas amplias para reducir el uso de autos particulares en áreas urbanas densas.

DARÍO HIDALGO
Especial para EL TIEMPO@dhidalgo65

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