Bogotá

Una Navidad en la casa de la familia con 870 pesebres en Bogotá

Los Montoya Gallego llevan 17 años coleccionando figuras de todo el mundo.

Familia Montoya Gallego

A pesar de que Martha tarda dos horas quitándoles el polvo a solo 100 pesebres, es una tarea que disfruta y hace con todo el cariño.

Foto:

Néstor Gómez / EL TIEMPO

24 de diciembre 2017 , 11:46 a.m.

Desde Fátima, Jerusalén y España hasta Medellín, el Eje Cafetero y Boyacá vienen los pesebres con los que la familia Montoya Gallego decora cada Navidad su casa, ubicada en el barrio San Martín Norte, en el occidente de Bogotá.

“Somos una familia navideña porque nuestros papás nos inculcaron ese amor por estas fechas. Cuando éramos pequeños hacíamos el pesebre y el árbol”, cuenta Martha Montoya, una paisa que llegó hace 58 años a Bogotá.

La casa de esta familia es quizás una de las que más brilla en el barrio, pues las luces son las protagonistas en las ventanas y techo de esta vivienda.

La cifra de luces para Martha es incalculable, pero lo que sí tiene claro es la cantidad de pesebres que hay en su casa: 870. Esta gran colección comenzó hace 17 años y ahora la hacen crecer familiares y amigos de este hogar.

“Adentro también decoramos todo y, además, somos coleccionistas de pesebres, que están distribuidos en toda la casa en vitrinas. Los tenemos de todos los tamaños, unos son colombianos y otros del exterior”, cuenta Martha, quien vive en el barrio San Martín Norte hace 40 años, a donde llegó después de vivir en Chapinero.

Cuadros, relojes y hasta los imanes de la nevera son representaciones del portal de Belén, que también tienen en diferentes temáticas como indígenas, al estilo Fernando Botero, minimalistas y caricaturas.

A pesar de que Martha dice que su familia y ella ya son rolos por todo el tiempo que llevan viviendo en la capital, su acento y hospitalidad paisa los delatan.

A la casa de los Montoya Gallego llegan muchas personas, en especial niños, a tomarse una fotografía con las luces de la fachada de la vivienda, ubicada en la carrera 49 con calle 87.

Preguntar por el pesebre favorito a Martha es como indagarle a cuál de sus 14 hermanos (10 mujeres y cuatro hombres) quiere más.

“Cuando me pongo a limpiarles el polvo, tarea en la que me puedo demorar unas dos horas solo con los 100 pesebres que hay en la sala de televisión, los miro y digo ‘¡eh, ave María, pues! Es que todos son tan lindos’ ”, dice esta mujer.

Quien sí tiene sus favoritos es Lucero, la hermana de Martha. Para ella, uno de sus ‘consentidos’ es el pesebre que le obsequiaron a su padre cuando tenía cinco años.

“A mi papá, que por esta época estaría cumpliendo 104 años, le regalaron ese pesebre cuando hizo la primera comunión”, cuenta Lucero.

A pesar de que a este pesebre los casi 100 años que tiene le han pasado factura, pues al Niño Dios le falta una mano, Lucero continúa exhibiéndolo con orgullo.

Otros preferidos de Lucero son los que les enviaron sus familiares desde Caracas y los que son similares a las esculturas de Fernando Botero.

Además de comprarlos y que se los regalen, esta familia también los fabrica. Lucero ha hecho un par de pesebres tejidos en punto de cruz.

Pesebres en Bogotá

La casa de esta familia es la más iluminada del barrio San Martín.

Foto:

Néstor Gómez / EL TIEMPO

Pesebres en Bogotá

La casa de esta familia es la más iluminada del barrio San Martín.

Foto:

Néstor Gómez / EL TIEMPO

Pesebres en Bogotá

La casa de esta familia es la más iluminada del barrio San Martín.

Foto:

Néstor Gómez / EL TIEMPO

Pesebres en Bogotá

La casa de esta familia es la más iluminada del barrio San Martín.

Foto:

Néstor Gómez / EL TIEMPO

Algunas anécdotas

Se podría pensar que a esta familia en repetidas ocasiones le han obsequiado un pesebre que ya tengan en su colección.

“Me ha pasado unas cuatro veces que me dan un pesebre que ya tengo, pero por pena yo no digo nada, escondo el repetido y les agradezco porque sé que lo hicieron con cariño”, dijo Martha.

Con tantas figuras en mesas y vitrinas se podría imaginar que los más pequeños de esta casa son el ‘terror’ de los pesebres. Sin embargo, en esta familia todos los cuidan y no ha habido daños que lamentar.

La última vez que me rompieron uno ni siquiera fue un familiar, sino un niño externo”, cuenta Martha, quien por varios años fue profesora de colegio.

Son tantos los orígenes que tienen estos pesebres (Francia, España, Israel, Japón, Estados Unidos, Portugal, Filipinas) que Martha a veces olvida la historia que hay detrás de ellos.

“Como los niños son tan curiosos y preguntan por todo, uno les explica de dónde vienen, pero como son tantos y a veces se me olvida, les invento una historia”, relata Martha.

Por otro lado, los más de 30 miembros de la familia Montoya Gallego tienen que pedir turno para poder venir con sus amigos a rezar la novena en la casa de los 870 pesebres.

“Como somos tantos, nos turnamos los días para que vengan con los amigos de la oficina a rezar la novena, eso sí con los buñuelos, la natilla, el arequipe y las hojuelas”, recalcó esta coleccionista.

Finalmente, Martha concluye diciendo que ya no puede comprar tantos pesebres porque no le queda más espacio en su casa.

“Ya estoy juiciosa, la otra vez que salí de viaje, dije que no iba comprar más, pero terminé trayendo diez pesebres más”, cuenta la dueña de la casa de San Martín Norte que cuenta con más escenarios donde nació el Niño Dios.

RAFAEL JALLER SANTAMARÍA
EL TIEMPO ZONA
En Twitter: @rafajaller

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