Bogotá

Redes sociales y menos egoísmo, contra la pobreza

En One Young World, líderes mostraron que poderes como Facebook pueden ayudar a mejorar el mundo.

One Young World

Las enseñanzas de Muhammad Yunus (centro, en la tarima), sobre el Banco de los Pobres, captaron la atención de los delegados.

Foto:

Rodrigo Sepúlveda/ EL TIEMPO

06 de octubre 2017 , 12:46 a.m.

“Facebook puede generarte una resaca. Sí, una terrible resaca, si solo lo usas con una de tus neuronas”, comenzó Jéróme Jarre, estrella francesa de las redes sociales, frente a más de un millar de asistentes a la primera plenaria de One Young World, evento traído por la Cámara de Comercio.

En el auditorio del centro de convenciones Ágora se reunieron expertos, emprendedores y otros tantos para discutir cómo aliviar la pobreza y generar desarrollo económico en el mundo. En ese contexto, Jarre prosiguió con su idea: “Si además de pasarla bien, compartir fotos y momentos bonitos, lo usas para hacer el bien y, por qué no, promover acciones sociales, pues ahí verás el verdadero poder que tiene para ayudar a cambiar el mundo”.

El francés aludió a la campaña social más efectiva que ha realizado, la cual se fortaleció a través de internet. Usando la etiqueta #LoveArmyForSomalia, en el primer semestre del 2017, buscó recolectar fondos para ayudar con alimentos, medicina y agua a la población de Somalia, que estaba afectada por una dura sequía y una extendida hambruna. El resultado superó las expectativas: se recaudaron 2,5 millones de dólares, gracias al impacto masivo y a la difusión que se multiplicó en Twitter, Facebook y otras redes sociales.

Si además de pasarla bien, compartir fotos y momentos bonitos, lo usas para hacer el bien, verás el verdadero poder que tiene para ayudar a cambiar el mundo

Otras influyentes personalidades de la web se sumaron a la causa y, al final, este soñador con los pies en la tierra consiguió viajar al país africano a entregar ayudas. La aerolínea Turkish Airlines, de hecho, le facilitó un avión para transportar los suministros: 60 toneladas de comida y dos millones de litros de agua, que se sumaron a las 400 toneladas de comida que compraron dentro de ese país para entregarles a los desamparados.

“Cuando tienes tu plato lleno con un suculento bistec de res es bueno que recuerdes que esa cantidad de carne puede ser la misma que alguien de un país como Somalia se coma en todo un mes, o incluso en todo un año. No se trata de sentirse mal, sino de recordar que es una realidad, y que puedes hacer algo para que esos otros también puedan tener tu misma oportunidad”, reflexionó el joven.

En un segundo capítulo de #LoveArmy (ejército del amor, en español) se pretendió vincular a 2.196 padrinos, que cada mes, al menos mientras pasaban los tiempos más difíciles de la crisis somalí, ayudaran a cuidar una apartada aldea, con 25 dólares de aporte cada uno.

Entre los objetivos estaba que los benefactores pudieran tener algún tipo de contacto –telefónico o vía internet– con la comunidad beneficiada, a la que además viajó Jarre para cerciorarse de la efectividad de la iniciativa. Allí tuvo la oportunidad de que los somalíes participaran, con materiales que se les entregaron, en el mejoramiento de sus modestas viviendas. Hasta los niños cargaron pequeñas tejas y ayudaron a pegar paredes.

“No tienes que ser un mecías, solo trata de buscar un camino para ayudar. No se trata solo de caridad, sino más bien de empoderar, porque ese niño que nos ayudó a pegar la teja se sintió parte de la solución, usó sus manos para ayudarse a sí mismo, y estaba feliz. De eso se trata: la mayor suerte es tener amor”, finalizó entre aplausos el francés, que además de esas acciones también es inversor en desarrollo de aplicaciones y tecnologías.

Los tres ceros

Muhammad Yunus (Bangladés, Asia), premio nobel de paz en el 2006 por su iniciativa del Grameen Bank (o banco de los pobres, como se le conoce mundialmente), fue uno de los panelistas más aplaudidos. Él desarrollo los conceptos de microcrédito y microfinanzas, gracias a los cuales personas de los más bajos estratos sociales pudieron recibir préstamos para llevar a cabo sus emprendimientos: tiendas de barrio, pequeños puestos de comida, entre otros.

Frente a los delegados de todo el mundo presentó su más reciente libro, lanzado en septiembre pasado: Un mundo de tres ceros. Explicó que su visión a futuro implica un mundo donde el capitalismo se transforme, porque en la actualidad su modelo está generando más inequidad y pobreza, lo que a su juicio no es sustentable.

“Mi concepto se basa en cero pobreza, cero desempleo y cero emisiones de carbono”, indicó. “El objetivo de una vida no puede ser solo conseguir dinero. Sea cual sea el emprendimiento piensen en su impacto social. Se trata de obtener dinero sin dejar de pensar en los demás”, continuó.

El objetivo de una vida no puede ser solo conseguir dinero. Sea cual sea el emprendimiento piensen en su impacto social. Se trata de obtener dinero sin dejar de pensar en los demás

Yunus relato cómo hace 20 y 30 años conoció madres de familia que pudieron conseguir microcréditos y así iniciaron sus emprendimientos. “Después pudieron conseguir recursos para que sus hijos estudiaran y hoy esos muchachos han conseguido un bienestar. Pienso que tampoco hay razón para que los jóvenes estén desempleados, porque con toda la energía que tienen no pueden estar cruzados de manos: ustedes pueden hacer posible lo imposible. Por eso creo en la necesidad de que la juventud, después de formarse, acceda al crédito, al capital de riesgo o a la financiación”, exhortó el nobel.

Antes de cerrar su intervención les recordó a los gobiernos que para que cada miembro de la sociedad pueda salir de la pobreza deben contar con educación.

Bee The Change

Tras sufrir varios tropiezos en su vida, y un accidente de tránsito que casi les quita la vida a ella y a sus dos hijos, Rossana tuvo la idea de compartir en sus redes sociales su experiencia y las actividades que hacía con su esposo y sus pequeños. En un abrir y cerrar de ojos, 18 millones de personas la seguían y sus videos consiguieron más de 300 millones de visitas. Ese éxito mediático consolidó a esta uruguaya, hija de migrantes en Estados Unidos, como una líder de entretenimiento web con su proyecto Bee The Family, que según ella le permitía compartir con los demás la felicidad que vivía son sus seres cercanos.

Pero, hace unos años, le dio un giro a esta actividad, y en vez de mostrar experiencias con su familia, decidió crear la fundación Bee The Change. Con ello ha logrado donar miles de dólares para la lucha contra la explotación sexual, la desnutrición y la educación de niñas, niños y jóvenes en varios países de África como Kenia, y en otros, como India y Filipinas. “Este mensaje de amor, paz y positivismo fue recibido por miles de personas a través de las redes sociales”, señaló Rossana, quien le dijo a los colombianos: “Este país está buscando siempre la paz y un cambio. Te felicito, Colombia”, sentenció la líder.

FELIPE MOTOA FRANCO
Redactor de EL TIEMPO
En Twitter: @felipemotoa

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