Bogotá

Las canalladas contra los caños de Bogotá

Estos cuerpos de agua son usados como botaderos de basura en Avenidas Boyacá, carrera 30 y calle 6.ª

Caños de Bogotá

En la avenida Boyacá entre calles 53 y 63 se localiza el punto más crítico de este caño.

Foto:

Felipe Motoa Franco / EL TIEMPO

29 de mayo 2017 , 11:06 p.m.

Los caños o canales de Bogotá a veces parecen más caminos de basuras que cuerpos de agua. Aunque para los años 2015, 2016 y 2017 el Distrito ha invertido 45.197 millones de pesos en su limpieza, la falta de cultura ciudadana no deja que estos permanezcan limpios.

La mayoría fueron convertidos por vecinos en botaderos de escombros y toda clase de residuos. Sumado a esto, la presencia de habitantes de la calle en sus contornos, meandros y puentes dificulta su buen mantenimiento. En total, la Administración Distrital atiende 219 cuerpos de agua en el área urbana (incluyendo los humedales).

La Empresa de Acueducto y Alcantarillado de Bogotá (EAB) y el Instituto Distrital para la Gestión del Riesgo (Idiger) son las entidades responsables de esos trabajos de limpieza. Para tener una relación de la problemática, la EAB reveló que en el 2015 se intervinieron 367 kilómetros, y se extrajeron 103.000 toneladas de residuos sólidos; en el 2016 fueron 883 kilómetros, y se recogieron 175.000 toneladas, mientras que en lo corrido de este año han recorrido 164 kilómetros, con una extracción de 12.000 toneladas.

Según advirtió esa empresa pública, si la ciudadanía fuera más consciente y no arrojara basuras a los canales, el Distrito se ahorraría el 40 por ciento de los recursos que se gastan en ese mantenimiento: “No se tendrían obstrucciones, evitando con ello encharcamientos e inundaciones”.

Es del caso precisar que el 60 por ciento de las materias sólidas que se sacan de los cuerpos de agua corresponden al lodo que corre por agua lluvia.

Los canales de la calle 6.ª (centro), la avenida Boyacá (Engativá) y la carrera 30 (Barrios Unidos) están identificados como las zonas más críticas, dada la carga de residuos que se deben extraer.

“Esta suciedad en los caños se da por falta de cultura y falta de amor por la ciudad. Mucha gente llega de afuera y no se apropia”, expresó Carlos Contreras en la Boyacá (entre las calles 53 y 63 de esta arteria se localiza la mayor cantidad de basuras), mientras una señorita arrojaba un empaque de mecato en plena ciclovía.

Suciedad y pasto en la NQS

Aunque el Distrito identificó el canal de la carrera 30 como uno de los tres con mayores volúmenes de basura, durante el recorrido de EL TIEMPO no se lo vio tan sucio como otros cauces.

Lo que sí llamó la atención fue que en algunos tabiques del caño, operadores encargados de podar césped en zonas públicas aledañas dejan bolsas llenas con el material cortado. Varios arrumes con este tipo de residuos verdes se hallaron en las dos orillas. A pesar de que en estos días el agua está en un nivel inferior, durante una crecida dichos plásticos pueden ser arrastrados.

“Tienen que vigilar el trabajo de los que cortan los prados, porque es el colmo que arreglen un espacio y luego tiren al caño lo que queda”, apuntó Élmer Rodríguez, vecino.

En la actualidad, la Empresa de Acueducto trata de concientizar sobre el cuidado de estos drenajes por medio de la campaña ‘No inundes de basura la ciudad’.

Calle 6.ª, como una pocilga

Si en el caño de la avenida Boyacá usted se encuentra bidones de gasolina y otras curiosidades, en el canal de la calle 6.ª (sobre todo entre carreras 25 y 30) se ve casi de todo. Por estos días que las lluvias amainaron, más que agua hay un tapete de basura.

La zona, que fue copada por decenas de habitantes de la calle provenientes de la vieja olla del ‘Bronx’, se convirtió en el cambuche de esta población. De hecho, al visitar el sitio y tomar registro fotográfico, un indigente salió al paso y exigió que no se tomaran fotos de la suciedad ni de la zona. “¿Qué le pasa, hijuep@*&? Este parche es mío, para qué toma fotos, déjenos sanos”, increpó.

Aunque cada tanto los operarios encargados del aseo hacen rondas por allí y recogen material por bultos, antes de que se cumpla una semana el aspecto se vuelve a deteriorar por el abandono de consumidores y otros peatones.

En el 2016, 365 personas, entre personal técnico y operativo, trabajaron en la limpieza de los caños bogotanos. En el 2017, van 250 personas en este oficio.

FELIPE MOTOA FRANCO
Redactor de EL TIEMPO
En Twitter: @felipemotoa

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