Bogotá

Tras años en las drogas, Yeison retomó sus sueños gracias al fútbol

Desde los 16 años su vida transcurría en el ‘Bronx’. Hoy cambió su historia a través del deporte.

Yeison

Yeison está comprometido con su trabajo en la cancha de juego y en superar una enfermedad.

Foto:

IDRD

21 de febrero 2018 , 07:38 p.m.

A sus 20 años, Yeison Piñeros López ha vivido más que cualquier persona de su edad. Reside en Patio Bonito, sector de la localidad de Kennedy, en donde estudiaba en un colegio privado. Hasta octavo año se destacó por sus buenas calificaciones y conducta, y en su mente solo estaba un sueño: ser futbolista, seguir los pasos de Dani Alves, uno de sus ídolos.

Pero todo cambió en noveno grado. Los cuadernos, los libros y los días en compañía de su familia los reemplazó por sus amigos, las salidas nocturnas y las farras, como él las llama, que lo llevaron a una vida desordenada, llena de problemas y sin horizonte. “Al comienzo solo tomábamos alcohol; yo veía la droga, pero me daba miedo probarla. Un día me arriesgué y las malas decisiones me llevaron a consumir. Ahí empezó todo, un mundo de sombras”.

Un día me arriesgué y las malas decisiones me llevaron a consumir. Ahí empezó todo, un mundo de sombras

A los 16 años ya había consumido marihuana, perico, popper y otros alucinógenos. Durante cuatro años estuvo sumergido en ese mundo y sus días prácticamente transcurrían en el ‘Bronx’, donde se encontraba con su grupo. “Mi familia no sabía o no tenía la certeza de que yo consumía. Salía de la casa y llegaba a veces hasta una semana después, solo llamaba a mi mamá para avisarle que estaba bien y seguía allá ‘farriando’ y drogándome con mis amigos”.

Y, mientras él vivía de fiestas y alegría, su mamá sufría. Lo empezó a ver con los ojos rojos y cuando le preguntaba qué le pasaba, él le respondía que necesitaba gafas. “Esa etapa me recuerda los peores errores de mi vida. Perdí dos amigos. Uno se volvió habitante de calle y lo mataron y el otro, por cuestiones de peleas, tuvo la misma suerte”.

Perdí dos amigos. Uno se volvió habitante de calle y lo mataron y el otro, por cuestiones de peleas, tuvo la misma suerte

Hace seis meses se enteró de que padece esclerosis múltiple, una enfermedad del sistema inmunológico por la que los huesos se van deteriorando. “La tengo hace tres años, pero le puse cuidado hace solo seis meses porque estaba trabajando y un compañero me dijo que tenía la columna desviada. Fui al médico y me confirmaron esto”.

Más duro que eso es que su mamá, María López Ramírez, también está enferma. Él asegura que no le cabe duda, que es consecuencia del altísimo estrés y angustia que él le generó. “Está muy mal, tiene cáncer, no sé exactamente en dónde o cuál porque ella no me ha querido decir, pero yo le hice pasar muchas noches en vela, tristezas, angustias...”.

Ese fue el detonante para cambiar. Recapacitó, tomó conciencia y llegó a la determinación de salir de su estilo de vida. “Eso solo me iba a llevar al hospital y a un cementerio. Quiero hacer una vida feliz, construir mis sueños. Luchar por convertirme en un futbolista y tener lo que siempre he querido”.

Quiero hacer una vida feliz, construir mis sueños. Luchar por convertirme en un futbolista y tener lo que siempre he querido

“Un día me levanté, vi una convocatoria para entrar a la escuela Fútbol Club Bogotá Gladiadores en Facebook y pensé, esta es mi oportunidad, y lo hice”.

Esta escuela entrena en una de las tres nuevas canchas sintéticas del parque El Tunal y que fueron entregadas por la actual Administración a través del Instituto Distrital de Recreación y Deporte (IDRD).

“Él trabaja con el equipo sub-20. Estamos muy contentos con su participación; ha ido todos los días a entrenar y se le ve muy comprometido. Llegó el pasado 17 de enero y me sorprendieron dos cosas de Yeison: entre 70 muchachos que convocamos a través de las redes sociales, él se presentó con muchas expectativas y aunque no ha tenido una carrera dinámica, lo hizo bien. Llegó muy bien presentado y cuando hablamos con él y supe de dónde venía, lo dejamos inmediatamente. A un mes de trabajo, ha mejorado muchísimo su desempeño, habla más y está más integrado a sus compañeros”, comenta Óscar Martínez, licenciado en educación física y entrenador de Piñeros López.

“Antes me alistaba para ir a tomar trago y drogarme. Ahora salgo de la casa para hacer lo que me gusta y cumplir mi sueño de convertirme en deportista. Entreno los martes y jueves a las tres de la tarde, y los sábados a las 7 de la mañana. Me levantó, hago oficio, almuerzo y salgo. Estoy muy feliz. Mi entrenador me está ayudando y me aconseja mucho”.

No puede trabajar debido a su enfermedad, de la cual parece estar mejorando gracias al ejercicio, las terapias que está realizando y la alimentación y suplementos que está tomando. Asegura no querer volver a vivir lo que pasó nunca más, sino que sueña verse corriendo en una cancha, con seguidores, aplausos y muchos goles. “Todos pueden salir de las sombras como yo. Tenga sus sueños intactos, nunca es tarde para cambiar. Hay que luchar”.

Todos pueden salir de las sombras como yo. Tenga sus sueños intactos, nunca es tarde para cambiar. Hay que luchar

ÁNGELA LANDÍNEZ
ESPECIAL PARA EL TIEMPO
@BogotaET

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