Bogotá

La depredación que amenaza a los cerros orientales de Bogotá

La CAR reportó 178 investigaciones por graves daños a la reserva.

daño ambiental cerros orientales

Proliferación de escombros y basuras en el sector de Soratama en Usaquén, otro daño ambiental.

Foto:

CAR

25 de julio 2017 , 08:27 p.m.

La Corporación Autónoma Regional (CAR) advirtió que hay 178 procesos sancionatorios por presuntos daños a la reserva forestal del oriente debido al uso inadecuado del suelo, a la ocupación en las rondas de los ríos, así como la afectación a la flora y fauna de la zona de reserva forestal.

Las acciones ilegales se estarían cometiendo contra los cerros orientales y en predios públicos y privados de las zonas periféricas de localidades como Bosa, Usme, San Cristóbal, Ciudad Bolívar, entre otras.

Las invasiones ilegales –la mayoría propiciadas por los denominados ‘tierreros’– y la urbanización de la zona de montaña son los principales causantes del impacto al ecosistema, razón por la cual las autoridades ambientales anunciaron un monitoreo permanente en la región para evitar que se siga depredando.

Violación del POT

Según cifras de la CAR, en la actualidad cursan 105 procesos sancionatorios abiertos, de los cuales 44 obedecen a la disposición inadecuada de basuras y escombros; 21 son demoliciones y construcciones totales o parciales de edificaciones, explotación agrícola y pecuaria, almacenamiento y depósito de materiales.

En la mira también están las 21 ocupaciones e intervención de zonas de ecosistemas estratégicos –señala la entidad– y “violación de las normas del uso del suelo del Plan de Ordenamiento Territorial (POT), el Plan de Manejo y Ordenamiento de una Cuenca (Pomcas) y los Planes de Manejo Ambiental; 13, entre minería, vertimientos y ampliación de fronteras agrícolas y 6 más por incumplimientos de actos administrativos relacionados con planes de manejo en áreas protegidas”.

Hay también 69 casos (39 por ciento) por el manejo inadecuado de fuentes hídricas y 40 procesos por vertimientos y captación ilegal de agua. Otros 29 expedientes abiertos están encaminados a establecer los daños que se han cometido contra la flora del lugar, lo que significa la tala de árboles nativos en áreas protegidas sin el debido permiso de la autoridad.

La reserva forestal de los cerros abarca más de 13.000 hectáreas, 120 especies de aves, más de nueve de anfibios y unas 63 de mamíferos, según el Plan de Manejo Ambiental.

Ocupaciones ilegales

De otro lado, como lo advirtió este lunes EL TIEMPO, durante la presentación del Informe de Calidad de Vida 2016, el programa Bogotá Cómo Vamos (BCV) prendió de nuevo las alarmas sobre la invasión ilegal de tierras que en los últimos ocho años registró un incremento del 74 por ciento, cifra que fue corroborada por el propio Distrito.

Lo propio sucede con los principales afluentes que nacen en los cerros y que presentan una desmejora en los últimos años, lo que se traduce en un incremento de las cargas sólidas que se depositan en el río Bogotá.

Néstor Franco, director de la CAR, dijo que la preocupación de la entidad está concentrada en los bienes ecosistemáticos como el páramo de Sumapaz, la zona de La Calera y los cerros orientales, el parque natural de Chingaza y toda la franja de río.
La corporación revisará el desarrollo de los Planes de Ordenamiento Territorial (POT) que se discuten y se opondrá a la construcción en los cerros y en zonas ecosistemáticas.

“El ciudadano también debe reconocer que Bogotá es valiosa en lo ambiental. Pocas ciudades del mundo tienen esos cerros con ese estado de recuperación y conservación.Pocas ciudades del mundo tienen la posibilidad de tener un río que se puede volver eje estructurante y pocos habitantes del planeta tienen unos páramos únicos en el mundo”, dijo Franco.

La decana de la facultad de estudios ambientales y rurales de la Universidad Javeriana, María Adelaida Farah, indicó que parte clave para la protección de los cerros orientales y de los terrenos aledaños a las localidades en la Sabana de Bogotá y demás ecosistemas es hacer un trabajo participativo con las personas que habitan en esas zonas.

En este sentido, advirtió que muchas decisiones se toman sin tener en cuenta a los habitantes de los territorios cuando son ellos los que pueden ayudar a proteger y conservar.

Bosque en la sabana aumentó un 42 %

Un crecimiento del 42 por ciento en la cobertura boscosa de la sabana de Bogotá se reportó en los últimos 30 años: se pasó del 28 % en 1985 al 40 % en el 2015, según una investigación liderada por el Instituto Humboldt y las universidades Javeriana y del Rosario.

Este crecimiento significa que pese a que la ciudad y sus alrededores se han visto dominadas por el aumento de zonas productivas y centros urbanos, y han tenido transformaciones ligadas a la deforestación y la alteración de los entornos verdes, así mismo se han regenerado las zonas boscosas del territorio.

“Aunque es previsible que la deforestación se intensifique cerca de vías y centros urbanos, estos mismos factores pueden favorecer a la conservación y expansión de los bosques debido a que los habitantes de esas zonas aprecian cada vez más su entorno y favorecen la regeneración del mismo”, apuntó la investigadora del Humboldt.

Pese a que estas cifras pueden ser alentadoras, demuestran también la complejidad de los procesos y los retos que tiene la ciudad frente al alto crecimiento demográfico y las transformaciones urbanas.

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